El tiempo pasa rapidísimo. Hoy es de nuevo dos de abril y eso significa que celebramos el Día internacional del libro infantil 2019. Desde que trabajo en una librería infantil le presto mucha más atención a esta fecha que celebra el nacimiento del escritor de cuentos infantiles danés Hans Christian Andersen.

Toca echar un vistazo a la sección nacional del IBBY (Organización internacional para el libro infantil) para ver qué país ha sido seleccionado en esta ocasión para elaborar el mensaje dirigido a la infancia y el cartel que se distribuye a lo largo y el ancho del globo para animar a bibliotecas, centros escolares, librerías… a que celebren también estos mundos de fantasía que conforman los libros orientados para los más pequeños.

Día internacional del libro infantil 2019

En 2019 el país afortunado ha sido Lituania (el año pasado fue Letonia). En esta ocasión texto e ilustración han corrido a cargo del mismo autor: Kęstutis Kasparavičius (1954).

Este artista y escritor lituano estudió durante diez años dirección de canto coral antes de darse cuenta de que lo que en realidad quería era ser ilustrador. Una vez acaba da la escuela, se matriculó en Diseño en la Academia de Arte de Vílnius. 

Desde entonces ha publicado más de sesenta libros traducidos a veintisiete lenguas. Ha expuesto en solitario hasta en veinte ocasiones y ha ganado numerosos premios relacionados con el arte del libro.

Sus ilustraciones se reconocen fácilmente por los objetos de estilo único y realista, los interiores animados y las perspectivas tan logradas.

Os dejo a continuación el cartel y el texto para este día tan especial:

día internacional del libro infantil, 2019, lituania, cartel

Los libros inspiran pausa

«¡Voy con prisa!», «¡No tengo tiempo!», «¡Adiós!»… Expresiones semejantes pueden oírse quizá a diario, no solo en Lituania -en el centro mismo de Europa-, sino en muchas partes del mundo. Y con frecuencia parecida se oye decir que vivimos en la edad de la abundancia de información, la prisa y la precipitación.


Sin embargo, tomas un libro entre las manos y, de alguna manera, te sientes distinto. Y es que los libros tienen una estupenda cualidad: te inspiran serenidad. Con un libro abierto y sumergido en sus tranquilas profundidades, ya no temes que todo te pase de lado a toda velocidad, sin llegar a apreciar nada. Empiezas a creer que no será preciso lanzarse como loco a tareas de dudosa urgencia. En un libro todo sucede sigilosamente, en orden y según una secuencia. ¿Será tal vez porque sus páginas están numeradas y las hojas al pasar crujen tranquilamente y con un suave efecto relajante? En un libro los acontecimientos pasados se encuentran plácidamente con los que han de venir.


El mundo del libro es muy abierto; su realidad sale al encuentro amistoso con el ingenio y la fantasía, y a veces ya no sabes muy bien dónde -si en un libro o en la vida- has notado de qué manera tan bella caen al derretirse las gotas del tejado nevado, o de qué forma tan encantadora cubre el musgo la cerca del vecino. ¿Ha sido en un libro o en la realidad donde has experimentado que las bayas del serbal no son sólo bellas, sino amargas? ¿Acaso sucedió en el mundo de los libros, o de verdad estabas tumbado sobre la yerba en verano, y después sentado con las piernas cruzadas, contemplando las nubes que surcaban el cielo?
Los libros ayudan a no acelerarse, enseñan a observar; los libros invitan, incluso obligan a acomodarse, pues casi siempre los leemos sentados, poniéndolos en la mesa o en el regazo, ¿no es así?


¿Y acaso no habéis experimentado otra maravilla: que cuando leéis un libro, el libro os lee a vosotros? Sí, sí, los libros también saben leer. Os leen la frente, las cejas, las comisuras de los labios, que ahora suben, ahora bajan; sobre todo, por supuesto, os leen los ojos. Y por los ojos entienden… adivinan… Bueno, ¡vosotros mismos sabéis qué!


No tengo duda de que a los libros les parece muy interesante estar sobre vuestro regazo, pues una persona que lee – sea niño o adulto – solo por eso ya es bastante más interesante que la que se resiste a tomar un libro entre las manos, que la que -siempre con prisa- no llega a sentarse y no tiene tiempo de fijarse en casi nada. Este es mi deseo para todos en el día internacional del libro infantil: ¡Que existan libros interesantes para los lectores y lectores interesantes para los libros!

 

Cinco álbumes ilustrados para el día del libro infantil

Para terminar, os quiero recomendar cinco álbumes ilustrados. Si, además de estos, queréis ver otras opciones, todos los sábados en mi cuenta de Instagram publico un álbum ilustrado o libro infantil.

Empiezo con una obra muy especial por una buena razón: no tiene texto. Dentro del álbum ilustrado hay obras que a través del arte de la ilustración, pueden contarnos las historias más increíbles.

Flora y los pavos reales (que llegó después de Flora y el flamenco, de estilo muy similar) es una obra en tonos brillantes, turquesas y verdes, de Molly Idle. Este libro es maravilloso porque nos arrastra por un mundo de emociones, de la tristeza a la alegría, del enfado a la decepción, gracias a la historia de Flora, una niña que baila con dos elegantes (y un poco engreídos) pavos reales. Entre los tres se crea un conflicto, una escala de valores maravillosos. Nunca se pudo decir tanto con tan poco.

Flora y los pavos reales, molly idle, barbara fiore

Segunda recomendación y segundo libro ilustrado sin texto. En esta ocasión orientado a un público menos joven. A la vista, de Daniel Montero Galán, es un libro lleno de detalles que nos permite narrar qué es lo que sucede en una isla paradisíaca desde que el hombre llega a ella. Os aviso que no es muy positivo. Un libro que ahonda en el origen de los desastres naturales provocados por la urbanización e industrialización sin control de los hombres. ¿Podrá la isla volver a su estado original? ¿Hay esperanza? El álbum acaba de ser galardonado con el Premio Fundación Cuatro Gatos.

a la vista, daniel montero galán, libre albedrío

El zorro y el aviador, con texto de Luca Tortolini e ilustraciones de Anna Forlati es una historia que adapta, de forma libre, la vida de Saint-Exupéry y nos ofrece una amistad sin igual entre el hombre y el animal. Antoine, un aviador, tiene un accidente y acaba en medio del bosque. En el accidente el zorro queda herido, pero gracias al hombre consigue curarse y se crea un vínculo entre ambos. Aunque el final es abierto y no demasiado prometedor, la historia merece la pena por la belleza que emana y las ilustraciones acompañan a la perfección el tono general de la obra.

el zorro y el aviador, juventud

De nuevo un libro que se sale de lo habitual, tanto en lo estético como en lo narrativo, nos cuenta la historia de una mujer vanidosa que desprecia a los demás y acaba perdiendo piel y carne hasta quedar reducida al esqueleto. Esta historia basada en una narración tradicional, escrita por Ana Cristina Herreros e ilustrada por Daniel Tornero Rojo, nos habla de los valores esenciales en un tono que se aleja de la simplicidad de los cuentos para niños y que nos ofrece un aspecto más tétrico con lecturas en varios niveles tanto para adultos como para niños.

las malas hierbas, la mujer esqueleto

Para terminar, una historia que refuerza la idea de que una niña puede acceder a cualquier trabajo. Dejando de lado la proliferación de «enciclopedias de mujeres de la historia» de nulo interés y que no ofrecen ninguna narrativa, la historia de Susanna Isern con ilustraciones de Gómez nos lleva a un mundo fantástico en el que una niña tiene como una aspiración ser pirata. Pero el capitán del navío no parece estar por la labor de que una mujer lo sea. ¿Conseguirá Daniela superar todas las pruebas que le ponen y demostrar que puede ser la mejor pirata habida y por haber? Para niños y niñas a partir de cuatro años que disfrutarán muchísimo, al margen del obvio mensaje.

daniela pirata, nube ocho

 

¿Celebráis de alguna forma el Día internacional del libro infantil? ¿Qué hacéis? ¿Qué otros libros me recomendaríais, que os gustaran a vosotros o que entusiasmen a vuestros hijos?