Drácula fagocitó a Bram Stoker. No es difícil ver la realidad en esa frase tan exagerada: difícil será encontrar a quien pueda mencionar, sin pensar demasiado en ello, alguna otra obra de este escritor irlandés que en 1987 dio a luz a una de las criaturas más conocidas del panorama literario y cinematográfico de la historia, hasta llegar a un punto en que se olvida que el mito del vampiro existía ya. En 1773  Gottfried August Bürger publicaba su poema Lenore, Lord Byron aludía a un vampiro condenado en su balada El Giaour, fragmento de un cuento turco (1813) y no podemos dejar de lado uno de mis relatos vampíricos favoritos: Carmilla, de  Joseph Sheridan Le Fanu, publicado entre 1871 y 1872. Pero hay cientos de referencias, algunas las podéis encontrar aquí.

Pero el legado literario de Stoker va mucho más allá de la historia del vampiro, y por ello hoy quiero hablar de dos antologías de relatos, con un tono muy diferente, que serán una lectura placentera para cualquiera que guste de textos góticos, de tradiciones orales transportadas al papel o del horror más absoluto.

El primero de los libros es, sobre todo, una curiosidad. Se trata de El país del Ocaso y otros relatos inquietantes para niños. En efecto, se trata de un libro de cuentos infantiles. Pero que nadie espere una sarta de historias salidas de la edulcorada factoría del ratoncito. Estos cuentos, con una fuerza narrativa llena de imaginación y un clarísimo objetivo moralizador basado en las enseñanzas cristianas, fueron escritos por Stoker con la intención de hacer las delicias de su hijo Noel y, al tiempo, aleccionarle para que su comportamiento fuera ejemplar.

Para ello, Stoker se sirve, además de la religión, de las historias  terribles que escuchó de labios de su madre siendo un niño. Como ejemplo, fantasea sobre gigantes invisibles que azotan un pueblo y matan a su habitantes, en una clara metáfora de la epidemia de cólera que azotó Iranda en 1832. Todo el libro es, en realidad, una colección de alegorías, de recuerdos o formas de trasladar su ambiente a un universo paralelo (precisamente, ese país que está más allá de donde se pone el sol, custodiado por dos ángeles que lloran al ver la maldad que se acumula en el corazón del ser humano). Esta colección de cuentos resulta en una lectura deliciosa, aunque su mensaje sea tan evidente —lo normal, al estar pensado para un niño— que al lector adulto le resultará incluso bochornoso por lo manipuladas que están las historias para que se ajusten a los preceptos del amor, la amistad o la moral vigentes en ese momento.

Pero si en ese caso podemos hablar de curiosidad, no sucede así con la segunda lectura: Cuentos de medianoche. Ahí sí podemos ver a un Bram Stoker poderoso, exultante y terrorífico que pone su literatura al servicio del miedo del lector.

Y en verdad se puede decir que pasará miedo o, más que miedo, sentirá absoluto terror al ver, con vívida imaginación las escenas que de la pluma del escritor en historias como Los dualistas o La squaw. Historias que en ocasiones serían dignas de cualquier película de terror de serie B, llenas de vísceras y asesinatos, sangre y crudeza.

Pero la capacidad de Stoker no se limita al horror. Si algo viene a demostrar en estos Cuentos de medianoche es su versatilidad temática: historias recogidas de la tradición irlandesa, otras procedentes de su experiencia como crítico teatral, conocedor de lo que sucede tras las bambalinas, otras de corte místico y ambientadas en la mitología egipcia, costumbrismo, realismo, fantasía…

Tal vez Stoker no sea un gran escritor pero sí tiene una imaginación poderosa que ha dejado tras de sí esta colección de historias que nos permiten ver al autor desde muchos ángulos, descubrir la facilidad con la que trataba obras que iban desde un par de folios hasta extensiones más cercanas a una nouvelle —es el caso del cuento que cierra el libro, Las nupcias de la muerte, que con un enfoque más religioso y una clara lección moral cristiana del castigo divino a quienes duden de la existencia de Dios, formó parte de la novela La joya de las siete estrellas en una primera edición y fue desgajada de ella en posteriores, con el consentimiento del autor—.

Si querría llamar la atención sobre un aspecto: ambas antologías incluyen el relato El país del Ocaso (en Cuentos de medianoche se titula El sueño en el Panteón), algo que me parece un error teniendo en cuenta que se trata de libros editados por la misma editorial, dentro de la misma colección y con apenas dos años de diferencia. En mi opinión, por el estilo y el tema tratado, tiene mucho más sentido su inclusión en la antología infantil-juvenil.

En todo caso, y a margen de eso (algo que solo notará quien, como yo, haya leído ambos volúmenes uno a continuación del otro), la prosa de Stoker, dentro de sus limitaciones, bebe de cierta tradición oral y resulta por tanto muy vívida para el lector, que podrá visualizar sin mayor problema las escenas que el escritor describe con tanta claridad.

Aunque recomiendo especialmente Cuentos de Medianoche, creo que ambas colecciones de cuentos son imprescindibles para todo aficionado al autor y, sobre todo para llegar a la conclusión de que hubo literatura más allá de Drácula.

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  • Título: El país del ocaso y otros cuentos inquietantes para niños.
  • Autor: Bram Stoker (traducción de José Luis Moreno-Ruiz)
  • Editorial: Valdemar. El club Diógenes (Podéis encontrar más información del libro aquí)
  • 224 páginas. 7,90 Euros (formato papel).

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  • Título: Cuentos de medianoche
  • Autor: Bram Stoker (traducción de Oscar Palmer)
  • Editorial: Valdemar. El club Diógenes (Podéis encontrar más información del libro aquí)
  • 224 páginas. 7,90 Euros (formato papel).

¿Habéis leído alguno de estos dos libros? ¿Cuál os gustó más, si es así? ¿Sois seguidores de la tradición vampírica de Drácula? Tenéis lo comentarios a tu disposición. 

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