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Mesa redonda: Esta es mi experiencia. De izq. a dcha.: Mercedes Pinto, Fernando Aramburu, Ana Galdós y Javier Cámara. Foto: Patricia Millán

Nota: He editado esta entrada con algunas puntualizaciones que me ha hecho Mónica Basterrechea sobre la diferencia entre «autoedición» y «autopublicación». ¡Muchas gracias!

El sábado pasado asistí a la jornada «El autor en el nuevo mundo de la edición«, una iniciativa de formación abierta organizada por la Asociación de Escritores de Euskadi (AEE/EIE).

La jornada trató la relación entre autores y plataformas de edición. La asistencia no fue enorme, pero tampoco me pareció mala teniendo en cuenta que duraba todo un sábado, lo que en mi caso es de agradecer, porque entre semana me es imposible acudir a este tipo de eventos.

Se expusieron ideas muy interesantes, hubo poca (o ninguna) publicidad de las empresas, otro aspecto a favor de la organización, y hubo opiniones para todos, desde las más tradicionales a las más innovadoras.

He pensado en hacer un pequeño resumen de las ideas más interesantes que apunté. Lo dividiré en dos entradas, para que no se haga muy pesado.También puedes leer, si te interesa, el resumen que ha hecho la propia AEE/EIE aquí.

La apertura corrió a cargo de Maria Eugenia Salaverri, presidenta de la AEE/EIE, que hizo la presentación de rigor de la asociación, para luego introducir la jornada mencionando a escritores que tuvieron grandes problemas para conseguir que se editaran sus obras, algunas de las cuales han sido años después reconocidas como grandes joyas de la literatura. Entre ellas: Lolita, de Navokov; El túnel, de Ernesto Sábato, El alef, de Borges, La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela… y unos cuantos más, acabando su introducción con una frase de Katherine Neville:

«Pueden impedirte ser un autor publicado, pero nadie puede impedirte ser un escritor»

La primera charla la impartió Christian Damke, socio de Open Publishing, plataforma que ofrece servicios a autores, editores digitales, agentes y traductores en la producción, distribución, comercialización e incluso la publicación de libros, si bien su mercado es principalmente Alemania y Estados Unidos. Aunque muchos de los datos que ofreció están basadas en estadísticas germanas y no quedó muy claro cómo se extrapolarían al mercado español, algunas de las ideas más interesantes que comentó fueron:

  • Tanto la autopublicación como la lectura en ebooks han llegado para quedarse, no son un fenómeno transitorio, pero tampoco excluyente: autopublicarse no es una opción discriminatoria para el autor, que puede escoger la vía digital, la tradicional o ambas. De hecho, aproximadamente un 52% de los autores alemanes han publicado en ambas plataformas.
  • También ofreció algunas estadísticas sobre los hábitos de lectura de la población alemana (datos de 2007), que reflejaban que un 40% de la población eran ávidos lectores, pero sin embargo no suponían un gran mercado, al recurrir a préstamos para los libros, lo que podría ser un buen mercado para los ebooks y, en especial, para los nuevos servicios de «tarifa plana» de lectura, que Amazon ofrecerá en breve.
  • Entre las ventajas de la autopublicación estarían: 1) Menos tiempo en llegar al mercado; 2) mayor control creativo por parte del autor; 3) menores gastos; 4) menores precios para el libro; 5) mayor margen por libro; 6) equiparación de la distribución. Pero también hay algunas desventajas, como que al haber mayor variedad de obras, es más complicado destacar y la promoción es difícil.
  • Amazon es, en Alemania, la principal plataforma de autoedición y autopublicación, con casi un 69% de los autores. Entre aquellos que prefieren recurrir a una editorial de apoyo, ya sea en formato tradicional o digital, los servicios más valorados son: la edición propiamente dicha (trabajar el texto), seguido de la distribución y la promoción.
  • En el formato de autopublicación, es el propio autor quien incurre en los gastos y corre por tanto el riesgo. Casi un 20% de los autores invierten entre 100 – 500 Euros en su libro, aunque hay un 33% que no invierten nada. Lo que mas se contrata es la elaboración de la cubierta, la edición y la corrección del texto (proofreading).
  • El estigma de los autores que se autopublican está desapareciendo poco a poco, aunque aún queda camino.
  • Hay un despunte de la promoción de los autores a través del marketing online, contacto directo con los lectores y el correo electrónico y las bases de suscriptores son herramientas básicas.

Si algo puedo reprochar durante la charla (y se repetirá más adelante), es que se dieron datos del número de títulos autopublicados, pero no del número de volúmenes vendidos de cada título. También me quedó una triste impresión de los asistentes, que recurrieron en su mayoría al uso de traducción simultánea, a pesar de que Christian Damke habla un inglés claro y trasparente (y un español francamente bueno también).

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Mesa Redonda El mundo de la edición hoy. De izq. a dcha.: Sergio Mejías (Bubok, no sale en la imagen), Jesús Ortiz (Milrazones), Gonzalo Garrido (escritor), Pepe Verdes (Manuscritics) y Andrés Fernández (Gremio de editores de Euskadi). Foto: Patricia Millán

A continuación se celebró la mesa redonda «El mundo de la edición hoy«, moderada por el escritor Gonzalo Garrido, que estuvo muy comedido en su papel, pero a lo largo de la jornada hizo apuntes muy brillantes desde su asiento.

En la mesa participaron Sergio Mejías (Bubok), Jesús Ortiz (Milrazones), Andrés Fernández (Gremio de editores de Euskadi) y Pepe Verdes (Manuscritics). No fue un debate, Garrido fue proponiendo temas o ideas y cada uno expresó su opinión al respecto. Algunas de las puntualizaciones que más me llamaron la atención fueron:

  • Jesús Ortiz indicó que la literatura está virando hacia un modelo en que los autores paguen por ser los interesados en promocionarse, al modo en que lo hacen las marcas para aparecer en las películas (¿Veremos una portada patrocinada por Apple o Coca-Cola?). También comentó que el autor ve el libro como un hijo, mientras que el editor lo ve como un mecano. Es fácil pedirle al autor que haga su obra más extensa, pero se resiste a recortarla.
  • Pepe Verdes habló de un mercado donde cada vez se editan obras de menor calidad, aunque el trabajo de edición sea bueno. También comentó que la crisis no la está viviendo el mercado editorial, sino el modelo de edición tradicional al que se están aferrando algunas empresas. El número de lectores está aumentando constantemente, pero no cesan de bajar las ventas de libros. Además, hay una clara tendencia en la industria editorial por absorber pequeñas empresas para formar grandes grupos editoriales, en un esfuerzo por vencer al gigante Amazon. En este sentido, destacó, de forma muy inteligente, que Amazon no tiene interés por vender libros, ése no es su negocio. Lo que quiere es disponer de la mayor cantidad de información sobre compradores y la forma de conseguirlo es forzar los precios a la baja, de manera que el número de suscriptores aumente.
  • Andrés Fernández admitió que la edición digital podría suponer la salvación del sector, aunque no olvidó mencionar el problema que la piratería ocasiona en este nuevo mercado.
  • Sergio Mejías destacó por un lado que la calidad de muchos libros autoeditados es superior a la de libros publicados en papel, la edición digital no va acompañada de una caída del valor del libro. Además añadió que el sector está en cambio y aún es difícil saber cómo posicionarse, pero el modelo tradicional tendrá que adaptarse a las nuevas tendencias.

La última mesa redonda de la mañana, titulada «Ésta es mi experiencia«, estuvo moderada por la escritora Ana Galdós (la foto es la que ilustra esta entrada). En ella participaron los escritores Fernando Aramburu y Mercedes Pinto (escritora «indie«) y el librero Javier Cámara. Algunos de los temas que se trataron:

  • Mercedes Pinto habló de su experiencia como autora indie, entendido como autora orquesta, que se ocupa también de la edición, distribución y promoción de sus libros. En su opinión, basada en sus malas experiencias, los editores están dejando de hacer parte de su trabajo, de «mimar» al autor, a quien dejan desprotegido, sobre todo a la hora de prescribir y promocionar su obra. Uno de los temas que planteó, es el esfuerzo que exige la promoción al autor que se autoedita, obligándole a emplear horas en redes sociales, blogs y otras tareas de difusión.
  • Fernando Aramburu sin embargo sostiene que la relación con su editor es magnífica, a pesar que en sus comienzos autoeditó y autopublicó su obra. Podéis leer la historia en su blog. Lo importante, o lo difícil, no es siempre conseguir tener la novela, sino saber qué hacer con ella después. Para él, la figura del editor es lo que le permite dedicar su tiempo a escribir, en lugar de emplearlo en otras tareas.
  • Por su parte, Javier Cámara, de la librería bilbaína Cámara, planteó un par temas muy interesantes. Por un lado, habló del perfil de autores que se autopublican y se acercan a las librerías a dejar algún ejemplar, mayormente muy jóvenes o a partir de los 45 – 50 años. También destacó lo difícil que les resulta a los libreros llegar a conocer estos libros, no hay un canal que facilite que la información llegue a las librerías, como podría ser una distribuidora, ya que no existe este papel para los libros autopublicados. También habló de la falta de confianza creciente que los libreros tienen en las grandes editoriales a la hora de recomendar a sus clientes. En su opinión, publican casi cualquier cosa, orientados más por su departamento de marketing que por la calidad de la obra, en un esfuerzo por lograr «el best-seller de la temporada». Sin embargo, las pequeñas editoriales le inspiran más confianza, ofrecen libros que apuestan por la calidad, están menos preocupadas por las ventas y más implicadas en la obra, si bien a veces cojean en la distribución, es un punto donde aún deben mejorar. Por último, respecto al papel de las librerías comentó que sobrevivirían mientras que los libros de texto siguieran editándose en papel, aunque como espacios más bohemios.

La próxima semana te hablaré de los talleres que se impartieron por la tarde, que fueron también muy interesantes.

¿Estás de acuerdo con lo que se comentó? ¿Hay algo que no te convenza?