Empalagosas formas de todos los colores envolvían decenas de paquetes grandes y pequeños, redondos y cuadrados, algunos con curvaturas indescifrables. El pequeño terremoto apartó, desgarró, aplastó y lanzó por encima de su cabeza felpa, plástico y metal. Agotado por el esfuerzo se durmió feliz abrazado a una caja, mientras su familia lloraba en silencio el dinero perdido.

Foto: Morgan (flickr con licencia Creative Commons BY-2.0)