Se acabó. C’est fini, que dirían en francés (siempre suena más bonito). Llego con Cumbres Borrascosas al final del club de lectura y qué mejor que la propuesta de acabar con un clásico del canon literario. Llego con el agradecimiento tanto a la coordinadora como al resto de compañeros, que tanto y tanto me han aportado y que han ayudado a que estas reseñas tengan —eso creo— mayor calidad que otras precedentes. También han engrosado mi lista de libros pendientes, es verdad. Hasta límites inabarcables. Pero esa es una cuestión diferente.

Como decía, la última obra revisada ha sido Cumbres Borrascosas, la única novela de Emily Brönte, publicada un año antes de su muerte (por supuesto, bajo pseudónimo masculino).

Tal vez deba empezar con un par de notas al margen. En primer lugar, en cuanto supe que este libro estaba en la lista del club, fui corriendo a por la edición de Tres Hermanas con ilustraciones de Fernando Vicente. Un capricho, lo sé. Ahora que he leído el libro, no me arrepiento en absoluto, pero sí querría comentar que la fuente escogida no es muy cómoda de leer (o tal vez sea problema de un interlineado escaso, no lo sé). Pero la traducción es respetuosa con el original y merece mucho la pena. Por supuesto, hay otras ediciones disponibles. Sí os recomendaría buscar alguna reciente, sobre todo porque mantienen aspectos como los nombres de los personajes y aspectos de la vida inglesa de la época.

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Árbol de los personajes de Cumbres Borrascosas. Ilustración de Fernando Vicente.

El segundo aspecto que quiero resaltar es que Cumbres Borrascosas no me ha entusiasmado. No al menos como yo esperaba que lo hiciera. Probablemente es un problema de expectativas. Así que voy a usar mucho las notas y referencias que se comentaron en el club (por si alguno de los presentes se da por aludido, mil gracias por vuestros aportes).

¿Es Cumbres Borrascosas una novela romántica? No, desde mi punto de vista. Puntualizando: no si nos referimos a una relación amorosa sana. Es la historia de un amor enfermizo, corrupto, posesivo. Merece la pena entrar en ello así, de golpe, porque es una historia que siempre se ha presentado como una gran historia de amor y tal vez lo fuera en 1847 (aún así, lo dudo), pero desde luego no lo es en 2018 y es bueno que así sea. Sin embargo, las adaptaciones cinematográficas siempre le han dado ese velo positivo manipulado para gustar al espectador y han dejado impresa en la mente (como ocurre con muchas otras historias que se ven antes de leerlas) una estampa poco acertada.

El héroe byroniano que Brönte nos presenta en la figura de Heathcliff, que presenta muchas de esas características por las que suspira un adolescente (misterioso, carismático, que tiene conflictos con la integridad y la ley, que desprecia los privilegios, exiliado, un paria, solitario y con atractivo sexual, entre otras), hoy se me antoja un tipo burdo y violento, un maltratador de manual. Pero la literatura pone en valor esta evolución de caracteres, usos y costumbres, así que merece la pena adentrarse en ese pequeño espacio.

Pequeño, sí, porque la novela se circunscribe a unas pocas millas cuadradas y a dos fincas donde tiene lugar toda la acción. En cierto modo recuerda a una obra teatral: lo que está más allá de las lindes del escenario no existe. Así asistimos asombrados a la primera aparición de Heathcliff en escena, como niño, sin que lleguemos a entender quién es ni de dónde sale, algo que Brönte se cuida bien de explicarnos.

Ilustración de Fernando Vicente para la edición de Cumbres Borrascosas de Tres Hermanas Ediciones.

También tiene un matiz teatral el carácter de los personajes: plano e invariable en el tiempo —algo más destacable cuando estamos hablando de décadas de historia—. Cada uno es como es, desde la niñez, sin que parezca que las circunstancias les lleven por un camino diferente, les hagan reflexionar o matizar su forma de ver la vida. Con Brönte aún nos situamos en un periodo romántico que, aunque muestra ciertos rasgos de cambio y novedad, no toca con la suficiente firmeza el realismo de finales de siglo (como sí haría Wharton, con esos maravillosos personajes femeninos tan llenos de matices y cambios).

Pero, aunque no toca ese realismo incipiente con los personajes, sí lo hace con sus motivaciones: Brönte rompe con la tradición más clásica para tratar de justificar sus actuaciones, para darles un impulso que no viene determinado por sus orígenes, sino por lo que han hecho en vida.

No será lo único innovador en la historia: Estamos ante una narración desde el punto de vista de un narrador testigo. De varios, en realidad. La gran historia nunca se cuenta por los protagonistas, sino por aquellos que vieron u oyeron algo (o a quienes se lo contaron). Es un efecto que aporta cierto grado de cotilleo, pero que al tiempo, como teléfono escacharrado infantil, ayuda a crear leyenda en torno a la historia, a encumbrarla a ojos del lector y a magnificarla. Aunque en la mayoría de los casos es Nelly —ama de llaves en un hogar donde no hay más servicio— quien relata, desde la vejez, lo acontecido a lo largo de décadas.

Nelly es un personaje por lo demás chocante. Quienes han leído la novela (al menos en edición traducida, pues al parecer, en la original, sí hay más localismos), se habrán percatado de que, a excepción de Joseph, todos los personajes hablan del mismo modo y con el mismo lenguaje, algo en particular poco verosímil en el caso del ama de llaves, si bien en algún momento se justifica en que es una mujer que ha leído muchos libros en su vida.

Cumbres Borrascosas es una novela que tiene mucho de novedoso, sobre todo si se contrapone al clasicismo de Jane Eyre, de su hermana Charlotte. Hay un ataque grave al sistema legislativo vigente, que ignoraba a las mujeres como receptoras de herencia —de hecho, esa es la causa que sustenta todo el ejercicio de venganza de Heathcliff: sin eso, la novela no hubiera resultado creíble desde el primer momento—. También se incide mucho en la situación de estas, siempre dependiendo de las decisiones de los hombres a su alrededor, siendo tratadas como poco más que niñas sin autonomía.

La novela se articula en dos partes claras: la que va hasta la muerte de Catherine Earnshaw-Linton que es por sí misma una historia cerrada; y la segunda parte, la de la venganza de Heathcliff, que se presenta como un ejercicio de estudio de la influencia del origen en las acciones: a diferencia de él, Hareton es un muchacho que, a pesar de haber sido criado en un entorno hostil y agresivo, como su tutor, se rebela ante él y logra redimirse, demostrando que el origen no lo es todo.

Ilustración de Fernando Vicente para la edición de Cumbres Borrascosas de Tres Hermanas Ediciones.

De ahí lo sorprendente del final: por un lado, Brönte muestra una candidez sorprendente: en una novela llena de odios, prejuicios, venganza y dolor, termina con una nota de esperanza que tiene algo de ñoño, de infantil, de buscar ese “y comieron perdices”.

Pero, en contraste, Heathcliff jamás sufre un castigo por sus acciones. Es más: se va en paz consigo mismo, con un rictus de felicidad en la cara. Ahí ese infantilismo se torna madurez: a diferencia de los cuentos de hadas, el malo no tiene por qué recibir penurias en justa respuesta a sus maldades. Brönte se desmarca así de la literatura moralista para acercarse más a la crítica social.

Así que, aunque no me ha entusiasmado —sí la he leído entretenida y con rapidez— Cumbres Borrascosas es una novela clave en algunos aspectos que, si debido al microcosmos narrativo en el que se enmarca tiene poca validez en la época actual, sí marca un momento literario en femenino clave para autoras posteriores. 
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  • Título: Cumbres Borrascosas. (Edición ilustrada por Fernando de Vicente)
  • Autor: Emily Brönte (traducción de Amelia Pérez de Villar)
  • Editorial: Tres Hermanas (Podéis encontrar más información del libro aquí)
  • 334 páginas. 30,00 Euros (formato papel).
  • Puedes conseguir el libro clicando en la imagen de la portada

Si has leído Cumbres Borrascosas, me encantaría saber tu opinión ¿Crees que es una novela que, al margen de su importancia en el momento en que se escribió, ha envejecido bien? ¿Has leído algo de sus hermanas? ¿Qué estilo te gusta más? Tienes lo comentarios a tu disposición. 

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