No hay momento bueno para ciertas lecturas aunque pasado el tiempo se revelen imprescindibles. Tu amor es infinito lleva más de un año dando vueltas por casa. Siempre lo veía con cierto rechazo. No porque no supiera que iba a ser una gran lectura —aconsejada por Mónica, lo que es de entrada una garantía—, sino porque en un periodo corto de tiempo leí dos libros cuya trama giraba en torno a los abusos a menores —Instrumental e Intemperie, con resultados muy dispares en cuanto a impacto y calidad literaria—, y es una temática que puede, sin lugar a dudas, saturar.

Tu amor es infinito es un libro valiente en muchos aspectos, más ahora que los resultados del esfuerzo artístico están siendo puestos en entredicho, enfrentándolos a las leyes de la sociedad, como si la ficción tuviera un papel de obligada moralidad o debiera estar bajo su dominio o, peor aún, como si el consumidor de cultura no tuviera un criterio propio y debiera ser educado por un artefacto administrativo. Pero en esta batalla que acaba de comenzar, obras como la de Maria Peura demuestran que cualquier tema es publicable, en especial si juega a su favor una literatura tan bella y estética como la suya, algo que ha sido reconocido no solo por el público sino también por la crítica, recibiendo varios premios y la nominación al Premio de Literatura de Finlandia, país donde nació.

La novela es un golpe en el estómago desde la primera página. Peura no oculta el horror que hay tras sus palabras, pero lo transforma gracias a la mente de una niña, Saara. Con siete años, la pequeña va a pasar el verano a casa de sus abuelos porque sus padres, en pleno proceso de separación, no se ven capaces de ocuparse de ella. Lo que debería ser un refugio de paz, un lugar donde aislarse del dolor y gritos de sus progenitores, se convierte en una cárcel de la que su mente trata de escapar a través de la fantasía y la imaginación.

Así, Peura convierte, con un estilo lírico, el horror en bondad y el dolor en amor, en un relato donde el lector, a través de los ojos de Saara, sentirá la confusión de la pequeña, herida por aquellos que ama, se indignará con sus abuelos, que deberían velar por ella, y con aquellos adultos a su alrededor que son incapaces de ver lo que está sufriendo.

Pero, a medida que avanza la historia, no es posible escapar de los matices grises que rodean la trama. La abuela es a la vez víctima y complice en su silencio. El abuelo se odia a sí mismo por lo que hace pero no cesa en sus abusos. Peura no les justifica, se limita a exponer los sucesos, pero los actos muestran que, aunque la violación es incontestable y no puede ser justificada en ninguna forma, la maldad cohabita en el ser humano con brillos fugaces de bondad.

Saara quiere amar a su familia pero no sabe cómo hacerlo, cómo enfrentarse a los dos caminos diferentes que se abren entre su mente infantil y su cuerpo, usado como si fuera un objeto. María Peura se sirve de figuras literarias bellísimas, en muchos casos inspiradas por la naturaleza que envuelve su localidad natal, para mostrarnos, con una sensibilidad que roza lo grotesco en contraste con el fondo, una historia que nos vemos obligados a tachar como bella a pesar del malestar que nos provoca

Es curioso, pero Tu amor es infinito es digerible por las almas más sensibles y al mismo tiempo es una novela tan dura que dan ganas de cerrar el libro a cada página. Sin moral que guíe la historia, será el lector quien deba reflexionar sobre las consecuencias para Saara, sobre el futuro que se presenta incierto y deseará confiar en que el tiempo todo lo cura.

  • Título: Tu amor es infinito
  • Autor: Maria Peura (Traducción de Luisa Gutiérrez Ruiz)
  • Editorial: Sexto piso (podéis leer más información sobre el libro aquí)
  • 208 páginas. 18,00 Euros (formato papel)
  • Puedes conseguir el libro clicando en la siguiente imagen:

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