El proyecto Gutenberg es la biblioteca virtual más antigua del mundo. Fue desarrollada por Michael Hart en 1971 con el objetivo de crear una base con libros electrónicos gratuitos a partir de libros que ya existieran físicamente. Los textos son principalmente de dominio público, bien porque sus derechos ya han expirado o porque se obtuvo la autorización del autor o de los titulares de los derechos de autor. En noviembre de 2009 el proyecto Gutenberg tenía casi 30 000 libros en su colección (25 496 en inglés, 1496 en francés, 364 en portugués y 267 en español —una cifra bastante triste, y no sé a qué se debe—). En octubre de 2015 contaba con más de 50 000 libros. Como cabe suponerse, el nombre del proyecto tiene su origen en el impresor alemán Johannes Gutenberg quien en el siglo XV inventó la imprenta de tipos móviles.

Así que, si queréis descubrir estas obras podéis hacerlo leyendo los libros correspondientes, claro —tenéis el acceso a la base de datos en este enlace–, pero yo os quiero hablar de un proyecto que también os dará acceso a algunas de esas obras, aunque en esta ocasión necesitaréis una lupa con bastantes aumentos para poder acceder a los textos.

¿Os imagináis poder abarcar todo el texto de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de un solo vistazo? ¿O dar La vuelta al mundo en 80 días sin mover un solo pie? Tal vez preferiríais surcar los mares en busca de la mítica ballena de Melville, Moby Dick, o adentraros en ese extraño e inspirador mundo que es Alicia en el país de las maravillas. Todas estas obras, y muchas más, forman parte del llamado Proyecto Gutenberg by Minimae, una serie de obras de arte que combinan literatura y diseño para dar lugar a láminas impresas capaces de contener un libro entero.

El responsable de este proyecto es José Enrique —Pepe— Gómez Larraz quien en 2014 tuvo la “ocurrencia” de trasladar el texto de Don Quijote de la Mancha a una lámina, aportando además un diseño artístico y bajo una premisa: que por mucho que se redujera el tamaño de fuente, el texto continuara siendo perfectamente legible. Un acercamiento que exigía conocimientos de diseño y una impresión clara y nítida para dar con un producto final que tuviera la calidad suficiente.

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Viaje al centro de la tierra. Fotografía: Minimae.com

Y, aunque Minimae es mucho más —cómo el mismo Pepe explica en su web, son una colección de obras a precio apto para todos los bolsillos, desarrolladas por artistas, artesanos y diseñadores gráficos de todo el mundo—, me he puesto en contacto con él para hablar en particular sobre el Proyecto Gutenberg by Minimae y los orígenes de estas obras.

¿Quién es Pepe Gómez Larraz? ¿Cuál es tu recorrido profesional y cómo has terminado en un proyecto artístico como Minimae?

Pepe Gómez es creatividad en estado puro que, sin embargo, no la ha podido desarrollar al máximo hasta el nacimiento de Minimae. Estudié Publicidad y Relaciones Públicas solo por la vertiente creativa y la vida me acabo llevando a departamentos comerciales de medio país. Mi vena creativa ha estado siempre presente. En el año 2001 dejé mi “super trabajo” y me retiré al Pirineo Aragonés a escribir un libro: Diario de un Ex fracasado. Lo acabé, lo publiqué y me quedé sin dinero, así que tuve que regresar a aquello que reportaba viandas a corto plazo. En el año 2013 di el gran paso y abandoné por segunda vez la empresa privada. Por aquel entonces trabajaba en el Grupo Prisa. No me fui para crear Minimae, si no por salud mental. Minimae fue consecuencia de este salto al vacío.

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Pepe Gómez Larraz
(fotografía: minimae.com)

¿Cómo surgió la idea de reducir el texto de grandes éxitos literarios a una lámina? ¿De dónde surge el proyecto Gutenberg?

Proyecto Gutenberg es una marca “robada” al proyecto Gutenberg original, por eso le pongo el apellido de “by Minimae”. La idea surgió de forma casual y casi obsesiva. Mis padres tienen una edición del Quijote de 1700 en seis volúmenes y mi idea original fue hacer una lámina por cada volumen. De seis pasé a tres, de tres a dos (el Quijote tiene dos partes, claro…) y al final la locura me llevó a probar en una sola lámina. Para este proceso conté con la ayuda de un diseñador gráfico, Pau Marco, con más recorrido que yo en la edición de libros. Y así surgió el primer libro. Pero la gran hazaña vino a continuación. En total nuestro proyecto lo han rechazado más de 20 imprentas. No es rentable, exige grandes profesionales en las artes gráficas y, además, es necesaria una maquinaria de primer nivel. Pasó un año y medio desde que el germen del proyecto surgió hasta ver impresa la primera obra (con dos tiradas fallidas de 150 ejemplares).

¿Qué pasos habéis seguido hasta dar con una obra que os satisfaga?

El primero que esté libre de derechos. Todas las obras de Proyecto Gutenberg están libres de derechos, lo que sucede ochenta años después de la muerte del autor.
El segundo paso, que me guste la novela. Sin más. No publicamos solo por motivación comercial.
El tercer paso, que la novela sea comercial. Parece un contrasentido al punto anterior pero es necesario que la novela tenga recorrido externo, que no sea solo para mi disfrute. Tengo muchas novelas en mi cabeza que me encantan y que jamás verán la luz. La inversión económica que hay que hacer es tan alta que este proyecto sólo se justifica bajo este planteamiento.

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Peter Pan y Wendy
Fotografía: minimae.com

Si pudieras trabajar con cualquier obra literaria, al margen de los derechos de autor, ¿qué libro te gustaría ver trasladado a un cartel?

Difícil pregunta. Quizás con la montaña mágica de Thomas Mann. O con El Lobo estapario de Hesse, aunque creo que no serían excesivamente comerciales.

¿Qué otros proyectos de Minimae te gustaría destacar?
Fundamentalmente la plataforma de arte. En realidad, Minimae nació para poner en mercado arte para todos los bolsillos. Gutenberg nació después. Mucha gente conoce Minimae por los libros lámina, pero sólo es una pata más de nuestro proyecto. El problema es que Minimae es Pepe Larraz y solo él, y cuando estoy metido en un proyecto no puedo continuar en otro. Por eso, en función del momento al que te hayas incorporado a nuestro pequeño universo, puedes creer que solo somos libros, o arte, o diseño industrial. La realidad es que Minimae es una plataforma de arte para todos donde cualquier persona, sin exclusión social, pueda acceder a obras únicas o gráficas sin destrozar su economía.

Si queréis conocer más sobre este proyecto os recomiendo que visitéis su página web, donde podréis descubrir con más detalle el proceso de imprenta y las dificultades a las que se enfrentaron a la hora de dar forma a la primera lámina, el Quijote. Y, si tenéis oportunidad, acercaos a visitar en vivo alguna de sus láminas porque, a pesar de lo que yo os pueda contar, son mucho más impresionantes en vivo y en directo de lo que aparentan en las fotografías (¡Y perfectamente legibles!).  Si estáis en Bilbao o cerca, tenéis opción ahora mismo de verlas en el espacio AerreDesign.

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Láminas expuestas en Aerredesign

Si Bilbao no os pilla a mano, podéis estar atentos a las redes sociales de Minimae (Facebook, Instagram o Twitter) o también os podéis suscribir a su boletín, que os sorprenderá por su frescura y buen humor.

¿Conocíais este proyecto? ¿Cuál es vuestra lámina favorita? 

Si conoces o trabajas en algún otro proyecto relacionado con la escritura o la literatura del que te gustaría tener la oportunidad de hablar en Relatos en construcción, no tienes más que ponerte en contacto conmigo aquí.