En realidad esto tendría que ser “Todo lo que dio de sí… septiembre y octubre”, porque me he dado cuenta de que el mes pasado no acudí a la cita programada. Una mezcla entre despiste, mala planificación y saturación de trabajo. Así que voy a hacer combinación de ambos, de forma resumida, para no extenderme demasiado.

En cuanto a lecturas, en estos dos meses Goodreads “me chiva” que he leído dieciséis libros. Ocho libros al mes. Estoy bastante segura de que han sido más, pero con el ritmo de vida que llevo ahora mismo, desconozco cuáles. Probablemente habría que sumar algunos álbumes ilustrados —cuando tengo tiempo, que no suele ser muy a menudo, leo algunos mientras trabajo en la librería para saber qué recomendar a los padres perdidos (y para no perderme yo tampoco)— que no suelo contabilizar y también alguna otra novela gráfica. No sé. Irán apareciendo por las estanterías. En todo caso, no es un mal recuento y me doy más que por satisfecha. Si tenéis curiosidad, en GoodReads podéis ver las lecturas que llevo hasta este momento  (aquí).

Con la escritura de entradas me ha sucedido otro tanto. Septiembre fue muy bien, porque había dejado buena parte del trabajo adelantado en agosto, sabiendo que compaginar tres trabajos a tiempo parcial con el blog iba a ser casi imposible, pero en octubre me he encontrado como siempre: acabando de escribirlas y publicándolas a cualquier hora, saltándome mis días de publicación programados… De nuevo toca ejercicio de reflexión, ver dónde fallo y tratar de ponerle remedio. Pero admito que las circunstancias en las que me muevo ahora mismo no son las más sencillas y que toca renunciar a algunas cosas. Aunque el blog me da la vida, ahora mismo no es mi prioridad número uno. Tengo que admitirlo y seguir hacia adelante, esperando tener un poco más de calma en los próximos meses.

Quien dice próximos meses, dice a partir de febrero, claro.

todo lo que dio de si octubre 2018

En total, en estos dos meses han sido once las entradas que he publicado, cinco por debajo del objetivo marcado. El resumen de todo lo que habéis podido leer este mes es el siguiente:

  • En cuanto a reseñas, es lo que más ha abundado. Estos meses os he hablado un poco de novela negra, aunque no sea mi campo más habitual: El thriller Amnesia de Federico Axat (aprovechando que el autor visitaba Bilbao y que me ofrecieron entrevistarle) y la novela costumbrista inglesa Patrick ha vuelto, de Josephine Tey. De nuevo gracias a la editorial Seix Barral, pude asistir a la presentación en mi ciudad de El rey recibe, de Eduardo Mendoza, así que leí esta historia a medio camino entre la biografía ficticia y la reflexión histórica en clave personal.
    Por supuesto, hubo un pequeño espacio para mis últimas lecturas de novela gráfica y álbum ilustrado. Espero hacer pronto el siguiente, porque hay auténticas maravillas a la espera de que os hable de ellas.
    Siempre hago distinción entre novela negra y criminal, y en esta última categoría son dos las obras que han caído: Drustore Cowboy, de James Fogle, otra pequeña joya editada por Sajalín, y Memorias de un asesino a sueldo, de Daniel Ter, que entre crimen y crimen reflexiona sobre la preocupante situación de la sociedad en todos los ámbitos posibles.
    Para terminar, probablemente una de las mejores obras que he leído este año: Indigno de ser humano, de Osamu Dazai, muy superior a El Declive, de la que hablé hace unos meses; y también   Todas Ellas, de Isaac Belmar, una colección de relatos muy brumosos.
  • Dejando de lado las reseñas, he publicado tres entradas muy diferentes pero que han llamado la atención de la gente:
    • Los clubes de lectura lenta. ¿Qué son? ¿Quienes los organizan? ¿Estamos destinados a crear sociedades y grupos así para alejarnos de la tecnología y poder dedicarnos, por fin, a leer sin distracciones?
    • La Biblioteca Pública de Nueva York es un ejemplo de cómo juntar un espacio lleno de volúmenes de papel con las nuevas tecnologías, siempre con el ánimo de fomentar la lectura y el conocimiento. Aunque todas sus iniciativas no prosperarán, no es por falta de ganas e interés por su parte. Un ejemplo para otros espacios.
    • Para terminar, la obra de Brian Dettmer, un artista que extrae de volúmenes caducos de enciclopedias y manuales obras de arte escultórica y una reflexión sobre el futuro del papel.

¿Qué pasa con las incorporaciones? Pues por un lado, me veo incapaz de deciros qué compré/recibí en septiembre, porque no lo apunté y tiendo a dispersar los libros por todas partes. Pero en Octubre parece que he logrado contenerme un poco, porque sólo he comprado cinco libros, más cuatro que me han regalado.

Aquí voy con el resumen de los libros que he comprado/recibido este mes:

  • En el campo de la novela gráfica ha habido tres libros: Esclavos del trabajo, de Daria Bogdanska, editado por Astiberri. Tenía bastantes esperanzas en esta obra pero, al margen del interés que pueda suscitar el tema, la estructura narrativa me ha parecido bastante chapucera, lo que tampoco es tan raro teniendo en cuenta que se trata de una ópera prima. Por otro lado, el tercer volumen de Predicador, con guión de Garth Ennis y dibujo de Steve Dillon. Es una obra descocada, deslenguada y no apta para gente sensible, pero la disfruto una barbaridad. Poco a poco completaré la serie. Para terminar, Obscenidad, de Rokudenashiko, también editada por Astiberri. Fue el libro del club de lectura del mes pasado y es un interesante alegato a la libertad de expresión, tal vez un poco descafeinado.
  • Patrick Ha vuelto, de Josephine Tey, del que ya he hablado un poco más arriba y he publicado reseña, por lo que no hay mucho más que comentar.
  • Relojes en la habitación de mi madre, de Tanja Stupar-Trifunović, editado por Tres Hermanas. Con este voy un poco a ciegas, porque no he oido nada sobre él, pero es uno de los libros ganadores de los Premios de Literatura Europea en 2016, y ese es uno de los pocos premios que me suelen agradar.
  • Para terminar, cuatro regalos: por parte de los sellos Seix Barral y Destino del Grupo Planeta, he recibido dos libros: Los tiempos del odio, última novela publicada de Rosa Montero, y Todo el Bien y todo el mal, de Care Santos. También he recibido, por cortesía de su autora, Vida secreta del ornitorrinco, de Esther Zorrozua. De este libro hablaré la próxima semana. Por último, mi pareja me ha regalado esta preciosa historia escrita a partir de la novela Mary Poppins por Hélène Druvert: un paseo con Mary Poppins. Un libro troquelado maravilloso que gustará a cualquiera que aprecie una edición con encanto.

No sé si habremos coincidido en algún libro. SI es así, me encantaría, como siempre, conocer vuestras opiniones, ya sea aquí o a través de las redes sociales.Con esto me despido hasta el mes de noviembre.