Hoy se celebra, por séptimo año consecutivo, el Día de las librerías, una iniciativa a propuesta de CEGAL, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, creada en 1978, que  reúne a unas mil seiscientos librerías en toda España, y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Su propósito este año es “recordar que un libro es siempre una excelente adquisición y que el mejor lugar para hacerla es, sin duda, una librería”.

No sólo lo consideran un buen momento para invitar a conocer esos espacios llenos de frases y pensamientos, sino también para potenciar sus plataformas tecnológicas desarrolladas en torno al libro: Club Kirico (libro infantil), Los Libreros Recomiendan y Zona Cómic, además de su plataforma de localización bibliográfica todostuslibros.com. Tal vez sería interesante revisar estas plataformas en alguna otra ocasión, y ver si cumplen con su función.

El cartel de este año, con un motivo sencillo pero ilustrativo —he sido incapaz de saber quién es su autor, lo que me molesta especialmente—, tiene por lema “Deja que te cuente…”. No está orientado al libro como cuentacuentos sino a la figura del librero como recomendador o mediador entre el libro y el lector. La verdad es que los lemas que escoge este evento me suelen resultar confusos en su planteamiento, o al menos poco concretos.

Es un día que, como comentaba alguna persona en redes, supone poco más que un trabajo extra para las librerías —se mantienen cerradas hasta las 22 horas— y que para el lector supone un descuento del 5% (en mi opinión, insuficiente para lograr un efecto reclamo, pero la rígida legislación sobre el precio de los libros complica, supongo, ofrecer cualquier tipo de bonificación extraordinaria). Por mi parte, siendo usuaria habitual de varias librerías en mi ciudad, me suelo decantar por ofrecerles a mis libreros de cabecera la oportunidad/marrón de escoger un libro para mí. Ahí es donde su valor supera con mucho el de simple vendedor y donde, como cliente, más patente se hacen los beneficios de una relación a largo plazo: la capacidad que tienen de recomendar algo que te va a gustar, porque te conocen lo suficiente (incomparable con un algoritmo digital, se mire por donde se mire).

Si queréis colaborar en redes, apoyando vuestra librería favorita, podéis hacerlo mediante la etiqueta #díadelaslibrerías. Por otro lado, el Observatorio de la Lectura y el Libro (@observalibro) invita a participar en la iniciativa #Estaeslamía enviando fotografías de las librerías que más os gusten a través de vuestras cuentas en Twitter e Instagram.

Yo recupero mi iniciativa del año pasado (podéis leerla aquí) y, de nuevo, os ofrezco algunas citas literarias relacionadas con las librerías, porque hay voces que han sabido expresar lo que muchos sentimos al entrar en esos templos de papel:

¿Dónde es la naturaleza humana tan débil como en las librerías? – Henry Ward Beecher

La expresión “libreros anticuarios” me asusta un poco, porque asocio antiguo a caro. Digamos que soy una escritora pobre amante de los libros antiguos y que los que deseo son imposibles de encontrar aquí salvo en ediciones raras y carísimas, o bien en ejemplares de segunda mano en Barnes & Noble que, además de mugrientos, suelen estar llenos de anotaciones escolares. – Helene Hanff

No, no se puede medir el efecto que tiene una librería en la ciudad que la acoge, ni la energía que despliega en sus calles, que transmite a sus habitantes. Desde luego, no bastan números de clientes y ventas, ni cifras de negocios, porque el influjo de la librería en la ciudad es sutil, secreto, inaprensible. – Paco Puche

Hoy los gimnasios están llenos de gente y las librerías vacías. Tenemos mucha gente con cuerpos perfectos, pero sin nada que decir. – Anónimo

His hands were weak and shaking from carrying far too many books from the bookshop. It was the best feeling. ― Joseph Gordon-Levitt, The Tiny Book of Tiny Stories, Vol. 1

I didn’t go to bookshops to buy. That’s a little bourgeois. I went because they were civilized places. It made me happy there were people who sat down and wrote and wrote and wrote and there were other people who devoted their lives to making those words into books. It was lovely. Like standing in the middle of civilization. ― Jerry Pinto, Em and The Big Hoom

Perhaps that is the best way to say it: printed books are magical, and real bookshops keep that magic alive. ― Jen Campbell, The Bookshop Book

There are actually undiscovered books in tiny bookstore nooks waiting to be discovered. Doesn’t that get you excited?” ― TBV

Hugo headed off toward the door to leave, but the bookstore was warm and quiet, and the teetering piles of books fascinated him. ― Brian Selznick, The Invention of Hugo Cabret

… physical bookstores will become ever-nicer places to be. They are going to have more sofas, better lattes, nicer people working there. Good bookstores are the community centres of the 20th century. ― Richard L. Brandt, One click

Os invito también a que, los que no lo hayáis hecho ya, leáis el pequeño homenaje que escribí hace un tiempo: La librería.

¡Feliz día de las librerías! 

¿Y tú? ¿Cómo celebras este día, si lo haces? ¿Cuál es tu pequeño homenaje a estos templos del saber?