En 1986 Ricardo Piglia (Adrogué, 24 de noviembre de 1941 — Buenos Aires, 6 de enero de 2017) publicaba el texto Formas Breves (Editado por Anagrama dentro de su colección de Narrativas Hispánicas. A esta obra, que contiene pequeños ensayos, textos breves, conatos tal vez de textos más amplios o de una autobiografía más desarrollada, pertenece un breve fragmento: Tesis sobre el cuento.

ricardo piglia

ricardo piglia

En realidad son dos textos los que incluye y a los que quiero hacer referencia hoy. Además del mencionado Tesis sobre el cuento, también se incluye Nueva tesis sobre el cuento. Este segundo está tal vez más centrado en la producción de relatos de Borges y en la importancia del cierre de un relato, de cómo este cierre supone el cruce temporal entre dos historias: la que se narra y la que se intuye.

Piglia se suma así a la horda de autores que reflexionan sobre un género que muchas veces se tilda de menor, en comparación con la novela, pero que necesita de un control técnico mucho mayor para poder obtener de unas breves palabras, de unas pocas páginas, un relato brillante. Es curioso como entre las ocho páginas que componen ambos mini-ensayos se menciona que Borges no considera la novela como un género narrativo, puesto que no se narra en el sentido más estricto de la palabra: no hay un oyente al otro lado lado de la historia, como sí lo hay en el relato, heredero más directo de la tradición oral.

No me resisto a incluir el texto original, al que podéis acceder si pincháis en la imagen a continuación. Como he dicho, son tan solo ocho caras, pero cada frase induce a la reflexión, sin contar con las numerosas referencias no solo a Borges, sino también a otros autores como Poe, Kafka, Hemingway…

Tesis y nueva tesis sobre el cuento, Ricardo Piglia

Tesis y nueva tesis sobre el cuento, Ricardo Piglia

En tesis sobre el cuento, Piglia hace mención de once puntos trascendentales que unen las dos historias subyacentes en un relato. Si lo pienso con detenimiento, y llevando estas teorías a la novela, tal vez sea este el punto que distinga la novela más literaria, más “sesuda” si este el término que preferimos, frente a la novela de ocio, igual de digna pero con un extra de relajación para quien la lee: la ausencia en la última de una segunda historia que se oculta a simple vista.

Tal vez no tengáis muchas ganas de leer el texto (error imperdonable, os aviso). Para aquellos que no andéis bien de tiempo, única excusa que aceptaría), aquí van algunos puntos relevantes:

  1. Un cuento siempre cuenta dos historias.
  2. Un relato visible esconde un relato secreto que, cuando al final del primero, surge a la superficie, provoca un efecto sorpresa.
  3. Los elementos esenciales de la historia tienen doble función, pues deben encajar en ambas historias, usados de forma diferente en cada una de ellas.
  4. Lo que es supérfluo en una historia, es fundamental en la segunda.
  5. El cuento es un relato que encierra un relato secreto. LA historia secreta es la clave de la forma del cuento y de sus variantes.
  6. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión.
  7. El cuento clásico contaba una historia anunciando que había otra. La versión moderna cuenta dos historias como si fueran una sola, abandonando el final sorpresivo y la estructura cerrada.
  8. En la estructura clásica el relato secreto no hace aparición hasta el final, dando lugar a un clímax y resolución sorpresa.
  9. La estructura de Kafka se basa más en el suspense, cuando el lector sabe desde el inicio cualquier es la historia secreta.
  10. En el cuento moderno, ambos relatos se funden, sin que el segundo deba llegar a salir a la luz.
  11. El cuento se construye para hacer aparecer artificialmente algo que estaba oculto.
ricardo piglia, tesis sobre el cuento

La historia secreta de Piglia. Fuente: David Esteban Cubero

Creo que vale la pena reflexionar sobre estas teorías, y sobre cómo la historia determina la forma —de igual modo que todo escritor optará por un micro relato, cuento o novela según “lo que le pida la historia” que quiere narrar— y no al revés. No nos dejemos por tanto llevar por una obsesión sin sentido por un género. Bastantes autores hay ya que llaman a sus relatos “novelas” por alcanzar un estatus que está fuera de su alcance o por destacar en un área que les es, instintivamente, no propicia para su desarrollo como escritores.

¿Conocíais ya la teoría de Piglia sobre los relatos? ¿Estáis de acuerdo con la misma? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.

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