Una mente inundada en pensamientos inútiles

A medida que me sumergía en la lectura de A bordo del naufragio no podía escapar de la idea de que esta novela surgió de un dato científico: los seres humanos tenemos un promedio de sesenta mil pensamientos al día. A este batiburrillo que nos agota más que cualquier otra cosa se suma una terrible noticia: la mayoría de ellos son negativos, repetitivos y referidos al pasado. Es decir: no necesitamos a nadie que nos amargue el día. Lo hacemos nosotros solitos. Twitter, trabajas en balde.

En un afán por reducir la pila de pendientes (el concepto tsundoku en mi caso ha evolucionado desde la mesilla de noche hasta el punto en que tengo más libros sin leer que leídos en casa. O casi) me he embarcado en la titánica tarea de rescatar del olvido ejemplares que en su momento me hicieron la boca agua. A bordo del naufragio fue uno de los primeros en sucumbir al rescate por razones variadas: porque me gustó Trenes hacia Tokio y porque soy lectora habitual de la columna de Alberto Olmos (Segovia, 1975) en El confidencial, Mala Fama.

A bordo del naufragio fue además finalista del Premio Herralde de Novela en el año 1998, cayendo ante un Bolaño que no ofrecía su mejor obra pero mirad, Bolaño a pesar de todo. No sé si en el año 1998 ganar un premio literario tenía más o menos valor que ahora mismo. Posiblemente, más. Probablemente el mismo sin el afán noticiario de las redes sociales que vinieron a contarnos lo que algunos ya sabían pero que la mayoría desconocíamos: el pescado está ya vendido antes de pescarlo.

La encarnizada lucha contra el todo

Venía diciendo que esta novela de Alberto Olmos podría haber nacido en ese número tan inalcanzable de pensamientos diarios. Lo digo porque, a fin de cuentas y si queremos hacer el terrible esfuerzo que supone resumir una novela a su mínima expresión, sería algo así como: un veinteañero que no hace nada relevante en todo el día pero que nos traslada todas y cada una de las ideas que pasan por su cabeza. Dicho así, la cosa sabe a poco. Por darle un poco más de interés —la obra lo tiene—: Olmos refleja la desesperación de una generación gris, perdida, abocada al fracaso antes incluso de intentarlo. Con el agravante de que su protagonista proviene de un entorno rural y se encuentra perdido en una Madrid que no consigue hacer suya, mal que le pese.

Alberto Olmos

Alberto Olmos

A bordo del naufragio es una novela que exige algo que cada vez parece estar más en desuso: un poco de esfuerzo por parte del lector. A ratos también un diccionario. Ambas cosas me parecen positivas aunque, como lectora, no siempre me apetezcan. He ahí el libre albedrío del lector. Exige, sobre todo, por el particular planteamiento de Olmos a nivel narrativo: una falsa segunda persona en la que el protagonista se interpela a sí mismo. Una conversación a una banda en la que el lector es voyeur y juez, estará a favor o en contra, pero siempre observará la escena desde un asiento privilegiado en el cerebro de un joven desganado, pobre y con escasas habilidades sociales.

Una generación abocada a una lucha sin solución

Como indicaba al principio, muchos de nuestros pensamientos hacen referencia a nuestro pasado. De nuevo Olmos intercala pasajes —en cursiva, de corrido, sin puntos y aparte y sin guiones que delimiten conversaciones— en los que retrocede a la infancia del protagonista y nos deja ver de dónde viene: un joven que es criado por sus abuelos después de que su madre lo deje con ellos cuando no encaja con su nuevo marido; un joven que es constantemente despreciado y humillado, al que se considera poco menos que un inútil, sin apoyo por parte de su familia y que se refugia en la lectura. La lectura será el hilo que une a ambos, infante y joven, la lectura que le hace pensar en si mismo como un ser superior pero que no le permite conectar con el mundo que le rodea.

A bordo del naufragio es una historia de depresión con un final insospechado a tenor del ritmo lento y poco dado a la acción por el que transcurre la novela. Olmos se decanta por el espectro negativo de las emociones humanas —depresión, desilusión, torpeza, ineptitud…— para ofrecer un reflejo desesperanzado de una generación que vuelca en la nada su ilusión por la vida. La novela habla de una derrota que ni siquiera tiene el lujo de presentarse como tal porque la derrota es efecto de la contienda y aquí ni siquiera ha habido lucha.

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  • Título: A bordo del naufragio
  • Autor: Alberto Olmos
  • Editorial: Anagrama. Colección Narrativas Hispánicas (puedes leer más información del libro aquí)
  • 176 páginas. 9 Euros (formato papel); 6,99 euros (formato digital)