Estamos a tres de diciembre y, como todos los años, me viene a la cabeza la misma cuestión: ¿qué ha sucedido? ¿Cuándo ha pasado de largo un año completo? Yo no he sido muy consciente de ello, pero ya está aquí el soniquete de los villancicos. Sí, ya está aquí. Desde hace una semana si pienso en la iluminación de las calles. Desde hace más de un mes si atiendo a la presencia de dulces varios en las mesas de los supermercados.

Noviembre ha sido, otra vez, un mes movido en lo laboral, tendencia que no parece que vaya a terminar a medio plazo. ¿La consecuencia? No me estoy cuidando bien y me siento cansada todo el rato, desde que me levanto –no sufro de insomnio y eso es lo único que hace que no me de un síncope– hasta que, más que acostarme, me dejo caer en la cama como un saco de patatas (eso lo dice mucho mi abuela).

A pesar de eso, he conseguido acabar once libros, aunque varios de ellos sean álbumes ilustrados o novelas gráficas. Lo he conseguido a fuerza de arañar minutos mientras desayunaba o comía y alguna  tarde libre —pocas— los domingos. Es en cierta manera un éxito, porque prueba que mi deseo de leer es capaz de superar la adversidad y que, aunque mi alimentación y mi forma física sean un desastre, al menos consigo mantener un hábito de mi vida personal. Así que lo apunto como tanto. Como siempre, en Goodreads tenéis la lista de lo que voy leyendo.

Publicaciones del mes

En noviembre he publicado ocho entradas, así que ese también lo voy a considerar un tanto a mi favor porque solo he fallado en una ocasión. El resumen de los post de este mes:

  • Empezamos con el resumen del mes de octubre: listado de compras, de entradas y de lecturas de rigor.
  • Este mes ha habido un montón de reseñas, desde el vídeo habitual de novela gráfica, una novela sobre la censura y los ornitorrincos, mi cita anual con Stephen King, una obra autoeditada sobre la supervivencia de la infancia en tiempos de guerra y una novedad recién publicada: la trenza.
  • No podemos olvidar que en noviembre se celebra el día de las librerías. Aunque hay detractores (con su parte de razón, respecto a márgenes y horarios), prefiero darle un punto de vista positivo y aprovechar para charlar y aprender de mis libreros favoritos. Y llenar las estanterías, claro.
  • Por último, mi reto lector para 2019. Sois muchos los que me estáis sugiriendo por redes sociales títulos y autores para completar mi lista, ¡Gracias! Aún queda mucho y seguiré siendo pesada y recordándolo de vez en cuando. Además, también reflexiono sobre el reto de Ann Morgan y las conclusiones que extrajo de su falta de pluralidad lectora.

Los libros que han llegado… ¿Para quedarse?

todo lo que dio de si noviembre

Como decía, en noviembre se ha celebrado el día de las librerías. Pero, además, también se ha celebrado mi cumpleaños. ¿Qué significa eso? Que mi contención en la compra de libros de octubre se ha ido, literalmente, al garete. Algunos son regalos, claro. Pero la mayoría son compras.

En el día de las librerías me di un buen paseo. De Anti Liburudenda me traje dos libros: Los pájaros, de Daphne du Maurier, editado por Gallo Nero y con ilustraciones de Pablo Gallo; y Conexiones Creativas de Dorte Nielsen y Sarah Thurber, aprovechando que la librería tiene un buen fondo sobre creatividad y creación artística. En Louise Michelle Eneko me recomendó Dicen de mí, una obra de talante feminista que combina prosa, entrevistas y ensayo. De la Librería Cámara me llevé, por recomendación de Iñaki, La trenza, y además compré Los monstruos de Villa Diodati, de Ricard Ruiz Garzón, novedad de Reino de Cordelia de hace un par de meses a la que tenía muchas ganas. Y para terminar, una vista a Joker Cómics acabó con una charla maravillosa con Mikel, que me dio una lección sobre organización de viñetas en función del guión y me recomendó Inyección, con guión de Warren Ellis. Aproveché además para comprar el segundo volumen de Trees, después de un año de que se publicara el primero.

Por si todo esto fuera poco, sumamos lo que me regalaron por mi cumpleaños: la maravillosa edición de Akal de Mujercitas, que de otro modo me hubiera resultado complicado comprar por su precio. Una edición anotada no apta para llevar en el bolso. El arrecife, de Edith Wharton, a la que tengo bastante olvidada en 2018 pero que en 2019 espero recuperar con  ganas. Por último, dos libros de David Foster Wallace para ir completando su biografía (se nota que me conocen bien): Extinción y La niña del pelo raro.

Este mes se celebró además en Bilbao FIG, la Feria internacional de grabado. Tuve la suerte de poder trabajar mano a mano con Pepe Gómez, de Minimae. Justo enfrente de nuestro stand estaba la mesa de la editorial Libros del Zorro Rojo. Así que piqué con un par de libros ilustrados: Crímenes ejemplares, de Max Aub con ilustraciones de Liniers; y un magnífico descubrimiento: Edward Gorey y sus Pequeños Macabros, un autor a quien tengo que seguir la pista.

Para terminar (lo prometo), un libro cortesía de su autor: Tierra de Valientes, de Felipe Sastre, del que tenéis reseña en el blog. Y un par de libros más: Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas (es mi primer Vila-matas y lo he comprado por una razón muy curiosa de la que espero hablaros cuando lo termine) y una novela gráfica muy especial: la adaptación al cómic de Ajuar Funerario, de Fernando Iwasaki. Es muy especial para mi porque el ilustrador es Beñat Olea, que es también autor de la ilustración que acompaña cada día a Relatos en construcción y por eso me alegro muchísimo por él.

Así que, si los cálculos no me fallan, han sido dieciséis los libros que han aparecido —misteriosamente, claro está— en casa. Tiempo al tiempo. Cuando mi ritmo laboral baje un poco, espero poder darles salida con un poco más de continuidad.

Y vosotros, ¿Qué novedades habéis sumado a las librerías? ¿Habéis leído alguno de los libros de los que hablo? ¿Queréis aportar alguna opinión o recomendación?

Con esto cerramos el resumen del mes. El próximo estará ya sumergido en pleno 2019.