El pasado fin de semana tuvieron lugar las Jornadas de la TerBi. Acrónimo de Tertulia de Ciencia Ficción de Bilbao, TerBi es una una tertulia literaria dedicada a la ciencia-ficción que se celebra en Bilbao con periodicidad mensual desde hace la friolera de veintitrés años. Los participantes han constituido además la Terbi Asociación Vasca de Ciencia-ficción, fantasía y terror, una asociación que organiza actividades sobre estos géneros literarios, desde jornadas a charlas relacionadas con este tema, así como concursos literarios y hasta viajes. 

Quienes estéis interesados en sus actividades, se reúnen los primeros viernes laborables de cada mes en la cafetería Café y Té, en la estación de Abando. Podéis seguirles en su grupo de Facebook.

Como comentaba, los días 3, 4 y 5 de noviembre se celebraron unas jornadas que contaron con la participación de la Editorial Cerbero, una editorial pequeña, especializada en los géneros de ciencia-ficción, fantasía y terror —repartidos en tres colecciones; la de fantasía recién inaugurada con la obra Barro, de Alicia Pérez Gil— y que publican tanto en digital como en papel, siendo este último formato muy característico: publican “bolsilibros” o libros de pequeño formato a un precio único de cinco euros. Hasta ahora publicaban en exclusiva autores de lengua castellana, y en noviembre han editado su primera traducción. Debido al formato, sus obras se enmarcan en el campo de la novela corta, entre 15.000 y 30.000 palabras, aproximadamente.

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Programa de las jornadas de TerBi y la Editorial Cerbero

Entre las actividades programadas, el sábado 4  tuvo lugar un coloquio titulado “Nuevas formas de edición en la era digital”. El evento contó con la presencia en la mesa de Mario Gallego Saéz, escritor; Arrate Hidalgo, traductora; Alicia Pérez Gil, escritora; Mariano Villarreal, antólogo; Patxi Larrabe, escritor y ex-editor de Neonautas e Israel Alonso, editor de Cerbero. Además la charla tuvo lugar en un  ambiente muy agradable, lo que permitió que los asistentes participaran con total libertad y aportaran sus experiencias, ya sea desde el punto de vista del lector, del escritor o del editor.

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Componentes de la mesa – coloquio: Nuevas formas de edición de la era digital

La charla no estuvo muy estructurada; cada invitado expuso su experiencia y poco a poco se sumaron intervenciones, respuestas y contrarrespuestas, opiniones a favor y en contra de los argumentos… Pero en resumen se dejaron caer algunas píldoras interesantes.

Israel Alonso empezó poniendo el dedo en la llaga: no existe el concepto de nueva edición. Incluso la autoedición es algo ya más que de sobra conocido, con años de experiencias. Pueden variar ligeramente las formas, los formatos, pero no está habiendo un cambio radical. Respecto al avance del autor autopublicado, el problema sigue estando en el mismo lugar: la falta de un filtro. Un prejuicio que afecta al lector potencial y le causa cierto rechazo, algo que no ve de la misma forma frente a obras publicadas por editoriales tradicionales, a pesar de que las obras autoeditadas pueden tener una calidad igual o superior que muchas procedentes del mercado editorial. Cree que publicar por una vía u otra, ya sea en formato papel o en digital, vía tradicional o no, es algo que exige la propia obra literaria, de forma similar a cómo pide una mayor o menor extensión. Algo que exige de cualquier editorial es que tenga una ética profesional respecto al autor y sus derechos, que preste la adecuada atención a su edición… Respecto al mercado, se habló mucho de los problemas con distribuidores y de las escasas opciones que tienen las pequeñas editoriales independientes de colocar sus libros en lugares visibles o en grandes superficies; sin embargo, también acepta que, en el caso de Cerbero, su mayor mercado se limita a tres librerías especializadas en España, y en el resto se limita a un goteo de ventas.

Mario Gallego opinó que estamos en un momento muy propicio para la autoedición, el DIY, en especial gracias a los avances tecnológicos que permiten que el escritor tenga un control absoluto sobre el producto final. Respecto a las empresas de co-edición —mal llamadas editoriales en muchos casos—, no son de su agrado, ya que limitan mucho las opciones a la hora de trabajar.

Mariano Villarreal —autor del portal Literatura Fantástica y que fue galardonado por la organización del TerBi—ha trabajado tanto en pequeñas editoriales como en sellos fantásticos de grandes grupos como Random House, y cree que su labor es, más que la de editor, la de seleccionador. Admite que en su caso, seleccionando obras para las antologías Terra Nova II y III del sello Fantascy, tuvo mucha suerte porque pudo elegir de forma libra los relatos que iban a formar parte del volumen final, pero admite que se siente más a gusto en una editorial pequeña, donde tiene un mayor control sobre todos las fases del trabajo y, sobre todo, donde puede relacionarse de tú a tú con los autores. Su objetivo como editor es compartir, e invertir la rentabilidad que pueda obtener de un libro para los siguientes.

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Mariano Villarreal recibiendo el premio TerBi. A su espalda, Patxi Larrabe

Patxi Larrabe ofreció uno de los testimonios más interesantes: el de una editorial que cerró, entre otras causas, debido a un cúmulo de errores por parte de los editores. Siempre es un ejercicio valiente admitir aquello que se hizo mal y dejar que, en lo posible, otros aprendan de ello. Neonautas, con un modelo similar al de Cerbero, cerró en 2016 después de casi tres años de andadura. En su caso también editaban obras de género fantástico de extensión reducida, en formato de bolsilibro y por un precio de 4,95 Euros. En su caso, consideraron una prioridad “mimar” al autor, por lo que se les ofrecía un pago fijo por obra. En su opinión, a este respecto, los ilustradores están mejor remunerados que los escritores —más tarde se abrió el debate de si no estarán mejor asociados y, por tanto, son más conscientes de sus derechos y los de sus obras, mientras que los escritores parecen gustar de tirarse piedras entre ellos y no existen asociaciones tan prácticas o bien gestionadas que apoyen su labor y les ayuden—. Uno de sus errores fue plantear tiradas iniciales muy grandes, de mil ejemplares, y encontrarse luego con que el distribuidor sólo les aceptaba la mitad y que, además, les pedía nuevos títulos para poder mantener el estocaje y tardaba más de cuatro meses en darles datos de ventas. Por otro lado, el formato dificultaba la exposición en librerías —hoy esto no sería tan problemático, muchos de los libros que he leído últimamente tienen formatos similares— y los costes de imprenta se disparaban al salir de medidas estándar. Después de cerrar el proyecto, Patxi Larrabe se embarcó en un crowdfunding o micromecenazgo para un juego de rol y en este caso sí fue un éxito, además de tener un control mayor sobre el proyecto y el producto final.

Por último, Alicia Pérez Gil ofreció su experiencia como escritora. Desde el inicio, su objetivo era compartir sus escritos. Su primer proyecto lo publicó a través de la plataforma digital de Amazon, juntando varios relatos que había publicado previamente. Lo define como “basura formal”, es decir: un buen contenido pero un mal continente. En formato digital no es tan evidente, pero cuando hizo la prueba de impresión bajo demanda, el resultado le pareció insuficiente en calidad, por lo que decidió limitarlo a ebook. Aún así, una buena difusión a través del boca a boca y las redes sociales permitió que funcionara bien. Ahora acaba de publicar con Cerbero, una pequeña editorial. Para ella, su objetivo es vivir de la escritura a través de sus lectores y seguidores, a través de plataformas de micro mecenazgo como Patreon, en la que sus seguidores le paguen por hacer lo que quiere —no es la única en buscar esta vía de trabajo: escritores como Gabriella Campbell o Abel Amutxategi también están intentando proyectos similares—. Un comentario muy interesante fue que, a diferencia de otros escritores, ella preferiría renunciar a sus derechos de autor y cobrar una cantidad fija por obra de las editoriales. Es decir, hacer del libro un producto formal al uso. Algo que, desde el punto de vista legal, ni siquiera está planteado.

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Mesa de autores de la editorial Cerbero

La jornada finalizó con la presentación de algunas de las obras de la editorial Cerbero por parte de sus autores. Como no había tenido oportunidad de leer ninguna de ellas hasta el momento, me hice con tres ejemplares, escogiendo uno de cada colección (fantasía, terror y ciencia ficción). Por casualidad y sin buscarlo, los tres son de escritoras.

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los ejemplares que adquirí de la Editorial Cerbero

En resumen, se trató de un evento sencillo, cercano, que demuestra que se puede hablar de literatura sin grandes boatos, sin una inversión elevada y con libertad. Una experiencia muy agradable que espero que se repita.