Si le preguntas a un lector empedernido que te hable de sus primeros recuerdos con los libros, es seguro que mil y una anécdotas llamarán a su mente: el recuerdo del primer libro que le encantó, claro, pero también el de aquellos que tal vez no llegó a leer pero que ocupaban su espacio en el hogar familiar; el tacto de la piel, falsa o auténtica, de esos volúmenes que de pequeños nos resultaban un poco siniestros, sin imágenes y con letras doradas grabadas en el lomo, o tal vez ya ni doradas, cuando la capa de pan desaparece por el desgaste y sólo queda la piel estampada por debajo. Las biografías lectoras forman parte de cada uno de nosotros y, aunque puedan parecer vivas —yo misma escribí la mía hace un tiempo y ahora cambiaría buena parte de ella—, en realidad son entes orgánicos que evolucionan con el lector, que cambian y mutan hasta dar con un camino único.

De experiencias lectoras en la juventud sabe mucho Giulia Alberico, y lo traslada con una gran dosis de amor al papel en su libro Los libros son tímidos. Esta escritora italiana (San Vito Chietino, 1949), no se limita a hacer un repaso sobre las obras que más le han gustado, sino que en apenas cien páginas, en un pequeño suspiro, deja al descubierto su amor por los libros.

En realidad, Giulia Alberico no nos ofrece toda su biografía lectora sino, más bien, la de su juventud, que es al tiempo la de los primeros años, la de los descubrimientos, la de rechazar a los autores más clásicos para después caer rendido ante su magnificencia, la de asociar las páginas de los libros a experiencias personales, la de devorar todo sin demasiado criterio, construyéndolo al tiempo que se asimilan los ritmos, pausas y las elecciones de palabras y formas en los textos.

El texto de Alberico es dulce y amoroso, aunque no transcendente, pues no tiene importancia más que para ella y su experiencia no es extensible en su totalidad a ningún otro lector, pero encierra entre sus párrafos pequeñas gotas de perfume que expandirán su aroma reconocible entre aquellos que sepan disfrutar del olor de un libro, entre quienes aprecien las sensaciones al entrar por primera vez en una nueva librería, quienes investiguen en bibliotecas ajenas o rebusquen en mercadillos ese volumen mágico.

Así, en Los libros son tímidos (sólo quieren ser leídos por quien los elige, comenta la autora), lo de menos es el número de volúmenes que han pasado por sus manos o sus títulos o, incluso, la hondura de la impresión que han dejado en ella; Giulia Alberico no llega mucho más allá de mencionarlos junto con las circunstancias en las que llegaron a sus manos. Será el lector quien deba, con el ejercicio de su memoria, sustituir esos títulos por otros que le resulten más cercanos, y eso no cambiará la experiencia de leer esta pequeña golosina, como comentaba Juan Antonio González Fuentes.

Todos los sentidos quedan comprometidos en la lectura de un libro; así es al menos como Giulia Alberico lo describe en Los libros son tímidos. No es solo una experiencia donde los ojos registran las letras, sino que también entran en juego el olfato, el tacto e incluso el oído cuando soñamos con el suave roce de las páginas entre sí o al ser pasadas.

  • Título: Los libros son tímidos
  • Autor: Giulia Alberico (traducción de Francisco de Julio Carrobles)
  • Editorial: Periférica (Puedes ver más información aquí)
  • 128 páginas. 16,50 Euros (formato papel)

Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

los libros son tímidos, giulia alberico, biografía lectora, portada

¿Habéis reflexionado alguna vez sobre vuestra biografía lectora? ¿Recordáis con cariño algún libro de la infancia? ¿Cómo enfocaríais este reto? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar