Adopta una autora

De nuevo me entrego a esta segunda entrada sobre Edith Wharton dentro del reto “Adopta una autora”. Para aquellos que queráis conocer por qué me uní, aunque de forma no oficial, a este proyecto en la red, podéis leer la primera entrada: Adopta una autora.

En todo caso, os recuerdo que Adopta una autora es un proyecto que tiene por objetivo dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura.

En este caso no he escogido una novela de la autora, sino que me decantado por una colección de relatos de la tradición clásica del terror y el misterio, animada además porque la editorial que respalda el volumen es Impedimenta, que en general edita con mucho mimo sus libros, y que la traductora era la misma que la del libro anterior.

Edith Wharton

Con una obra enorme, publicada además en nuestro país en un sinfín de editoriales diferentes, he emprendido el trabajo de tratar de localizar algunos de sus libros en puestos de librero de viejo o de segunda ocasión, encontrándome con la sorpresa de que no es una autora tan conocida como esperaba (la única obra que todos saben enunciar es La edad de la inocencia). Además se comete el fallo de creer, por un lado, que es una escritora europea y que su obra es contemporánea a la de Jane Austen cuando, en realidad, empezó a publicar un siglo más tarde, a comienzos de mil novecientos.

Por eso querría dar, poco a poco, algunas pinceladas sobre su biografía con cada entrega de este proyecto, para conocer más a la mujer tras la escritora.

Edith Wharton nació en 1962, coincidiendo con la guerra civil americana, y creció en el seno de una familia que nutría la clase alta neoyorquina, en un ambiente que sí guardaba cierta similitud con la burguesía europea,  por lo que siempre estuvo expuesta a esa sociedad de nuevos ricos y millonarios hechos a sí mismos al otro lado del charco. Su relación con Europa no acaba ahí, como ya hemos comentado en alguna ocasión, porque cumplidos ya los cuatro años viajó con sus padres a Europa, donde viviría seis años, en una estancia que no sería la última de su vida.

Vivió una infancia solitaria, con una figura paterna lejana y una madre no muy atenta. Se refugió por ello en la literatura, que cultivaba con gran pasión, a pesar de vivir en un círculo no especialmente erudito o intelectual.

En su obra autobiográfica Una mirada atrás, narra sus primeras incursiones en la biblioteca familiar, un  espacio “de obligada presencia” pero que no era visitada por sus progenitores, haciendo las veces de “espacio para lucir ante las visitas”.

“Siempre que evoco mi infancia –recuerda Wharton– es en la biblioteca de mi padre donde revive. De nuevo estoy de rodillas sobre la gruesa alfombra turca, de nuevo abro una tras otra las puertas de vidrio de los compartimientos inferiores y saco libro tras libro en un secreto éxtasis de comunión. Digo ‘secreto’ porque no puedo recordar que hablase a nadie de aquellas arrobadoras sesiones. El niño sabe instintivamente cuándo será comprendido y yo, desde el principio, guardé mis aventuras con los libros para mí.” Y un poco más adelante: “Tras haber consultado mi madre, con desesperación, a su habitual asesor literario ‘qué podía regalarle a la niña por su cumpleaños’, desperté para encontrar junto a mi cama ¡las grandes ediciones de Keats y Shelley a cargo de Buxton Forman! Entonces se abrieron de par en par las puertas de los reinos de oro, y desde aquel día hasta hoy no creo haber estado nunca más, en mi yo más íntimo, completamente sola, ni haberme sentido totalmente desdichada.

Cuentos inquietantes

Cuentos inquietantes es una antología que recoge diez historias ordenadas según un esquema cronológico (las publicaciones van desde 1893 hasta 1926), lo que permitirá al lector observar de primera mano la evolución en la escritura de Wharton. 

Inquietantes se ajusta muy bien a su carácter: no encontraremos aquí historias de terror puro, pero sí el desasosiego y la tensión provocadas por las causas más extrañas; el miedo no siempre procede de elementos externos a los protagonistas sino que, en la mayoría de los casos, es la mente la que incita a los pensamientos más oscuros interpretando las circunstancias. Así, no serán pocos los relatos en los que Wharton dispone todas las piezas de la estructura narrativa para que sea el propio lector quien decida cuál es el final de la historia, siempre apelando a nuestros miedos más íntimos y menos compartidos.

Wharton escribe con clásico lenguaje y nos ofrece una estructura bastante definida: se sumerge en la historia desde la primera página, para luego retroceder en parte y ofrecernos un contexto que suele ser glamuroso, habitado por personajes de clase media y alta, reflejo de su entorno social, donde las descripciones son profusas pero a la vez sucintas, llevadas a la extensión justa para introducirnos en ámbitos desconocidos sin apartarnos de lo que importa: los miedos, los cambios sociales que los arrastran, las reacciones distintas de hombres y mujeres pero, en muchas ocasiones, arrastrados ambos géneros por comportamientos absurdos que acompañan al ser humano en momentos de tensión.

Quien quiera adentrarse en estos Cuentos inquietantes encontrará una lectura sólida, que dista de la novela sólo en extensión pero no tanto en estructura. Wharton juega a expresar aquello que, en su tiempo, estaba vedado y, desde su postura que en nada envidiaba al feminismo actual, nos da pistas sobre la relación entre hombres y mujeres, el creciente papel de la segunda en la sociedad más allá de las labores caseras, el pusilismo de algunos hombres de puertas hacia dentro de sus hogares.

No encontraréis en Cuentos inquietantes fantasmas ni gritos que desgarran el silencio a medianoche, pero esta antología os hará reflexionar sobre vuestros miedos, aquello que os turba y, comprenderéis, que un siglo no es distancia suficiente para que los temores cambien.

Con esto cierro esta segunda reseña de la obra de Wharton y espero volver pronto con una nueva entrega

  • Título: Cuentos inqui
  • Autores: Edith Wharton (traducción de Lale González-Cotta)
  • Editorial: Impedimenta (podéis ver más información del libro aquí, y leer el primer capítulo de la novela aquí.
  • 336 páginas. 22,50 Euros (formato papel)

Podéis conseguir el libro aquí:

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Otros libros del reto Adopta una autora:

La solterona, edith wharton, adopta una autora, relatos en construcción, impedimenta

Y vosotros, ¿habéis leído esta novela? ¿Conocíais el movimiento “adopta una autora? ¿Os animasteis a leer La solterona o a acoger en vuestra librería a alguna otra autora? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

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