El ancho mar de los sargazos. Es el tercer libro del club de lectura de este año. Una novela que, con toda seguridad, no hubiera leído si no estuviera incluida en el listado de lecturas. Es curioso, porque a medida que avanzan las sesiones me doy cuenta que el gran valor de los clubes lectura no es para mí incitarme a leer más —no necesito ayuda por esa parte— sino contrastar opiniones y, sobre todo, leer fuera de mis gustos habituales. Gustos que, por otra parte, son complicados de concretar. 

No voy a decir que asistir a la sesión de este libro me haya hecho cambiar de opinión tras la lectura del mismo, pero sí me ha dado cierto enfoque. De primeras, la novela de Jean Rhys no me entusiasmó. No diría que es una mala novela, pero tampoco me resultó relevante en especial y, la verdad, me pareció incluso fría en tono y lenguaje para el contenido.

Pero para colocar El ancho mar de los sargazos en su lugar, primero es necesario hablar de su autora: Jean Rhys. Nació en Dominica en 1890 en el seno de una familia de clase media-alta, con un padre galés y una madre criolla de ascendencia europea. La historia de su país es francamente interesante (podéis leer una pincelada aquí), pero baste decir que fue un país donde la población local negra fue arrasada por el invasor inglés y que no se independizaría hasta 1967, una año después de la publicación de esta novela. SU historia es aún más fascinante que la de Jamaica, donde Rhys decidió situar la acción de la novela. A los dieciséis años huyó a Londres, donde llegó a ser corista, y en los años 20 viajó por toda Europa, formando parte del movimiento bohemio intelectual parisino. Su situación personal enlaza con las protagonistas de sus novelas y relatos, y también con Antoinette Cosway, protagonista de El ancho mar de los sargazos: mujeres cuyo color de piel y tratamiento viene dado por la situación política de su país, que acaban por no pertenecer a ninguna parte.

Por otra parte, bien me habría venido leer Jane Eyre antes de esta novela. Porque Jean Rhys parte de esa historia para darle una vuelta y presentarnos el origen de esa mujer fantasmal encerrada en la torre ese Thornfield Hall que da rienda suelta a su locura a través del fuego. Quienes han leído ambas novelas admiten que no pueden mantener su visión de la historia de  Charlotte Brontë, porque Rhys le da la vuelta, la tergiversa y la explica en un intento de dar voz al silencio, a esa mujer en el ático que nadie comprende y que, después de El ancho mar de los sargazos merece una atención más especial.

En la novela Antoinette Cosway, hija de esclavistas en un momento en que la esclavitud ha sido abolida y los habitantes de la isla claman por su venganza, busca crear un mundo propio, a medias entre los modales distinguidos de su familia británica y las misteriosas vidas de los isleños jamaicanos. Un joven inglés se casa con ella, pero después del matrimonio empiezan a circular inquietantes rumores sobre el comportamiento de su esposa.

La novela está dividida en tres partes: una primera en la que destaca la narración cronológica, de corte clásico y donde las emociones parecen más contenidas; la segunda, muy breve, ofrece el punto de vista del marido y recuerda a un estilo más propio de Henry James; y una tercer mucho más modernista, más compleja en su estructura —en especial la introducción de los sueños de la protagonista en la narración hasta un punto en que cuesta distinguir la realidad y la ficción en su mente— que refleja un estilo más propio de escritoras como Woolf.

El ancho mar de los sargazos es una novela que ejemplifica la literatura post colonial de la primera mitad del siglo XX. Pero, además de los conflictos raciales y políticos que refleja, también queda patente la necesidad de crear una literatura propia, ajena a los invasores, que ayude a crear patria, un sentimiento de pertenencia a una población que ya no es de ninguna parte, que ha perdido su lengua y sus costumbres por las imposiciones de franceses, ingleses o españoles, pero que tampoco siente esas nacionalidades como propias.

La historia es también una precursora de la literatura feminista: Rhys trata de demoler los estereotipos asociados a la mujer, como la inmediata asociación de un comportamiento irregular o no habitual con la locura que llevó a muchas de ellas a ser internadas sin posibilidad de retomar una vida normal. Así, al término de la historia es imposible sustraerse a la pregunta fundamenta: ¿está Antoinette loca, la han arrastrado a ese estado o es en realidad una mujer cuerda a quien nadie comprende? La respuesta no es evidente y es necesario pensar desde un contexto diferente.

Si queréis saber algo más sobre esta novela antes de decidir si leerla o no, os recomiendo estos dos artículos en Jot Down y Babelia.

El ancho mar de los Sargazos es, a diferencia de otras muchas historias, una novela que requiere de un contexto para poder comprender la amplitud de su narrativa.
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  • Título: El ancho mar de los sargazos
  • Autor: Jean Rhys (traducido por Catalina Martinez Muñoz)
  • Editorial: De Bolsillo (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 192 páginas. 29,95 Euros (formato papel en tapa blanda)
  • Puedes conseguir el libro clicando en la imagen de la portada

¿Habéis leído esta novela? ¿Y Jane Eyre (ahora tengo mucha curiosidad)? ¿Conocíais la historia de Dominica, el país de nacimiento de Rhys? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.