Un año más se conmemora el Día del libro infantil y juvenil. Esta celebración tiene lugar desde el año 1967, y toma como fecha el 2 de abril, fecha del nacimiento del escritor de cuentos Hans Christian Andersen. Su objetivo es inspirar la pasión por los libros y llamar la atención sobre los libros para niños o jóvenes y la necesidad de acercarlos a su publico objetivo.

Por eso, cada año una organización nacional se encarga de ser el patrocinador a nivel internacional de este día. Esta sección será la responsable de elegir un tema e invitar a un reconocido autor del país a escribir un mensaje para los niños del mundo y a un ilustrador para darle forma a un póster. Además, en esta fecha se suman autores, centros educativos, administraciones, librerías, bibliotecas públicas y privadas, asociaciones literarias… que organizan encuentros, concursos, talleres y muchas otras actividades para los pequeños lectores.

En 2017 el país encargado de la representación de esta conmemoración ha sido Rusia. El autor elegido ha sido Sergey Makhotin, con el texto ¡Crezcamos con los libros! y Mikhail Fedorov se ha encargado de la ilustración:


Os dejo a continuación el texto, traducido por Yana Shvedova:

En mi más tierna infancia me gustaba construir casitas con bloques y todo tipo de juguetes, solía usar como tejado libros infantiles ilustrados; en sueños, subía hasta el interior la casa, me acostaba en la cama hecha con cajas de cerillas y contemplaba las nubes o el cielo estrellado, todo dependía de la imagen que más me gustase.

Instintivamente, seguí la ley de vida de todo niño que busca inventarse un ambiente cómodo y seguro, para conseguirlo, un libro infantil fue de auténtica ayuda.

Después me hice mayor y aprendí a leer, en mi imaginación, un libro comenzó a parecerse más una mariposa o incluso un pájaro, que a un tejado. Las páginas del libro eran como alas y susurros. Era como si el libro situado en el alféizar saliera volando inesperadamente por la ventana abierta hacia espacios desconocidos. Lo cogí, lo empecé a leer y el libro se tranquilizó. Después lo seguí a través de otros mundos y parajes, mientras mi universo imaginario se iba extendiendo.

¡Qué alegría tener un nuevo libro en mis manos! Al principio no sabes de qué trata, te resistes a la tentación de abrirlo por la última página, ¡y qué bien huele! No es posible descomponer su olor: tinta, pegamento… no, no lo es. Tiene un aroma especial a libro, uno excitante y único. Las puntas de algunas páginas se pegaban como si el libro no se hubiera despertado aún, se despierta cuando lo empiezas a leer.

A medida que vas creciendo el mundo de alrededor se va complicando. Te enfrentas a cuestiones que incluso un adulto es incapaz de resolver. Sin embargo, es conveniente poder compartir las dudas y los secretos con alguien, por tanto aquí es cuando el libro viene en tu ayuda. Probablemente muchos de nosotros nos hemos planteado: ¡yo he escrito este libro! Y el personaje favorito de pronto parece ser como tú. Vive los mismos problemas y los trata con dignidad; otro personaje no se parece a ti en nada pero quieres que sea como tu ideal, pretendes ser tan valiente y capaz como él.

Me hace reír cuando un chico o una chica dice “no me gusta leer”, no les creo, seguro que toman helado, juegan y ven películas muy interesantes. En otras palabras, les gusta divertirse. La lectura, frente el desarrollo de los sentimientos y la personalidad, no es una tarea tan agotadora, si bien, ante todo, es un gran placer.

¡Precisamente, esta es la intención de los autores que escriben libros para niños!

Yo he querido sumarme a este día recomendando cinco libros que, o bien me han marcado cuando era niña, o los he descubierto de adulta —ahora, por mi trabajo, leo más libros infantiles que nunca—:

1. Rescate Animal, de Patrick George

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Esta historia, editada por Editorial Juventud, está pensada para los más pequeños de la casa, que todavía no saben leer. Yo se lo regalé a mi sobrino, a quien le encantó, pero más gente me ha comentado que a sus hijos les ha gustado muchísimo también. Usa un juego de transparencias para convertir al pequeño en un libertador de los animales, y su objetivo es enseñarles que estos están mejor en libertad que en un zoo, un circo o convertidos en sopa de aleta de tiburón, aunque será necesario que les ayudéis a entender el propósito, disfrutarán un montón solo con ver las ilustraciones.

2. Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak

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Este libro lo leí hace unos días y me ha sorprendido mucho, porque la única referencia que tenía era la película —que me gustó mucho—, y por lo tanto pensaba que el texto sería más abundante. Pero no, son las maravillosas ilustraciones del propio Sendak las que dominan la historia de Max, un niño que emprende un viaje simbólico hasta convertirse en el rey de los monstruos. Es una delicia que os va a dejar con un gran sabor de boca y con ganas de que fuera mucho más extenso. Está editado por Kalandraka.

3. Cuentos del gran árbol de las buenas noches, de Laura Magni.

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Editado por Plaza Joven ediciones en 1989, creo que la editorial ya no existe, pero el libro se puede encontrar en diferentes librerías en red, así que no deberíais tener problemas si queréis conocer esta historia que se aproxima un poco a Rue del Percebe, pero con un tono infantil. Ilustrado por la también italiana Giulia Orecchia, es uno de los libros que, junto con el siguiente, recuerdo con más cariño de cuando era pequeña, hasta el punto que tengo marcado en el índice qué historias son mis favoritas, porque el libro se divide en cincuenta y cinco relatos breves, cada uno de ellos protagonizado por uno de los extraños habitantes de un gran árbol donde conviven búhos, garzas, osos, liebres, ranas, topos, lagartos, gatos… Está pensado para pequeños a partir de unos seis años, y la extensión de los relatos es perfecta para poder ir dosificando poco a poco el libro y que no se lleguen a cansar. Además, tiene un sinfín de ilustraciones de acuarelas que les encantarán.

4. The page master, el guardián de las palabras, de David Kirschner y Ernie contreras.

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Este es mi otro libro fetiche de mi infancia. Aunque hay varias ediciones —y también una película protagonizada por Macaulay Culkin, que mezcla animación e imagen real—, os aconsejo la que tengo yo, que es la que está en la imagen y ha sido ilustrada por Jerry Tiritilli. Aunque la historia sea la misma, las ilustraciones son magníficas y el trabajo de edición también está muy logrado, en un volumen de tapa dura con sobrecubierta que querréis conservar. El protagonista tiene diez años —una edad que se ajusta a la del lector de este cuento—y le tiene miedo a absolutamente todo. Un día se ve obligado a resguardarse en la biblioteca por una tormenta y allí se resbala, se cae y se golpea la cabeza. Al despertar, descubre que ha sido llevado a un mundo extraño, y que para salir de él y volver a su casa tendrá que atravesar los reinos de fantasía, terror y aventuras. Este libro es una exaltación de la lectura y por él pasan las historias clásicas, desde Jeckyll y Mr. Hyde a La isla del tesoro, de Frankenstein a Moby Dick, y el lector seguro que querrá descubrir todas esas obras que se mencionan de pasada.

5. El superzorro, de Roald Dahl.

el superzorro, roald dahl, libro infantilEste es otro libro que he leído recientemente, a raíz de haber visto la adaptación de Wes Anderson, uno de mis directores favoritos (el título original del libro y de la película es Fantastic Mr. Fox). En lo personal, me ha gustado bastante más la versión en stop motion, pero es muy fiel a la historia original de Dahl, y todo lo que le añade para completar la trama se ajusta bien al espíritu del original. Hay varias ediciones, todas ellas de Alfaguara, y la que tengo y que os enseño en la imagen está ilustrada por Horacio Elena. Sí que es cierto que dado que la historia original es de 1970, tiene algún tinte poco correcto, como el papel de la esposa del protagonista, que sin embargo en la película tiene más relevancia. Pero es de todas formas una historia preciosa donde la astucia de un rapaz vencerá a tres malvados granjeros, gracias a la ayuda de su familia y amigos.

Para terminar, y como todos los años, la Biblioteca Foral de Bizkaia ha organizado por cuarto año las jornadas Construyendo lectoras y lectores, un encuentro destinado al público en general y, en especial, a padres, bibliotecarios y profesores, entre otros. En esta ocasión el tema objeto de discusión será: “Literatura juvenil: ¿Qué le interesa a la juventud?“.

Este año me va a ser imposible asistir por cuestiones laborales, pero os dejo con el programa (si clicáis en la imagen, podréis ver toda la información:

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¿Y vosotros? ¿Hay algún libro que recomendaríais en este día? ¿Alguno que recordéis con cariño de vuestra infancia? Como siempre, tenéis los comentarios para lo que queráis.