Adopta una autora

He tenido bastantes dudas sobre si acometer o no la reseña de La solterona, novela corta de Edith Wharton. Por una parte, estoy leyendo bastante, y se me acumulan los libros de los que hablar (llevo un retraso muy importante, como podréis descubrir si os pasáis por mi perfil de Goodreads). Por otro, no hace mucho tiempo que Koldo, miembro de el equipo de Un libro al día, hizo una reseña de este mismo libro con el que estoy de acuerdo en todo (podéis leerla aquí).

Pero, por otro lado, también había un par de razones muy interesantes para decidirme a favor: una discusión en Twitter sobre el porcentaje de escritoras frente a escritores que leíamos, que dio lugar a una entrada de Mónica en su blog. Mi respuesta la podéis ver en los comentarios: no me guío por el sexo del autor, sino por la historia en sí. He leído magníficos libros de escritoras –y bodrios que rozaban el insulto al lector–. Pero lo mismo me sucede con los escritores.

La otra razón fue que, gracias a Abel Amutxategi, descubrí el movimiento “Adopta una autora”. Él ha optado por Ana María Matute, y lleva ya dos entradas escritas (aquí y aquí).

Adopta una autora es un proyecto que tiene por objetivo dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más. Si entráis en su página, podéis ver qué autoras han sido ya adoptadas, leer las entradas, conocer quién ha organizado la web…

Aunque no me voy a unir oficialmente al proyecto, porque llevo un año bastante irregular en lo que a entradas se refiere y no estoy segura de si podría cumplir con el compromiso, sí que quería aportar mi granito de arena y, como este libro me ha gustado especialmente y no había leído nada de Wharton con anterioridad, me he decidido por comenzar con La solterona una serie de reseñas de sus obras. Eso sí, ignoro con qué periodicidad podré darles salida pero, como bien comentan en Adopta una autora, es un proyecto a largo plazo. Así que Wharton seguirá la senda de otros autores que voy descubriendo poco a poco, como David Foster Wallace o Edward Búnker.

Edith Wharton

Edith Wharton nació en Nueva York en 1862 y falleció en Saint-Brice-sous-Forêt (Francia) en 1937. Su familia bien posicionada económicamente le garantizó una sólida educación y una visión de su privilegiada condición que plasmó con ingenio tanto en novelas como en relatos.

En 1885 se casó a los 23 años con Edward Robbins Wharton, doce años mayor que ella, y se divorciaron en 1913 por las repetidas y más que conocidas infidelidades de él. Durante los últimos años de su matrimonio tuvo una aventura con el periodista del The Times William Morton Fullerton. Wharton era bisexual y se le conoce un largo idilio con la cantante de ópera Camilla Chabbert y relaciones esporádicas con la poetisa y guionista Mercedes de Acosta.

Desde fines del siglo XIX, Wharton produjo un gran número de novelas, libros de viajes, relatos y poemas. En 1902 publicó una novela histórica titulada El valle de la decisión (The Valley of Decision). La crítica considera como su primera gran novela La casa de la alegría (The House of Mirth, 1905), una historia que ironiza sobre la aristocracia financiera neoyorquina de la que ella misma era un miembro destacado.

Después de llevar varios años viajando de forma esporádica a Europa, en 1907 se estableció definitivamente en Francia, en la muy de moda Rue de Varenne en París.

Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial usó sus altas conexiones con el Gobierno francés para conseguir permisos para viajar en motocicleta por las líneas del frente. Wharton describe esa experiencia en una serie de artículos que posteriormente se recopilarían en el ensayo Fighting France: From Dunkerque to Belfort (1915). Durante la guerra también, trabajó para la Cruz Roja con los refugiados, por lo que el gobierno francés le otorgó la cruz de la Legión de Honor. En 1916, editó un volumen titulado El libro de los sin techo (The Book of the Homeless) reuniendo escritos, ilustraciones y partituras de los más grandes nombres del mundo de la creación artística del momento.

Fue miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras (1926) y del Instituto Nacional de las Artes y las Letras. El gobierno de Estados Unidos le concedió la medalla de oro de este último Instituto Nacional en 1924, y fue la primera mujer en alcanzar tal distinción.

Su obra más conocida es La edad de la inocencia (The Age of Innocence) de 1920, que ganó el premio Pulitzer en 1921. En 1923, fue la primera mujer nombrada Doctor honoris causa por la Universidad de Yale.

Fue amiga y confidente de muchos intelectuales de su tiempo. Henry James, Francis Scott Fitzgerald, Jean Cocteau y Ernest Hemingway fueron invitados suyos en alguna que otra ocasión. También fue una buena amiga del presidente reformador Theodore Roosevelt.

La solterona

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La solterona es una nouvelle o novela corta cuya acción se desarrolla en torno a dos frentes: por un lado la alta sociedad neoyorquina de 1850 y las relaciones que se establecían entre las familias para mantener una rígida jerarquía; y por otro el papel de la mujer en esta misma sociedad.

Charlotte Lovell es una joven que va a casarse con Joe Ralston, del clan Ralston, en la que sería el enlace del año; sin embargo, momentos antes de la boda confiesa a su futura cuñada, Delia, que tuvo una hija fuera del matrimonio. Esta confesión será el detonante de una relación entre ambas, cuyo destino estará atado por las decisiones que tomen y los secretos que compartan.

Wharton, buena conocedora de la sociedad de clase alta, refleja en esta novela con soberbia la clara diferencia entre lo que quieren los personajes y aquello que deben hacer por obediencia a su familia, a la sociedad a la que pertenecen o, simplemente, por evitar el aislamiento social y el qué dirán.

Es la relación psicológica entre ambas protagonistas la que dominará, a lo largo de los años, el devenir de la acción: Delia se ha comportado siempre de acuerdo a las normas, a lo que se esperaba de ella, pero no consigue estar satisfecha con su situación a pesar de ser la envidia de quienes le rodean.

Y a continuación, los bebés; los bebés que se suponía que “lo compensaban todo”, pero que resultaba no ser así…por más que fuesen criaturas entrañables. Una seguía sin saber exactamente qué se había perdido o qué era aquello que los hijos compensaban.

Charlotte, por su parte, ha experimentando el auténtico amor y no se arrepiente en ningún momento de su hija, pero sabe que por el bien de ambas debe ocultar su existencia. Acude a Delia en busca de apoyo y consejo, y se encuentra con una mujer cuya feminidad ha caído en cierta forma a merced del encorsetamiento clasista.

La solterona es una novela que, a pesar de haber sido escrita hace casi un siglo (en 1921), presenta ya muchas de las cuestiones que hoy en día son frente activo del movimiento a favor de la igualdad de la mujer: desde su presencia en la sociedad como mera cuidadora del hogar y madre de sus hijos, la posibilidad de una relación previa al matrimonio, el nacimiento de hijos fuera de éste, hasta un nivel de sumisión ante el hombre que juega en ocasiones con el miedo, aunque también es cierto que tanto Delia com Charlotte saben burlar o bordear con cierta malicia las normas para poder salirse con la suya. También queda patente que, en ocasiones, la zancadilla no la pone el hombre ni la sociedad, sino otra mujer, ya sea movida por sentimientos como la ira o la envidia, en una guerra que hace flaco favor a ambas.

La solterona es una novela brillante, actual a su modo a pesar del tiempo transcurrido y donde Wharton destaca con una prosa clara, efectiva, que describe con detalle desde el ambiente hasta los sentimientos de los protagonistas, pero sin caer en el barroquismo o excesos, dando la información exacta y dejando que el lector llegue a las conclusiones que ella deja en claroscuro con sus palabras.

Si os interesa, hay una adaptación cinematográfica magnífica del año 1939, protagonizada por una excepcional Bette Davies dando vida a Charlotte a lo largo de más de veinte años, que si bien tiene ciertas variaciones con respecto a la novela (no se explaya tanto en la vida social y las normas que regían la sociedad en el momento), respeta a grandes rasgos el carácter de la novela.

La solterona, película, bette davies

Con esto cierro esta primera aproximación a la obra de Wharton y espero volver pronto con una nueva entrega

  • Título: La solterona
  • Autores: Edith Wharton (traducción de Lale González-Cotta)
  • Editorial: Impedimento (podéis ver más información del libro aquí, y leer el primer capítulo de la novela aquí.
  • 17,95 Euros (formato papel)

Y vosotros, ¿habéis leído esta novela? ¿Conocíais el movimiento “adopta una autora? ¿A quién escogeríais? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

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