Hacía bastante tiempo que tenía ganas de empezar una serie de entradas dedicadas a uno de los usos menos literarios de los libros: su empleo, con o sin modificaciones, como objetos artísticos, más propios de una galería de arte que de una librería o biblioteca. A lo largo de los años he ido viendo a diferentes creadores darles forma, reinventarlos para acabar haciendo de ellos “piezas de culto” que, con una fuerte carga ideológica o como mero objeto decorativo de gran delicadeza, dan una segunda vida a esos volúmenes que acaban perdidos junto a contenedores de basura o atacados por la humedad en el fondo de trasteros, olvidados de todos. Muchas de estas obras las he ido acumulando en este tablero de Pinterest y es ya hora de hacer un buen uso de él y compartir sus frutos.

¿Qué se puede hacer con eso libros, antiguos o incluso modernos, que han perdido su valor o que ya no son leídos por nadie? Guy Laramée lo tiene bastante claro.

Guy Laramée, a caverna

A caverna. Guy Laramée, Agosto de 2012

Guy Laramée es un artista multidisciplinar canadiense. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en áreas tan dispares como la escritura, dirección teatral, composición musical contemporánea, diseño y construcción de instrumentos musicales, videoarte, escenografía, pintura o escultura. Ha presentado su trabajo a nivel internacional, en países como Estados Unidos, Bélgica, Francia, Alemania, Suiza, Japón, Brasil…

Desde el año 1986, y de manera simultánea con otras disciplinas, ha ido trabajando en diversos proyectos que tienen en común el tallado de libros, o grupos de libros previamente encuadernados, para darles, con un nivel de detalle espectacular, la forma de un paisaje.

ONDE ELLES MORAN (WHERE THEY LIVE)

ONDE ELLES MORAN
(WHERE THEY LIVE). Guy Laramée.

Las obras no forman parte de un todo, sino que cada una de ellas —o cada grupo— responden a una inspiración diferente, a un proyecto distinto que, en conjunto, forman una unidad conexionada.

Con respecto a su inspiración, Guy Laramée afirma lo siguiente:

La destrucción de las culturas —de La Cultura en general— es un tema recurrente en los últimos veinticinco años de mi carrera artística. Las culturas emergen, se vuelven obsoletas y son reemplazadas por otras. Cuando una cultura desaparece, las personas afines a ella son desplazadas y destruidas. Ahora mismo se nos dice que el libro en papel está destinado a morir, que las bibliotecas, como espacios físicos, van a desaparecer. Y nos podemos preguntar: ¿y qué? ¿De verdad pensamos que las “nuevas tecnologías” van a cambiar nuestros sentimientos hacia un dilema existencial: la condición humana? Incluso si llegáramos a cambiar el contenido de todos los libros sobre la tierra, ¿cambiaría esto algo en la dominación que el conocimiento analítico ejerce sobre el conocimiento intuitivo? ¿Qué hay dentro de nosotros que nos obliga a trasladar, a registrar o convertir nuestras experiencias en conceptos?

Cuando era más joven, me sentía muy molesto con la ideología del proceso. Quería destruirla demostrando que aún somos seres primitivos. Tenía la profunda intuición de que, como especie, no habíamos evolucionado tanto. Ahora entiendo que nuestra fe en el progreso proviene de nuestra fascinación por estudiar nuestra consciencia. A pesar de lo que pueda parecer, nuestra obsesión por cambiar la forma en que accedemos a la cultura no es más que una manifestación de esta fascinación. 

Mi trabajo, tanto en tres dimensiones como en pintura, se origina en la idea de que el conocimiento se debería excavar en lugar de acumularlo. El título de una de mis obras es “Todas las ideas se parecen” (All Ideas look alike). El arte contemporáneo parece haber olvidado que hay una forma externa al intelecto. Yo quiero examinar el pensamiento, no solo “qué” pensamos sino que realmente lo hacemos. 

Así que esculpo paisajes en libros y pinto paisajes románticos. Las montañas de conocimiento desperdiciado que ya no se emplea vuelven a su origen: a ser montañas. Si las erosionas un poco más se convierten en colinas. Entonces se aplanan y dan lugar a campos en los que aparentemente no sucede nada. Montañas de enciclopedias obsoletas vuelven a SER, sin necesidad de decir nada. Las nubes y la niebla cubren todo lo que sabemos, todo lo que creemos ser. 

Después de treinta años, lo que me gustaría es que mi arte nos proyecte hacia esta espesa “nube de desconocimiento”. 

Dragon Over the clouds. LES LIVRES-LUMIÈRE. Guy Laramée.

Dragon Over the clouds. LES LIVRES-LUMIÈRE. Guy Laramée.

Os recomiendo que os deis un paseo por la web del artista, en la que podréis ver fotografías de todos sus trabajos —las que he utilizado en esta entrada son todas de ahí—. Estoy segura de que disfrutaréis mucho con ellas.

Srautasutra, Guy Laramée

Srautasutra, Guy Laramée

Para que conozcáis más de este autor, os dejo un brevísimo reportaje en el que podréis ver parte de su proceso de trabajo y sus motivaciones (en inglés):

https://youtu.be/2dvrs7sfD7g

Uno de sus trabajos más ambiciosos dentro de esta línea de trabajo es Adieu, una obra en la que Guy Laramée transforma una colección de veinticuatro volúmenes de la Enciclopedia Británica en una inmensa ladera montañosa. Según el autor, la inspiración le vino al conocer que la Enciclopedia Británica había anunciado que dejaría de imprimir su obra en papel tras 244 años. Se inspiró en paisajes de Ecuador, Perú y Brasil y el paisaje se transforma poco a poco desde las verdes montañas hacia campos de hierba, llegando finalmente a praderas semi desérticas:

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo de su trabajo. Pronto compartiré la obra de otros artistas que usan el papel o los libros como materia prima para expresarse.

¿Conocíais a Guy Laramée? ¿Y a algún otro artista similar del que os gustaría que hablara? Si es así, me encantaría que dejarais vuestras impresiones en los comentarios.