No soy usuaria activa de las bibliotecas de mi ciudad desde hace muchísimos años. Cuando era adolesente sí lo era y muy habitual, tengo que decir. ¿Qué ha sucedido con el tiempo para que mis circunstancias cambiaran?

Por un lado, vengo de una familia con un hábito lector poco inculcado, por no decir que inexistente. Aún hoy se me critica en ocasiones que dedique mi tiempo y mi dinero a leer, a pesar de que gracias a ello he encontrado una salida profesional con la que me siento feliz. No estaba bien visto que pidiera dinero para comprar libros. Por suerte ahora me puedo permitir adquirir los que me interesan.

Por otro lado, soy una lectora de impulsos. Hoy compro un libro que tal vez no lea hasta dentro de semanas o meses —quien dice meses, dice años—. Cuando sacas un libro de una biblioteca esto no es viable, porque tienes que devolverlo en un plazo determinado (no sé cuántas  renovaciones se permiten, pero me parece absurdo “bloquear” un libro que podría estar disfrutando otra persona). Esto tal vez no sea tan válido como razón, pero ahí queda: la última vez que fui a mi biblioteca casi me echo a llorar: el estado de los libros era, en muchos casos, deplorable. Sí, lo sé: pasan por decenas o cientos de manos durante su vida útil. Pero, ¿tanto cuesta mimarlos y cuidarlos un poco más? 

También hay que tener en cuenta que las bibliotecas se están transformando de un lugar de lectura o consulta de libros a un espacio multimedia: acceso a internet, mediatecas que incluyen un catálogo de películas y música que es, en muchas ocasiones, más demandado que los propios libros, televisiones para tumbarse un rato y no hacer nada… ¿Es esto algo malo? No. Las demandas del usuario están cambiando y es normal que los espacios públicos se adapten a ellas. Mi yo nostálgico entra en cólera, claro está, pero hay que afrontar que hay nuevas realidades que las bibliotecas se encuentran preparadas para afrontar. 

sala de investigación general, Stephen A. Schwarzman, biblioteca publica de nueva york

Vista de la sala de investigación general del edificio Stephen A. Schwarzman, uno de los tres que forman la red de la Biblioteca Pública de Nueva York

Pero creo que en ningún momento deberían dejar de lado u olvidar cuál es su origen: el fomento de la lectura y facilitar su acceso.

Por eso me ha resultado tan interesante la propuesta de la Biblioteca pública de Nueva York que estos días está sonando mucho por las redes: Insta Novels

Insta Novels y la Bibilioteca Pública de Nueva York.

Insta Novels es una de las últimas actuaciones de la Biblioteca Pública de Nueva York. Esta iniciativa, que se lanzó a finales del mes de agosto, tiene como objetivo acercar clásicos literarios a la gente a través de una red social en la que la imagen suele ser la reina: Instagram.

La idea, que se ha puesto en marcha con una versión digitalizada de Alicia en el País de las Maravillas, consiste en ir subiendo, fragmento a fragmento, el texto en Instagram Stories y fijarlo en el perfil de Instagram de la Biblioteca de forma que esté al alcance de cualquiera que quiera disfrutar de la novela de Lewis Carrol y que actúe a modo de balda o estantería digital. Además, se ha contado con artistas con cierto alcance en la red para que ilustren la historia (en el caso de Alicia en el País de las Maravillas, Magoz ha sido el encargado).

En los próximos meses otras dos historias tomarán el relevo: El papel amarillo, de Charlotte Perkins Giman, ilustrado por Buck; y La metamorfosis de Frank Kafka, ilustrada por César Pelizer.

El mecanismo es simple: la historia completa se sube a Instagram Stories con un diseño único que incluye imágenes y vídeos que soportan y reflejan la trama de los textos originales. Como fondo se ha escogido un tono blanco cálido que resulte cómodo de leer en la pantalla y como fuente se ha optado por Georgia, en homenaje a la historia de los textos tanto en papel como en formato digital, ya que fue una de las primeras fuentes que se diseñaron de forma específica para pantallas para hacer el texto más agradable y legible.

Los lectores tienen que poner su dedo en la pantalla para bloquear la página y levantarlo para pasarla (en Instagram Stories, las fotos pasan en un plazo de tiempo breve, de unos segundos si no se hace así).

Carrie Welch, Responsable  de relaciones externas de la Biblioteca Pública de Nueva York comenta que Insta Novels es un proyecto en línea con la misión de la entidad de favorecer el acceso mundial al conocimiento. Además comenta que la elección de La metamorfosis era necesaria, porque están transformando la forma en que la gente mira esta red social e imaginando nuevas formas para que los clásicos estén al acceso del público.

Nuevas formas de combinar literatura y nuevas tecnologías

Insta Novels ha sido la última, pero no la única herramienta digital que la Biblioteca Pública de Nueva York emplea para acercar la literatura y el conocimiento al público. Algunas de ellas son:

nypl, app

Algunas de las aplicaciones desarrolladas por la Biblioteca Pública de Nueva York

Aplicaciones para dispositivos móviles

  • SimplyE, un lector digital para móviles que se puede instalar tanto en dispositivos Mac como en Android y que permite el acceso directo, sin compra de por medio, a miles de títulos de dominio público. Además, si se solicita la tarjeta digital de la biblioteca, se puede acceder a través del préstamo digital a otros títulos de la colección de ebooks disponibles.
  • Find de Future at NYPL: The game. Otra aplicación para móvil. Un juego que permite explorar los rincones del edificio Stephen A. Schwarzman, encontrar diferentes objetos, conocer su historia, combinarlos y utilizarlos para desbloquear retos…
  • NYPL Biblion: Frankenstein. Una aplicación que permitirá descubrir la conexión entre la obra clásica de Mary Shelley y el mundo actual. ¿Qué da forma a un monstruo? ¿Es la tecnología buena o mala? Con esta aplicación se podrá
  • NYPL Biblion: World’s Fair. Partiendo de la exposición universal de Nueva York de 1939 – 1940, esta aplicación contiene un registro de información de la época presentada de forma amena. Se puede encontrar, entre otras cosas, ensayos de escritores como Karen Abbott, William Grimes, Henry Jenkins, Elliott Kalan, James Mauro y otros; imágenes de la proyección a 30 años tal y como General Motors imaginó que sería la vida; imágenes de los diseños de la feria, ropa, edificios y exhibiciones, e incluso la obra de Salvador Dalí, Dream of Venus extravaganza; el destino que sufrió el pabellón de Checoslovaquia tras la invasión nazi del país…

Open Ebooks

Esta aplicación es el último paso de un proyecto que pretende favorecer el acceso de los niños a la literatura. Es una aplicación que incluye miles de libros populares y títulos que han ganado diversos premios y que son gratuitos para niños procedentes de hogares de bajos recursos económicos. Estos libros se pueden leer de forma libre, tantas veces como quieran y sin incurrir en gasto alguno. El objetivo de Open Books es promover el amor por la lectura y servir como puerta de acceso a que los niños lean más, ya sea en los colegios, en las bibliotecas o a través de plataformas de lectura.

Además de la participación de la Biblioteca Pública de Nueva York, que ha creado la aplicación para casi cualquier tipo de dispositivos, hay otras entidades involucradas en el proyecto:

  • First Book, una entidad sin ánimo de lucro que favorece el acceso a Open Ebooks a cualquier profesor o educador de su red facilitándoles códigos de acceso a la aplicación para los niños con los que trabajan.
  • DPLA es una red e bibliotecas e instituciones culturales que aportan su conocimiento de los libros para seleccionar aquellos que consideran más interesantes y coordinar y ayudar en su inclusión en el sistema, buscando una colección variada, interesante y apropiada para diferentes edades.
  • Empresas digitales que han permitido el acceso a libros de diversas editoriales, entre ellas: Bloomsbury , Candlewick, Cricket Media, Hachette, HarperCollins, Lee & Low,  MacMillan, National Geographic, Open Road, Penguin Random House o Simon & Schuster.

Otras iniciativas multimedia

Además de aplicaciones para móviles, la Biblioteca pública de Nueva York ha desarrollado otros muchos proyectos basados en entornos online.

  • Canales de YouTube y podcast: se recogen vídeos y audios que resumen investigaciones a partir de documentación incluida en la biblioteca, opiniones de usuarios que visitan la librería, recomendaciones de su personal sobre obras y autores, o a autores y personalidades leyendo en directo fragmentos de obras, entre otros temas.
  • Blogs: podéis encontrar una lista enorme de bitácoras digitales en torno a los más diversos temas. Lo mejor es que echéis un vistazo aquí y seleccionéis los que más os interesen. Por supuesto, además del boletín general de la biblioteca, hay otros específicos para la información que le resulte de interés al lector.
  • Bancos de transcripciones: como voluntario puedes ayudar a transcribir, por ejemplo, las grabaciones de inmigrantes que llegaron a Estados Unidos a través de Nueva York en el siglo XIX y principios del XX, dejando constancia de sus ilusiones y deseos para el Nuevo Mundo; también hay un proyecto para dar voz humana a diversas transcripciones automáticas de entrevistas a personalidades diversas que quedan almacenadas como parte de un esfuerzo por grabar la historia oral de la ciudad.
  • Tecnología y cartografía: en esta sección encontraréis proyectos para “corregir” mapas antiguos y ajustarlos a mapas actuales, más precisos, de forma que se puedan comparar en el tiempo de forma exacta; otro de bastante interés trata de identificar elementos en mapas antiguos, tales como edificios singulares, para crear una línea temporal de los mismos.

La verdad es que estas son solo algunas de las iniciativas que persigue la Biblioteca Pública de Nueva York. Su página web es inmensa y merece la pena perderse un rato, porque va desde lo más popular a las propuestas destinadas a un público más especializado. Puede que algunas de ellas resulten exitosas y otras no, pero el propósito de esta entrada era ver que la literatura, la lectura y el conocimiento en ningún caso van reñidos con la tecnología, sino que se pueden crear sinergias de lo más variadas e interesantes.

Por supuesto, muchas de estas ideas no son exclusivas de Nueva York, sino que han sido trasladadas a cientos de bibliotecas en todo el mundo, pero lo que quería mostrar era un ejemplo de lo que se puede llegar a hacer en pro de la lectura.