Es 23 de marzo y Blanca Mata, de Lectura Fácil Euskadi y yo quedamos a las 12 del mediodía a la salida de la Biblioteca Foral, donde acaba de dinamizar un club de lectura. No sé si hemos acertado con el lugar: se están haciendo obras en la calle de al lado y un martillo neumático no deja de resonar. Espero que el móvil pueda captar bien el sonido de Blanca, porque sé que será una sesión de aprendizaje para mí y no quiero perderme ni una palabra.

Blanca mata, Lectura fácil, Gaztezulo

Blanca Mata
Fuente: GazteZulo

No es la primera vez que hablo de la lectura fácil en el blog. Hace unos años compartí algunas de las conclusiones del I Encuentro de Lectura Fácil de Euskadi, que fue para mí una toma de contacto con un tema que, más allá de que no me sonara de nada, me resultaba totalmente ajeno.

Por eso, cuando hace unas semanas Lectura Fácil Euskadi organizó un mercadillo solidario de libros en Azkuna Zentroa, pensé que sería un gran momento para plantearle a Blanca la posibilidad de una entrevista y dar a conocer más en profundidad la lectura fácil.

¿Qué es la lectura fácil?

La lectura fácil es una forma de acercar la lectura en todas sus vertientes —literatura, información… cualquier contenido escrito— a personas con dificultades lectoras o de comprensión lectora, un grupo que, según estudios de la Unión Europea, alcanza al 30% de la población. Es una cifra que abruma, que afecta a colectivos muy diferentes entre si pero que tienen en común la dificultad de acceder a la lectura, disfrutar de ella, obtener información…

Es un concepto basado en el principio de democracia lectora y de la integración social a través de la lectura: para poder participar de forma activa en la sociedad, estamos limitados por nuestra capacidad de leer y entender determinados documentos que afectan a nuestra vida cotidiana, como cartas de la administración, prospectos de medicamentos, instrucciones de uso, etc.

Blanca Mata dinamizando el primer club de lectura fácil para personas con parálisis cerebral.
Fuente: Bilbao Buenas Noticias

La Federación Internacional de Instituciones y organizaciones bibliotecarias, IFLA, tiene publicadas unas directrices de lectura fácil. Me han llamado varias cosas la atención, como la distinción entre lectura y comprensión. ¿qué implican esos dos niveles?

Una persona puede tener dificultad a la hora de leer un texto, pero no es lo mismo que comprenderlo. Hay personas que leen bien, pronuncian bien, pero no entienden lo que han leído. Otras pueden tener dificultad de pronunciación, de visión, pero sí entienden  el contenido.

Un texto de lectura fácil no solo presta atención al contenido, sino también a la forma en como se presentan la cosas. Por ejemplo: una tipografía mayor, una mayor proporción de espacios en blanco, márgenes más amplios…

No existen al parecer unas normas de escritura, más allá de unas directrices como la concisión, no usar palabras demasiado abstractas o complicadas pero tampoco caer en el infantilismo… ¿Cómo se puede escribir un texto de lectura fácil?

Está a punto de normativizarse con una norma UNE; hasta el momento ha habido unas directrices que dan orientaciones o recomendaciones para crear textos dirigidos a colectivos con dificultades de lectura o comprensión.

Cuando estás escribiendo, tienes que pensar en a quién te diriges: no es lo mismo escribir para una persona con una dificultad muy severa, que para otra que ha perdido el hábito lector.

Dentro de ese 30% de personas de que te hablaba, hay dos colectivos principales:

  • Personas con dificultades permanentes de lectura.
  • Personas que las tienen de forma transitoria.

Podemos hablar de inmigrantes que aún no conocen el idioma y lo están aprendiendo; trastornos del aprendizaje, discapacidad intelectual, trastorno mental, autismo, gente sorda de nacimiento o con sordera precoz, analfabetos funcionales, que son un colectivo mucho mayor de lo que la gente cree…

En función del colectivo, necesitarían un tipo de lectura fácil u otra aunque las pautas generales sean comunes.

Hay tres campos de abordaje:

El contenido: cómo se redacta.
El lenguaje: el tipo de léxico y las estrategias para hacerlo más sencillo
La forma: cómo está dispuesto el texto en la página (diseño). Por ejemplo, los textos no se justifican, sino que se alinean a la izquierda, y la línea no se corta en cualquier sitio, sino que se ajusta al momento en que se para, para tomar aire y continuar. Tipografías legibles, párrafos cortos… son pautas que no solo se aplican a textos de lectura fácil, sino que vienen de otros campos.

¿De dónde surge el movimiento de la lectura fácil?

El concepto y el movimiento surgen a finales de los años sesenta en Suecia. Se crea un documento, “el camino más fácil”, redactado por Bror Tronbacke, quien trabajaba en el ámbito de la discapacidad intelectual. Ese documento es el que asume la IFLA y lo convierte en directrices para elaborar materiales de lectura fácil. Esas directrices las comparte también Inclusion Europe, una federación de entidades que trabajan con la discapacidad intelectual, porque cuando surgió el concepto de lectura fácil se orientó a ese colectivo principalmente, aunque luego se vio que era aplicable a otros.

Algo nuevo aquí, tiene una trayectoria de más de cincuenta años en los países nórdicos. Suecia, además de ser el país que más literatura publica de lectura fácil, también cuenta con medios de comunicación en lectura fácil (periódicos, boletines de radio…). Allí surgió también, junto con otros países de habla inglesa, el movimiento plain languaje (lenguaje llano), un movimiento internacional que tiene mucho que ver con la lectura fácil pero que surgió para bogar porque las administraciones públicas, de cara a la ciudadanía, trabajen con textos más claros y comprensibles. En muchas ocasiones la información que emana del ámbito de la administración, de la economía, de la sanidad… es muy poco accesible para el conjunto de la ciudanía.

Son como dos caras de la misma moneda.

Ahora mismo la lectura fácil se está relacionando mucho con el campo de la accesibilidad, que hasta ahora en el imaginario de la gente solo tenía en cuenta el aspecto físico. La gran asignatura pendiente es la accesibilidad cognitiva, el acceso a la información. En eso, desde el ámbito de lo público, queda todo por hacer.

¿Cuál ha sido la evolución de la lectura fácil en España?

La lectura fácil no llega a España hasta 2002, cuando se crea en Cataluña la asociación de lectura fácil, copiando el modelo nórdico y muy adscrita al mundo de las bibliotecas. Desde un inicio se intentó enfocar la lectura fácil a colectivos que no leían, que no tenían materiales adaptados. Hubo muchas sinergias entre el mundo bibliotecario y el editorial. Por eso todo lo que está editado se ha hecho en Cataluña quitando algunos libros que se están publicando más recientemente o libros en otras lenguas como el euskera.

En Cataluña además los materiales se emplearon mucho para el aprendizaje de la lengua, para la inserción social de gente que no conocía el catalán. Las primeras personas que impulsaron la lectura fácil venían del mundo bibliotecario, pero ahora en la asociación hay muchos perfiles profesionales.

Yo me siento bastante orgullosa, porque Euskadi es la segunda comunidad autónoma con mayor desarrollo en lectura fácil después de Cataluña, que lleva quince años en esto, mientras que nosotros solo llevamos cuatro o cinco.

Veo una diferenciación entre dos tipos de textos: unos de corte administrativo, que están adaptados y textos originales en el campo de la literatura. ¿Es así?

No. Cuando hablamos de lectura fácil podemos hacer una adaptación de un texto original o podemos crear directamente textos en lectura fácil. Tanto en textos administrativos como literarios se pueden hacer ambas cosas.

Si cogemos el actual catálogo nos encontramos clásicos adaptados, novelas de autores vivos que permiten que se adapten u obras de escritores que escriben directamente sus historias en formato de lectura fácil.

Un documento administrativo puede ser también una versión en lectura fácil más accesible a la ciudadanía o un texto original.

Por ejemplo, en un proyecto en el que estoy inmersa con el Ayuntamiento de Bilbao, el primero en el estado que tiene un plan de lectura fácil a tres años, todos los documentos con impacto directo en la ciudadanía se van a ir no ya adaptando, sino haciéndolos en origen de una forma más accesible. Se está formando a los técnicos para que empiecen a escribir ya siguiendo esas directrices de lenguaje claro (plain languaje).

Destinatarios+de+la+Lectura+Fácil

Destinatarios de la lectura fácil
Adaptación del gráfico de Guidelines for Easy-To-Read materials . Bror Tronbacke, IFLA Professional Reports. # 54. The Hague (NL), Asociación Lectura Fácil.

Hay un colectivo objetivo que me llama atención, que es el de los niños en educación primaria. Yo no soy partidaria de las adaptaciones infantiles. ¿A qué público va dirigido exactamente?

Yo siempre especifico que la lectura fácil es para personas con dificultades lectoras. Dentro de ese grupo nos podemos encontrar niños con dificultades de aprendizaje, dislexias, TDA… cada vez hay más patologías.

En el ámbito educativo se mezclan muchas cosas: no se inculca bien la lectura, hay alumnos quemados en su proceso lector porque les han obligado a leer ciertos libros… Yo creo que tiene que haber obras de lectura fácil cuando estamos hablando del aula inclusiva, donde hay niños con diferentes ritmos y donde la forma de evitar que se frustren es que tengan una versión adaptada. Barco de Vapor, por ejemplo, acaba de sacar ahora los primeros cinco libros en lectura fácil porque se reclama desde las aulas inclusivas. Recomiendo que se vea el vídeo que han preparado porque refleja muy bien la idea de por qué debe existir la lectura fácil en las aulas.

Y estamos hablando de libros, pero también hace falta que otros materiales estén adaptados, como los enunciados de los problemas, los libros de texto… Ahora mismo son los profesores los que están aprendiendo a generar estos contenidos.

Hay profesorado que también usa materiales de lectura fácil como herramientas para “enganchar” a la lectura a alumnos sin problemas diagnosticados y ha habido casos de éxito. Puede ser una forma de acceso a la lectura antes de pasar a textos más complejos, al igual que sucede con personas con dificultades transitorias.

¿Cuál es el papel de las bibliotecas en la lectura fácil? 

No hay que estigmatizar estos libros y decir que es lectura “para tontos”. Al principio los bibliotecarios cometían el error por desconocimientos de incluir los clásicos adaptados en estanterías infantiles. Eso provocaba que mucha gente, por vergüenza, no se acercara a la sección infantil y no accediera a ese libro. El nivel de comprensión lectora no está relacionado con la edad. No es lo mismo una adaptación a lectura fácil que una adaptación infantil.

Cuando se empezaron a crear materiales de lectura, el verdadero público objetivo era un público adulto que no  encontraba textos sencillos al margen de cuentos infantiles. La lectura fácil ha permitido que muchos adultos puedan leer sin recurrir a eso. El tener “libros de verdad” y no materiales recortados de allí o de allá es muy empoderador.

Mi experiencia con las bibliotecas es que se sorprendieron del nivel de préstamo de los libros de lectura fácil, porque no los coge solo gente con dificultades, sino también gente que no quiere  leer un libro de quinientas páginas, gente que quiere acceder a las historias clásicas ahorrando tiempo, aunque no disfrute de ellas igual.

¿Es adecuado adaptar un clásico?

Hay gente que no lo entiende, que piensa que el clásico pierde mucho cuando se adapta. Tal vez, pero hay para quien es o eso o nada, y un clásico es una referencia cultural que todo el mundo tiene derecho a tener. No debemos pensar que no tienen calidad literaria. Se puede conseguir mantener la belleza estética, es muy difícil pero depende del nivel del adaptador. Ana Crespo, por ejemplo, ha adaptado la poesía de Platero y yo, uno de los géneros más difíciles. Aunque no siempre es viable. Hay veces en que la historia perdería demasiado.

El que adapta debe conseguir que quien esté leyendo la adaptación sienta las mismas emociones, recreé el espacio, los personajes… le tiene que llegar la historia de la misma manera. Ese lector, cuando se enfrenta al texto original, se va a encontrar con una serie de elementos que no le van a aportar nada; es más, le van a dificultar.

Esa riqueza del lenguaje, esa forma de redactar en la versión original, si es una complicación para el que lee, no le permite entender ni disfrutar la historia. En cambio, si esa historia la cuentas con unos parámetros diferentes pero consigues que la entienda de principio a fin, que se emocione, que la disfrute… ya has conseguido mucho. Claro que se pierden cosas, matices que se han tenido que sacrificar.

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Pantallazo del catálogo de libros a la venta en Lectura Fácil y criterios de búsqueda

¿Hay suficientes materiales para la demanda existente?

Uno de los problemas que tenemos es la generación de materiales, porque no hay suficientes para la actual demanda. Las editoriales no apuestan por la lectura fácil de una forma decidida y también los autores no dejan que sus obras se adapten. Aunque esa es una afirmación un poco rotunda. Creo que la mayoría de los autores no saben qué es la lectura fácil, no tienen ni idea. Además tienen ciertas reticencias que a veces no se entienden porque lograrían que más gente leyera sus libros. Hay que verlo como algo comparable a la adaptación cinematográfica. Hay autores que lo ven claramente, como Inma Chacón o Jordi Sierra i Fabra, que ven que son dos niveles diferentes de sus misma historia, y otros que no.

En el sector editorial es ahora cuando empiezan a ver que hay una demanda. Hasta ahora las editoriales que publicaban lectura fácil eran pequeñas, comprometidas con el ámbito de lo social, como La mar de fácil, que nació al calor de la asociación en Cataluña, y que admiten que lo hacen más por su implicación social que por el retorno económico.

Cuando también desde las administraciones públicas y sus áreas de cultura comiencen a darse cuenta que las campañas de fomento de lectura siempre están dirigidas a quienes ya leen, obviando a colectivos que quieren leer o no pueden, se podrá comenzar a recorrer el camino.

Para mí el tema de los materiales es una gran preocupación. Los resultados son siempre positivos en los colectivos a quienes se dirigen estos libros.

En el caso del euskera ya está pasando que hay clubes de lectura que han desaparecido o han tenido que pasarse a la lectura en castellano porque sólo hay diez libros de lectura fácil editados: dos para público infantil y ocho para adultos.

A los clubes de Euskadi en castellano aún les queda margen, porque hemos arrancado con muchas obras que venían de Cataluña junto con las que se están editando. Pero llegará a pasar, como ha sucedido con clubes de Cataluña que llevan ocho o diez años en marcha: ya han leído los cerca de doscientos libros publicados.

Hay algunos grupos, como los de gente mayor, que lo que tenían era falta de hábito lector y que pueden dar el salto a literatura no adaptada. Esos no van a tener problema. Pero otros colectivos no pueden salir de la lectura fácil. Es triste y frustrante decirles que ya no pueden leer más por que no hay más materiales. Sabía que iba a pasar, pero no tan pronto.

¿Cómo llega el escritor a ser autor de lectura fácil? ¿Y quienes trabajáis en este sector?

A la hora de escribir directamente lectura fácil, los escritores admiten que creían que era más fácil de hacer, tienen que autolimitarse mucho. Pero les encanta la respuesta que reciben de los lectores cuando asisten a algún club de lectura fácil donde se han leído sus obras.

Respecto a la profesionalización, hay un poco de todo. Quienes nos dedicamos profesionalmente a ello nos hemos formado. Yo descubrí la lectura fácil un poco por casualidad, empecé a tirar del hilo, vi que sólo en Cataluña se había desarrollado y que había un hueco por cubrir, fui allí, me formé de forma continua… Pero la práctica de leer y hacer es lo que más ayuda.

Conozco gente que ha hecho cursos de formación solo por saber qué es y, como tienen cierto interés añadido por la escritura, se han animado a escribir o adaptar.

Hay editoriales que están a la espera de que la gente les presente materiales para ver si son editables. El concurso que se convoca de novela corta en lectura fácil nos ha demostrado que hay mucha gente que no conoce qué es, que nos envía textos con frases más cortas, pero que no siguen las pautas adecuadas. Si la historia es lo suficientemente buena, podemos hacer un esfuerzo por ayudarle a adaptarlo y editarlo.

Hay escritores que se ven incapaces de adaptar sus obras ellos mismos pero nos ceden sus obras; otros sí se animan.

Todos los textos que se editan, para llevar el sello de Lectura fácil, tienen que estar testados y validados por un grupo con dificultades lectoras, no se hacen y ya. En ese proceso salen cosas que se dan por supuesto que se entienden y no es así. Lo mismo con la literatura que  con un texto administrativo, en ambos casos hay que testarlo.

Es por tanto un trabajo de ensayo y error, de avanzar y retroceder.

Exacto. Si hay una palabra compleja que hay que ponerla sí o sí, viene definida, bien al margen o al pie de página. Para saber qué palabras hay que definir, eso te lo da el testeo previo.

Mapa de las librerías de referencia en España en lectura fácil

Mapa de las librerías de referencia en España en lectura fácil. Fuente: Asociación de Lectura fácil

El otro núcleo clave, después de hablar de las editoriales y las bibliotecas, serían las librerías ¿Qué respuesta hay por su parte?

Cuando damos formaciones, charlas… siempre hablo de las bibliotecas como motor que impulsa la lectura fácil y que se están abriendo a un público que no visitaba las bibliotecas, que no leía. Un público muy difícil de enganchar.

En las librerías os propongo hacer la prueba: id y preguntad por lectura fácil. En muchas os van a mirar como las vacas al tren: o no saben de qué estas hablando o bien se van a confundir y os van a ofrecer materia que no es lectura fácil: libros XL, de tipografía grande, que son libros para gente con deficiencia visual; Audiolibros, que no son de por sí libros de lectura fácil, aunque pueda haberlos; lecturas graduadas para aprender idiomas… hay mucha confusión y desconocimiento, como pasaba en las bibliotecas al principio.

Existen las librerías de referencia en lectura fácil, aquellas que están identificadas mediante un vinilo en la puerta, donde el librero sabe de qué estás hablando, tiene libros o sabe cómo conseguirlos.

Si se quiere ser una librería de lectura fácil basta con enviar una solicitud a la web y ellos se encargan de enviarte el material, información, catálogos… Ahora mismo estas librerías se cuentan con los dedos de las manos. No significa que no haya otras que, si les pides un libro, no te lo puedan conseguir, claro.

En las grandes librerías, por su parte, hay una enorme rotación de personal, lo que añade más dificultad porque no puedes estar continuamente formando a la gente. Por eso la mayoría son pequeñas, con personal muy implicado, que tienen el material, que hacen presentaciones de libros de lectura fácil, acogen sesiones de clubes… se transforman en parte de una pequeña familia. En Euskadi, la Librería de Deusto fue la primera librería de lectura fácil y se ha convertido en una librería de referencia por la cercanía y porque la librera sabe de qué le estás hablando Así además logra ampliar su público.

Entonces vuestra vía de  entrada son más bien las asociaciones de colectivos con dificultades lectoras, que son quienes exigen los materiales.

Eso es. Yo no empecé a trabajar con las instituciones, sino que busqué dónde estaban los públicos objetivos: el tercer sector, que es donde está el ámbito de la discapacidad, de la tercera edad… Fui a darles a conocer la herramienta a ellos y a los profesionales que trabajan con ellos y ellos han ido generando la demanda. Ha sido un trabajo desde abajo.

Por eso el problema es que la demanda ha crecido más rápido de lo que se puede satisfacer. Yo por mi parte llego a lo que llego.

¿Qué es Lectura fácil Euskadi?

Lectura fácil Euskadi es una entidad que surge en 2013 para cubrir el vacío que existía en la CAPV con respecto al concepto de Lectura fácil. Actualmente participamos un grupo de personas con mayor o menor grado de implicación.

Empecé por abajo, por los colectivos que necesitaran de la lectura fácil. Ahora estoy empezando a trabajar con colectivos de sordos. Así, desde unas asociaciones te derivan a otras y van creando las redes.

Hay dos niveles: Por un lado están las entidades autonómicas que promueven la lectura fácil, y luego están las redes formadas por entidades colaboradoras que conocen el tema y lo promueven, lo cuentan, te ayudan en algunos eventos, te proveen de equipos de validación, generan la necesidad actuando como altavoces… Así se van abriendo nuevos caminos.

A la hora de crear Lectura Fácil Euskadi, a diferencia de buena parte de las entidades de la red, que sí son asociaciones, opté por otra forma de entidad, ofreciendo servicios de formación, adaptación de textos y dinamización de clubes de lectura.

¿Qué hace falta para impulsar la lectura fácil?

¿Qué necesitaríamos? Que cada uno, desde donde pueda, dé a conocer la lectura fácil, se implique a nivel individual. Además, en las áreas donde hallamos déficits, como falta de materiales, necesitamos o el apoyo de las instituciones, en lo que tiene que ver con la accesibilidad y la inclusión, o el apoyo del mundo editorial.

En general, que se oiga más para que se genere una demanda y se comprenda que es necesario e incluso rentable. Sobre todo, difusión e implicación.

Para mí conocer la Lectura fácil ha sido la bomba. Si te acercas a esta historia, y te gusta la lectura, te enamoras. Yo estoy continuamente leyendo, estudié periodismo, y conocer esto, poder transmitir lo que significa para mí la lectura a gente que pueda acceder a otro tipo de contenidos, ha sido algo enorme. A veces, según el colectivo, puede ser más o menos fácil dinamizar el grupo y puede suponer un gran desgaste mental y emocional, pero compensa.

 

Díría que con esto terminé la entrevista a Blanca, pero no es así: la última pregunta, la que no he incluido, fue pedirle recomendaciones de libros de Lectura fácil. He comprado tres de ellos y están ya a la espera de que los lea, así que pretendo hacer una entrada pronto con mis impresiones, que son las de alguien que, a pesar de ser lectora habitual, hasta hace bien poco no sabía nada de este mundo de lectura paralelo.

concurso-tulibro, lectura fácil

Campaña #quieroleertulibro

Para terminar, además de agradecer a Blanca todo el tiempo que me ha dedicado, aprovecho para hablar del a campaña #QuieroLeerTuLibro, para animar a autores y a editoriales a que permitan la adaptación de obras contemporáneas. Está activo un concurso a través de las redes sociales hasta el día 29 de abril. Tenéis toda la información aquí.

Vosotros, ¿Conocéis la lectura fácil? ¿O a alguien que la practique? ¿Habéis leído algún material adaptado o escrito en formato de Lectura fácil? Tenéis los comentarios a vuestra disposición.