Como continuación de la entrada de la semana pasada, hoy voy a resumir las ponencias que se celebraron por la tarde del pasado sábado 19 de septiembre durante la segunda edición de la jornada “El autor en el nuevo mundo de la edición“, organizada por la Asociación de escritores de Euskadi (AEE/EIE). Os recuerdo que el objetivo era obtener el máximo entendimiento y rendimiento de una realidad cambiante y aportar a los escritores un amplio análisis del mundo de la edición y de la autoedición.

¿Dónde encontrar lo que busco?

La primera sesión fue un diálogo en el participaron Blanca Rosa Roca, directora y fundadora de Roca Editorial, el escritor Fernando Marías, Jose Luis Ramírez, director de ¿Qué libro leo?, y Beatriz Celaya, fundadora de Biografías Personales, que actuó como moderadora.

La mesa fue un poco caótica, porque no tenía una línea de argumentación clara y muchos de los temas comentados se habían expuesto ya durante la mañana, pero algunos de los puntos que se comentaron fueron los siguientes:

  • Fernando Marías aportó la visión de un escritor (ya en una mesa anterior había participado Pedro Ugarte, pero como moderador). Es su impresión que la llegada de las nuevas tecnologías ha sido como un terremoto que aún no ha terminado. El escritor no debe olvidar que su trabajo es escribir, pero al mismo tiempo se impone la necesidad de crear una marca asociada a su nombre que le permita dedicarse a ello. Ahora al autor se le exige mucho más, que llegue mas allá. Hasta cierto punto se le puede llegar a equiparar a un esclavo virtual. La publicación de un libro no es suficiente para vivir, pero sigue siendo una vía para completar un círculo de conferencias, jornadas… Del mismo modo, ganar un certamen literario no garantiza un aumento de las ventas de los libros, pero también contribuye a afianzar la marca personal.
  • Blanca Rosa habló de que nos encontramos en una fase de saturación de mercado, lo que está llevando a que se venda poco de muchos frente al mucho de pocos de antes. Cree que es esencial apostar por los formatos digitales, y el ebook permite cosas como rescatar títulos ya descatalogados. Actualmente tres de las dieciséis personas de marketing de la empresa están centradas de forma exclusiva en el mercado digital. Y en lo que respecta a la marca del escritor, recomienda que participen en redes sociales, en la medida en que sea posible, e incluso forman en este campo a algunos de sus autores. Aún así, no sabría dar datos de la influencia directa que la presencia on line tiene en las ventas finales, pero sucede lo mismo con otras herramientas de promoción, es muy complicado vislumbrar el impacto de cada una de ellas, lo que no quita que las considere imprescindibles. Como cifra aproximada, estiman en un 1-2 % el ratio de conversión de internet, que a priori puede parecer bajo, pero habría que ver cuál es el ratio en el mundo off line. Da la impresión de que se le está exigiendo al marketing digital un rendimiento que no es acorde con lo que se exige a la promoción tradicional. Por último, y en lo tocante a las opciones de los autores noveles de publicar en editoriales, son casi nulas en este momento. En su editorial se consideran incapaces de gestionar el número de manuscritos que les llegan (han cerrado la opción de envío a través de su web) y buscan nuevas obras a través de agentes literarios, de certámenes que organizan junto con otras entidades o a partir de los índices KDP de Amazon u otras plataformas.
  • Jose Luis Ramírez hace en mi opinión un comentario muy interesante: hasta ahora hemos estado demasiado centrados en el formato, cuando lo realmente importante es el contenido. Ya no tiene sentido la división libro/ebook.
Beatriz Celaya, Jose Luis Ramírez, Blanca Rosa y Fernando Marías

Beatriz Celaya, Jose Luis Ramírez, Blanca Rosa y Fernando Marías

¿Qué hago para conseguir visibilidad?

Para terminar la jornada, un taller a cargo de Gabriel Pena i Ballesté, creador de Vivlios, que dio algunas claves para tener más visibilidad en las redes.

Comenzó comentando que, para que exista la literatura, es necesario que haya lectores, pero estamos en un mercado desconfiado, con una fuerte carga sentimental y en el que se han generado dinámicas de competición sin colaboración que están dañando a todos los agentes implicados. En la actualidad, tan solo un 1% de los títulos que se publican disponen de un presupuesto de promoción a través de las vías analógicas, pero estos canales están ya colapsados y no pueden asumir todos esos títulos, sin tener en cuenta que la calidad del impacto puede llegar a ser irrisoria. Por su parte, los canales digitales no pueden colapsarse, los impactos son medibles y su alcance es exponencialmente mucho mayor. Es por eso que los escaparates del siglo XXI no serán analógicos, sino digitales, pero sin olvidar que la presencia en internet no se traduce directamente en un aumento de ventas. Lo que la red sí ha permitido es la democratización de las oportunidades para todos los agentes y que los autores pasen a tener peso clave en el proceso de difusión de la obra.

Algunos factores a tener en cuenta:

  • Persuabilidad: las redes sociales no son un punto de venta, pero si son el punto de partida para generar tráfico hacia otros puntos. Es un trabajo muy lento y constante, donde lo primordial es lograr un posicionamiento claro dirigido a los lectores adecuados a la temática de tus libros. Por eso, lo primero es identificar el público objetivo, que será el prescriptor real de tus obras.
  • Confianza y proyección: Creer en uno mismo es básico para proyectar esa confianza.
  • Alinear tu imagen persuasiva: Nuestra imagen debe tener una relación intrínseca con nuestra obra. Hay que tener también mucho cuidado con proyectar una imagen amateur, porque es algo que se percibe con facilidad y juega en contra.
  • Presencia on line: Hay que tener en cuenta que no solo competimos con otros libros, sino también con otros productos que roban el tiempo del lector. No es aconsejable entrar a saco a las redes sociales ni intentar crear tu propia comunidad. Eso es pensar en pequeño. Interesa alinearse con alguna plataforma vertical de libros.
  • Contenidos: desde luego, es necesario cuidar el estilo, la ortografía, la maquetación, etc. No intentar promocionarse contando todo de golpe y a la primera. Funciona mucho mejor ir dosificando la información en píldoras (por ejemplo, mediante booktrailers de pocos segundos). Al lector le interesa el autor y su vida, por que se aconsejaría ir dándole un vistazo del día a día, de la evolución de la novela desde un principio… Otra opción es ir ofreciéndoles muestras de nuestros escritos con cosas de categoría “B” o “C”, mientras vamos preparando nuestra gran obra “A”.
  • No olvidar que los lectores son, además de clientes, personas. Hay que generar un diálogo con ellos, no un monólogo que solo vaya en una dirección.
  • Invitar a jugar y participar al lector (sorteos, aplicaciones, encuestas…)
  • Crear en el lector una sensación de urgencia que le impulse a interesarse más por nuestra obra.
  • Es fundamental medir nuestro impacto. Las plataformas profesionales actuales disponen de las herramientas necesarias para conocer todos los datos útiles.
  • Generar una cultura de exploracion e injerto: Además de buscar la participación en grandes plataformas editoriales, puede resultar de interés ir a otras páginas que, a priori, pueden no encajar. Por ejemplo, si hemos escrito una novela ambientada en Nueva York, sería interesante hablar de ella en foros de viajes.
  • Precio. No recomienda que el precio del libro sea superior al de un menú como referencia, y el de un ebook debería ser la mitad.
  • Buscar vías de cooperación y cocreación.
Gabriel Pena i Ballesté

Gabriel Pena i Ballesté

Estos fueron los principales puntos que se trataron en la jornada. Por último, podéis leer aquí las conclusiones extraídas por los organizadores.

¿Qué os parece el resumen? ¿Hay algún punto con el que no estéis de acuerdo? Como siempre, tenéis los comentarios abiertos para decir lo que queráis.