No puedo evitarlo. Igual que yo me acerco a ti, tú, por tu parte, te acercarás a otras y aprenderás el éxtasis de esa crueldad, que sin embargo es amor. Así que, por ahora, no trates de saber más de mí […]

Releer es cosa de… no lo tengo claro. Releer es un acto de disfrute que acometo en muy pocas ocasiones. A veces releer se transforma en la decepción definitiva —aviso: no lo intenten con esa novela juvenil que les volvió locos a los diez años. Es posible que descubran que su calidad estaba a la altura del barro—. Otras, por suerte, es la búsqueda del detalle que pasó inadvertido en el primer encuentro lector.

Es curioso: resulta frecuente ver una y otra vez las mismas películas o series. Aún más frecuente es en niños y no pocos habremos oído las quejas de esos padres sometidos a la tortura de contar el mismo cuento durante semanas, día tras día, más de una vez en ocasiones. La razón no solo oculta el deseo de desmenuzar el contenido hasta hacer comprensible cada pequeño detalle; también genera una sensación de placidez, de deleite ante la seguridad de que no vamos a encontrar nada que nos sorprenda, que nos inquiete. Releer es el ejercicio de la comodidad ante lo desconocido.

Aún así comienzo el curso con una relectura. No he podido evitarlo. La fascinación que siento por Carmilla es aún mayor que la siento por Drácula (que también releí y del que hablé aquí). Ella, la vampira. Rodeada de niebla, de misterio, de una atmósfera sobrecogedora.

Navona ha reeditado este año dentro de su colección Ineludibles Carmilla. Lo ha hecho con una nueva traducción de José Luis Piquero y con una cubierta la característica tela de la colección, esta vez en un vivo rojo oscuro. No podía esperarse otra cosa. Uno de los relatos más recordados del vampirismo gótico regresa al panorama lector.

El padre de Carmilla: Joseph T. Sheridan Le Fanu

Sheridan_Le_Fanu

Joseph T. Sheridan Le Fanu

Joseph T. Sheridan Le Fanu (Dublín, Irlanda, 1814 – 1873) es considerado el padre de las novelas de fantasmas o las ghost stories. Hijo de reverendo protestante, comenzó a estudiar derecho pero pronto abandonó para dedicarse al periodismo. Fue director de la Dublin University magazine, revista universitaria que alcanzó bajo su tutela un gran prestigio internacional. El éxito de sus primeras obras publicadas, unas baladas irlandesas, fue lo que le animó a dedicarse a la literatura. Publicó catorce novelas, entre las que destacan La casa junto al cementerio (1863) y El tío Silas (1864), y más de treinta relatos, la mayoría como parte de publicaciones periódicas, incluido el citado Dublin University magazine. Murió de forma repentina en 1873.

Sheridan Le Fanu era un tímido enfermizo al punto de que la muerte de su mujer en 1858 le llevó a una situación de casi total aislamiento dedicado en exclusiva a leer y escribir, al punto que fue conocido como «El príncipe invisible».

Carmilla, el relato de la vampira enamorada

Me juzgarás cruel, muy egoísta, pero el amor es siempre egoísta; cuanto más ardiente más egoísta. No puedes saber lo celosa que soy. Habrás de venir conmigo, y amarme hasta la muerte; o bien odiarme y aun así venir conmigo, y odiarme en la muerte y después. A pesar de mi apática naturaleza la palabra indiferencia no existe para mí. ´

carmilla, sheridan le fanu, navona, portada

 

Carmilla fue publicada por vez primera en 1871 en la revista The Dark Blue y se reeditaría tan solo un año mas tarde en In a Glass Darkly, una colección de cinco relatos del autor. La mención no es banal: en la antología incluyó un prólogo a cada uno de los relatos firmados por un tal Doctor Martin Hesselius, alias de Le Fanu. Este doctor, profundo conocedor y estudioso del mundo de lo fantástico actúa como un hilo conductor del volumen. Su prólogo a Carmilla no está siempre incluido en las numerosas reediciones que desde entonces se han hecho de esta novela corta. Por suerte, en la edición que me traigo entre manos sí se encuentra.

Carmilla es la historia de Laura, una joven que vive con su padre en un castillo aislado en la región de Estigia (Austria). Es la suya una vida plácida y sin sorpresas hasta que un día un carruaje en el que viaja una dama con su hija tiene un accidente a las puertas de su casa. La joven Carmilla es invitada a pasar unos días en el castillo y entonces la vida familiar se verá alterada por las extrañas costumbres de la chica, lo que coincide con la muerte de varias jóvenes en la zona.

La estructura de las historias de fantasmas

Carmilla inaugura el género de las historias de fantasmas, con una estructura muy similar en todas ellas: una primera parte describe con mayor o menor extensión la vida cotidiana de los protagonistas. En este caso la sorpresa viene por situar el desarrollo de la novela en una región tan aislada como Estigia, cuando Irlanda contaba con una tradición de historias de vampiros y la literatura de Le Fanu se sitúa mayormente en su tierra. Al parecer, su interés por lograr la suspensión de la credibilidad en el lector le llevó a tomar esa decisión junto con la de situar el momento narrativo en 1919, cercano y, por lo tanto, plausible de haber acontecido en realidad.

carmilla, ilustración, d. h. friston

Ilustración de D.H. Friston para la primera edición de Carmilla en la revista The Dark Blue (1872).
Fuente: Branch

Aunque Le Fanu se declaró seguidor de las obras de Walter Scott, es cierto que bebía en el aspecto fantástico o esotérico de otros autores como Emnauel Swedenborg o Carl Gustav Carus. En especial, compartía con ellos la ansiedad por lo fantástico, lo sobrenatural, lo perteneciente a otro estadio de la realidad.

La segunda parte es la introducción de elementos que inquieten tanto a los protagonistas como al propio lector. Debían ser elementos que pudieran responder a una explicación lógica o racional y esta explicación debía poder sostenerse hasta llegar al final de la obra literaria. En el caso de Carmilla el comportamiento de la joven se explica por su carácter enfermizo, tendente al cansancio, lo que justifica que pase casi todo el día en su habitación descansando y que duerma tan profundamente que no atienda a llamadas en la noche. Pero al final el descenso a lo oscuro, lo inexplicable, se hará patente en un último instante de la novela, dejando en el lector esa sensación de inquietud manifiesta.

Carmilla: la recreación de la atmósfera

Carmilla es una novela que destaca por la conseguida recreación del ambiente, de la atmósfera en ocasiones espeluznante que tal vez no hubiera sido posible en la poblada Dublín natal del autor. Es ahí donde Le Fanu acierta de pleno con su recreación romántica y semigótica que apunta más al reto intelectual al lector que a la mera enunciación de hechos fantásticos. El autor busca su complicidad en la justificación de lo que se le presenta, en la explicación a los hechos que se acumulan uno sobre otro  hasta hacerle claudicar.

No es tan logrado el ritmo narrativo que, aunque se ajusta a lo explicado más arriba, nos lleva a un desenlace a bocajarro, demasiado rápido y acelerado en comparación con la sosegada velocidad con la que trascurre la primera parte.

La relación entre las dos jóvenes, Carmilla y Laura, es tal vez lo que más se está remarcando en las recientes lecturas de la obra. La novela fue escrita en época victoriana, de gran sobriedad y rigor moral, y aún así Le Fanu se las arregló para lograr reflejar una relación que, más que de amor, podríamos llamar de tormento amoroso. Sin llegar a un plano físico pero rozándolo, Laura es la voz de la ingenuidad mientras que Carmilla lo es de la experiencia. Laura es ese amor inocente y Carmilla es el arrebatador e incluso enfermizo sentimiento de posesión y anhelo. La relación entre ambas tiene ese tinte de lesbianismo prohibido en la época, aunque las historias de vampiros, como la propia Drácula, no carecen de una sexualidad reforzada por el intercambio de sangre entre súcubo y víctima.

Carmilla es una novela imprescindible (sí, también ineludible) que sin rozar la perfección tiene los elementos necesarios para tocar al lector en uno u otro momento. Le Fanu no llama a su capacidad de impresionarse por lo fantástico sino a la necesidad de ser un ser racional. Un ser humano, a la postre.

Sospecho que en las vidas de todos tienen lugar ciertas escenas emocionales, en las cuales se desatan nuestras pasiones de una forma salvaje y terrible, y que son entre todas las que recordamos de forma más vaga y borrosa.

  • Título: Carmilla
  • Autor: Joseph T. Sheridan Le Fanu (traducción de José Luis Piquero)
  • Editorial: Navoa. Colección Ineludibles.
  • 192 páginas. 19,00 Euros (formato papel)