Ahora que no tengo tanto tiempo para escribir como me gustaría —me acabo de apuntar a un curso online de escritura creativa para ver si consigo recuperar esa rutina, junto con tantas otras que me están resultando tan complicadas— hay un pequeño proyecto que me está haciendo disfrutar muchísimo y me ha permitido recuperar el viejo hábito de enviar postales: El postcrossing. 

logo, postcrossing

Logo de la plataforma Postcrossing

Este proyecto lo descubrí gracias a Valentina Thörner, quien tiene un don para encontrar cosas interesantes relacionadas con los hábitos y el minimalismo, y aunque lleva funcionando desde julio del 2005, para mí es algo bastante reciente y solo comencé a trabajar en ello hace unos seis meses.

¿Qué es el postcrossing?

Postcrossing es un proyecto creado por Paulo Magalhaes, un portugués que lo desarrolló mientras aún era estudiante. Una de sus pasiones era recibir correo escrito, en especial postales, y conocía a más gente a la que le entusiasmaba lo mismo pero que tenia problemas para localizar a quién escribir.

Así es como surgió la idea de crear una plataforma web para dar rienda suelta a su afición. El objetivo: conectar gente a lo ancho y largo del globo a través de postales, con independencia de su localización, edad, género, raza o creencias. 

A los pocos días de abrir la plataforma se empezó a inscribir gente de muchos países del mundo, superando todas las expectativas. A día de hoy, se han intercambiado más de cuarenta millones de postales, y hay países, como Austria, Alemania o Croacia, que han creado ediciones especiales de sellos para celebrar este movimiento. Los datos son bastante impresionantes. En el momento en que escribo esta entrada, la plataforma ofrece la siguiente información:

  • 667 170 miembros inscritos.
  • 207 países involucrados
  • se envían 442 postales/hora
  • hay más de cuatrocientas mil postales en ruta hacia su destino
  • SI juntamos la distancia recorrida por las postales enviadas desde el inicio del proyecto, se daría la vuelta a la Tierra más de cinco mil veces.

Los “pequeños carteros” son las mascotas de Postcrossing, que viajan por todo el mundo asegurándose de que las postales llegan a su destino.

¿Cómo funciona el postcrossing?

El sistema es muy sencillo. Tienes que inscribirte en su página web: www.postcrossing.com  y dar una serie de datos. Además de tu dirección postal, se te ofrece la posibilidad de crear un breve perfil en el que cuentes algo sobre tí, el tipo de postales que te gustaría recibir —hay quien pide postales sobre tu país, de comida, de animales, relacionadas con la literatura o la ciencia… aunque luego, claro está, cada cual se apaña con lo que tiene por casa– y el contenido. También deberás especificar el/los idiomas en los que querrías recibir la postal. El inglés es el dominante, pero también es posible conectar con mucha gente que está estudiando algún idioma y quiere recibir la postal en el mismo para practicar.

Una vez completado tu perfil, no hay más que ir a la página de inicio y pulsar el icono “send a postcard” (enviar una postal). Después de aceptar las condiciones, la plataforma te suministra de forma aleatoria la dirección de la persona a quien tienes que escribir y puedes acceder a su perfil para inspirarte y saber qué le interesa. Además, te dan un código que debes incluir en la postal y que permite el seguimiento de la misma.

Rellenas la postal, y la envías. Así de sencillo.

Por otro lado, cuando recibes una postal, deberás registrar el código en la plataforma y podrás, si quieres, enviarle un breve mensaje a la persona que te la remitió, agradeciéndole el envío o respondiendo a sus preguntas, si es que ha hecho alguna.

Una observación adicional: para recibir la primera postal, tienes que haber enviado cinco antes. Es una forma en la que la plataforma se asegura de que hay movimiento en ambas direcciones y que no esperas recibir correspondencia sin enviar nada. A partir de que recibes la primera postal, la relación se iguala uno a uno (por cada postal que envías, recibes otra).

Respecto a los costes, en 2017 y en España son los siguientes: 

  • Postal con destino España: 0,50 euros.
  • Postal con destino Unión Europea: 1,25 Euros. (categoría B)
  • Postal con otros destinos: 1,35 Euros. (categoría C)

A este respecto, os recomiendo comprar sellos categorizados (en los que pone B ó C en lugar del importe). De esta forma, aunque a comienzos del año próximo suban las tarifas, los vuestros seguirán sirviendo y no tendréis que hacer una inversión adicional.

Por otro lado, el precio de las postales en sí varía mucho, pero en el blog de la plataforma se publican, de forma periódica, ofertas que los usuarios localizan, donde podréis encargar en plataformas como Amazon paquetes de hasta 100 postales por menos de quince céntimos la unidad. Por ejemplo aquí podéis ver algunas de ellas. También podéis enviar postales hechas por vosotros —hay quien las pide de forma específica— si sois lo suficientemente manitas.

Como podéis ver, la inversión no es muy alta. Depende del número de envíos que queráis hacer.

Mi experiencia con el postcrossing

Hay algo muy especial en abrir el buzón y encontrar algo más que facturas o publicidad. Una sensación de conexión con el resto del mundo más física y real de la que aportan, por ejemplo, las redes sociales.

El postcrossing te permite mejorar tus conocimientos de geografía —los míos son muy pobres—, aprender palabras en otros idiomas, compartir experiencias cercanas con gente a la que es probable que nunca vayas a conocer en persona (ni os imagináis la cantidad de gente que tiene gatos por el mundo, en serio). En mi caso suelo pedir que me envíen información sobre algún escritor o grupo musical de su país.

Y esa sensación de pequeña felicidad, de regalo no esperado, se multiplica cuando eres tu la persona que envía la postal: el caso más llamativo que he tenido ha sido un niño de nueve años holandés que, con su padre como apoyo, se ha fijado el objetivo de conseguir mil postales en el plazo de un año (lleva ya unas doscientas, así que la progresión es más que favorable). Como es evidente, la información que compartes no es relevante ni personal en demasía, pero aún así resulta agradable mantener algo así como una “charla intrascendente”.

Por supuesto, también entra en juego el factor coleccionismo, aunque no sea mi caso. Hay gente aficionada a la filatelia o que gustan de acumular postales de un tipo concreto, como he comentado antes.

mapa, postcrossing

Mi mapa de postales. En rojo las que he enviado y en azul las recibidas

muro de postales, postcrossing

La aplicación te permite crear un “muro” con todas las postales enviadas y recibidas, subiendo la imagen correspondiente.

Os recomiendo que os animéis a participar y me contéis vuestra experiencia. Y si ya formáis parte de la comunidad de postcrossing, ¿por qué lo hacéis? ¿qué os reporta? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

Fotografía de portada: Joanna Bourne (Flickr con licencia Creative Commons BY-2.0)