En estos días dos buenas noticias han surgido en mi ciudad y ambas en relación a los libros de segunda mano. Por un lado, Libu, la librería social impulsada por la asociación Zubietxe, cumple un año, algo que nos ha alegrado a todos. En este tiempo ha demostrado que su proyecto —inicialmente pensado para un plazo de tres meses— ha superado todas las expectativas y ha generado la suficiente atención e interés para atraer los clientes y generar una serie de actividades paralelas a la venta de libros —talleres, conciertos, rutas literarias…— que animan el entorno cultural de la zona.

Los libros de segunda mano son un misterio. Hasta ahora, estábamos acostumbrados a verlos en cajas recicladas de frutería en rastrillos y mercadillos dominicales. En muchos casos no se trataba de una segunda vida real para los libros, ya que también podía tratarse de un exceso de stock en librerías y editoriales que buscaban la forma de desprenderse de ellos y abaratar los costes de almacenamiento, recurriendo con frecuencia a darles salida en las ferias de libros de ocasión.

La llegada de las nuevas tecnologías ha puesto de manifiesto un crecimiento constante del mercado de segunda mano online: ya sea a través de Amazon —en mi experiencia, la red que mejor funciona con diferencia: a pesar de los altos márgenes que cobra la multinacional, la forma de compra y venta es clara y eficiente—, un modelo que ha intentado ser copiado —sin demasiado éxito— por otras compañías como FNAC o la Casa del libro, a través de plataformas dedicadas en exclusiva al mundo del libro como Iberlibro u otras más generales como Wallapop, MilAnuncios o Vibbo. El público objetivo suelen ser personas que, o bien por carecer de una librería cercana que pueda disponer de ese título, o por obtenerlo a un precio más competitivo, buscan un ejemplar en concreto —creo que la compra impulsiva es más característica del libro digital—.

Pero la compra online de libros de segunda mano adolece de algo fundamental: la posibilidad de rozar las páginas, de charlar sobre los autores y sus obras y de encontrar una pequeña joya al azar entre estanterías. De aquí surge una serie de iniciativas como Libu o LibroBilbao y, desde ayer, una nueva librería se ha sumado a esta tendencia en Bilbao: Re-Read.

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Re-Read es la propuesta de Laura Garriga y Mercedes Zendrera, libreras con años de experiencia, por dar una nueva lectura a libros que ocupan sitio en las estanterías de los lectores. Su sistema se basa en la renovación continua de los volúmenes gracias a la compra de libros a particulares, de forma que casi a diario se puedan encontrar diferentes propuestas.

El local tiene un aspecto muy cuidado y alejado de las librerías antiguas, con una imagen de marca obra del estudio Talking y un sistema de clasificación de los libros por categorías: ficción por un lado —policíaco, teatro, poesía, ciencia ficción, narrativa hispánica, otros idiomas…— y no ficción en el lado opuesto –autoayuda, ensayo, deportes, cocina…—. Dentro de cada categoría, los títulos se ordenan por apellido de autor, para que resulte más sencillo encontrar un ejemplar en concreto.

Cuenta además con un sistema de precios fijos: un ejemplar por tres euros, dos por cinco y cinco por diez euros.

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El primer local de Re-Read (releer) se inauguró en Barcelona en 2012, y a día de hoy cuenta con 31 establecimientos en España, buena parte de ellos franquicias.

Y desde el pasado día 1 de diciembre, he formado a pasar parte de la familia de Re-Read en Bilbao, así que, si os apetece, podréis encontrarme allí y charlaremos un rato de los libros que más os gusten.

Si queréis leer más sobre este modelo, Bernat Ruíz-Doménech escribió este artículo hace ya algún tiempo.

¿Qué os parecen este tipo de iniciativas? ¿Les veis futuro?