Estoy encantada de poder publicar hoy la segunda entrada de la serie de entrevistas a libreros para conocerles a ellos y, sobre todo, sus espacios. En este segundo post, toma protagonismo una librería de la que ya hablé en su momento: Libu, la librería social de la asociación Zubietxe

Ya lo decía entonces: Libu es mucho más que una librería. Es un espacio donde se venden libros de segunda mano con el objeto de acercar la lectura a todas las personas, favorecer el medio ambiente, crear oportunidades laborales para las personas apoyadas por  la asociación Zubietxe y ayudar a la sostenibilidad de la asociación. 

Además, ha demostrado que es un proyecto superviviente: comenzó como un proyecto piloto de tres meses, y acaba de cumplir su segundo aniversario. Situada en una calle llena de vida del Casco Viejo de Bilbao, la calle Carnicería vieja, está rodeada de locales muy especiales, de vendedores activistas de una u otra forma que se unen para hacer de esos escasos metros un espacio colaborativo en el que Libu es parte esencial de ese entramado y se ha colado para  quedarse, por derecho propio.

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Antes de entrar en Libu, los libros y los lectores ya hacen acto de presencia

Transcribo ahora las respuestas que Izaskun y Borja, co-responsables del proyecto Libu me han ofrecido, y espero que os resulten tan interesantes como a mí: 

 

Libu fue un proyecto que surgió “por probar”, como proyecto piloto, y que pronto cumplirá dos años en funcionamiento. ¿A qué creéis que se debe la buena fortuna que ha tenido el proyecto?

 

Por un lado, la gente reconoce la labor social que hay detrás del proyecto: damos a conocer que pertenece a una entidad social como Zubietxe, que ayuda a personas en situaciones personales muy complicadas. Somos una entidad pequeña, accesible y transparente para la gente. Esto hace que haya un halo de simpatía hacia el proyecto, que se concreta en personas que donan libros, que compran, que son voluntarias, o que se prestan a realizar actividades en la librería.
Por otro lado, la propia librería es llamativa para muchas personas amantes de la lectura y de la cultura en general. Hemos optado por crear un entorno estéticamente agradable, y por convertir Libu en un nodo de multitud de actividades e iniciativas culturales.

 

Siempre he tenido curiosidad por saber cómo os decantasteis desde Zubietxe por una librería, más sabiendo que no es el mejor momento para este tipo de negocio. ¿Puedes hacerme un resumen?

 

En Zubietxe, tradicionalmente, muchas personas se nos han acercado para donarnos cosas: ropa, muebles, juguetes, etc. En un momento determinado decidimos que no podíamos continuar aceptando este tipo de donaciones, simplemente porque no tenemos capacidad de gestionarlas internamente: es necesario un almacenaje, una revisión, un reparto equitativo, y son cosas que nos llevaban mucho tiempo. Pero nos quedamos con el run-run de que éramos capaces de cooperar con la iniciativa de muchas personas que quieren aportar alguna cosa a entidades como la nuestra.
Al mismo tiempo, estábamos buscando formas de generar ‘escaparates’ para Zubietxe, formas de dar a conocer nuestra labor, en ámbitos diferentes a los que ya estamos. En concreto, pensábamos que abrir algún tipo de comercio nos podría traer algunos beneficios, no solamente comunicativos, sino también económicos. Y por las razones que he mencionado antes, andábamos enfocando nuestra visión hacia el mercado de segunda mano: simplemente tenemos la posibilidad de que la gente nos done cosas, gracias a la legitimidad social de un proyecto como el nuestro. Comenzamos participando en mercadillos e iniciativas similares, pero un día nos dimos cuenta de que, aunque el ámbito de la segunda mano ya está copado por otras entidades sociales más grandes que la nuestra, el nicho del libro podía ser asumible por Zubietxe.
Vimos que en varias partes del Estado estaban abriendo librerías de segunda mano, con un modelo mono-precio, y con un cierto éxito, y nos lanzamos a la aventura. Ahora vamos a cumplir nuestros dos primeros años.

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A la izquierda, la zona de libros en idiomas extranjeros. Al fondo, la pecera infantil

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Así se ve Libu desde su entrada: muebles reciclados y volúmenes ordenados por categorías listos para ser explorados

¿Cómo seleccionáis a la gente que trabaja en Libu? ¿Cuál es su experiencia? ¿Están contentos?

 

La primera persona con contrato en Libu fue Geri, una amiga de nuestra asociación con mucha experiencia en el libro de segunda mano. Ella es el pilar sobre el que se ha desarrollado el proyecto. Posteriormente hemos empezado a contratar a personas que en un momento de sus vidas necesitaron el apoyo de Zubietxe, y que actualmente requerían de un trabajo para dar el último salto a una vida más normalizada e integrada socialmente. Son personas con las mismas capacidades personales y profesionales que tú o yo, y con una motivación extra para este trabajo; y el resultado está siendo muy positivo.
Nos gustaría que Libu sirviese a muchas más personas para conseguir un empleo, pero el límite lo ponen los ingresos mensuales por la venta de libros. Cuanto más libros vendamos, más seremos capaces de apoyar a personas concretas, mediante el empleo o mediante la transferencia de beneficios a otros proyectos.

 

Por irnos al otro lado: ¿Qué experiencias tenéis con vuestros clientes? ¿Cuál creéis que es su perfil mayoritario? ¿Son ocasionales o tenéis “al fijo” que pasa cada dos por tres? ¿Qué es lo que más buscan? ¿Van un poco a la aventura o con idea de encontrar algo en concreto?

 

La verdad es que tenemos pendiente hacer un estudio un poco más en profundidad sobre estas preguntas, porque es algo que nos ayudaría a vender más y mejor, y a tener una mejor relación con la clientela. En todo caso, sí podemos ver algunas tendencias. Hay bastante gente mayor, amante de la lectura, a la que no le convencen los ebooks y las nuevas tecnologías. Hay gente más joven que viene a por best-sellers o a por literatura clásica. Hay gente que pasea por la zona y se acerca a curiosear. Hay algunos clientes fijos, que además de comprar libros se quedan a charlar un rato y a contarnos historias personales. Y hay muchas personas extranjeras que se acercan a la librería, personas que provienen de países donde el libro de segunda mano está más asentado que aquí.
Libu no tiene inventario de libros, simplemente los vamos colocando. Por eso, aunque contamos con la portentosa memoria de Geri para saber qué libros están en Libu, en general la gente es consciente de que es una librería para pasar un rato mirando y curioseando, y eso es lo que hace la mayoría de la gente.
Lo que más se vende es novela, quizá porque también sea lo más donado, y lo más presente en la librería.

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Junto a la caja, un pitufo lector nos recuerda el sistema monoprecio de venta.

¿Qué tipo de libros os gustaría que os acercara la gente? ¿A cuáles ya no podéis darles salida? Si queréis, habladnos un poco del sistema de recepción y clasificación de los libros.

 

Recibimos todo tipo de libros excepto enciclopedias, que lamentablemente ya no se venden. Es triste ver cómo algunas enciclopedias preciosas han reducido su valor a cero tras la aparición de Wikipedia. Hacemos excepciones con algunas de ellas, que son temáticas (tema vasco, etc.) pero en general no las recogemos. Tampoco cogemos revistas ni libros de texto escolares. Todo lo demás es aceptado: sea del tema que sea, y del año que sea.
Obviamente, solicitamos que el libro no esté estropeado, o que al menos esté en condiciones de poder venderse.
Si no son muchos libros, agradecemos que nos los traigan directamente a la librería, en la calle Carnicería Vieja, número 7, donde disponemos de un pequeño almacén al fondo de la librería. También hacemos recogidas a domicilio, aunque tenemos un poco de lista de espera, así que suplicamos un poco de paciencia. Para esta recogida, hay que llamarnos al 688 685 976 en horario comercial, o escribirnos a libulibreria@gmail.com. Nos ayuda mucho que los libros estén previamente guardados en cajas para facilitar el transporte.

 

¿Os gustaría comentar algo más?

 

Simplemente agradeceros a las personas que os interesáis por nuestra librería, y que la mejor forma de colaborar con nosotros, además de darnos a conocer, es acercarse a Libu y llevarse un buen libro por tres eurillos.

Yo no puedo más que agradecerles el tiempo que han dedicado a responder a estas cuestiones y repetir lo que ya han dicho: Libu es un espacio para buscar y rebuscar, para ir con tiempo y mirar todos los lomos hasta dar con el libro que os llame la atención. En mi caso, es un espacio para encontrar esos libros clásicos que, por una razón u otra, no había leído nunca. Podéis estar al día de la evolución de esta librería a través de su cuenta de Twiter, @LIBUBilbao

Os dejo con mi última compra, esta misma semana, y os animo a que paséis estas navidades a comprar algún libro muy especial. 

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Las uvas de la ira, de Steinbeck y El amante, de Duras, se acaban de sumar a mi librería.

¿Conocíais Libu? ¿Qué es lo que más os gusta de este espacio? ¿Qué libros habéis comprado ahí? Tenéis los comentarios a vuestra disposición. 

Todas las fotografías son mías. Usadlas con moderación.