Parecía que no iba a suceder, pero por fin ha terminado abril, que ha sido un mes horrendo en lo personal para mí. A esto sumo el caos que aparece cuando el mundo del libro se agolpa en unos pocos días: el día del libro infantil, el del libro, las editoriales enviando boletines como si les fuera la vida en ello, listas de lectura para las vacaciones de Semana santa…

Este año además he experimentado en primera persona lo que supone que las editoriales se apresuren a editar de cara al día del libro a un ritmo tal que es inviable en las librerías exponer sus libros y muchos desaparecen sin haber sido tocados por un solo lector. ¿De verdad hace falta esto? ¿Es productivo? ¿Les compensa? No lo tengo claro.

Hace unos días compartía en Twitter una experiencia que me hizo pensar en ello: en un mercadillo de libros que se celebra cada domingo en mi ciudad vi varios libros que no tenían ni dos meses de recorrido en librería. ¿Nos estamos volviendo locos con la caducidad de las lecturas? En mi caso, alterno según me apetezca libros recién editados con otros «antiguos». Compro libros que leeré en dos o tres años, con suerte y si no me olvido de ellos en alguna estantería.

Lecturas de abril

Pensaba que había leído bastante más, pero al revisar la lista de lecturas me encuentro con que sólo he leído nueve libros, varios de ellos muy, muy cortos. Es cierto que tengo unos cuanto más comenzados y eso suma. La razón la justifico en que mi situación personal no me ha permitido leer o no me ha llevado a querer dedicar tiempo a la lectura. Posiblemente he desperdiciado muchísimo tiempo delante de la pantalla del ordenador viendo series. No voy a flagelarme al respecto, hay épocas que no permiten llegar a más.

Sí he cumplido en abril con el objetivo de leer un libro de gestión o para formarme, pero ha sido tan, tan malo que ni me molestaré en dejar el título por aquí. Una redacción pésima, una colección de frases de mal gusto o de demasiado buen rollo me han enfadado mas que cualquier otra cosa.

En literatura juvenil me he quedado a la mitad y sólo he terminado un libro que me gustó mucho: Confesiones de un amigo imaginario, de Michelle Cuevas. Os lo recomiendo para niños a partir de nueve años. Por supuesto, sí he leído bastantes álbumes infantiles. Al menos todos los que este mes tan ajetreado me ha permitido.

confesiones de un amigo imaginario

Una sola novela gráfica, pero muy impresionante y que disfruta del honor de ser el primer cómic nominado al premio Man Booker: Sabrina, de Nick Drnaso.

El resto del mes se completa con tres breves ensayos, dos novelas y un libro semi autobiográfico.

No ha sido espectacular, pero podría haber sido mejor, está claro.

Entradas publicadas en abril

Abril ha sido un mes de reseñas. Si exceptuamos la entrada que dediqué al Día Internacional del libro infantil (que también incluye cinco recomendaciones de libros ilustrados), esto es lo que os podéis encontrar en el blog:

  • Dos novelas cortas de Stefan Zweig que son, como siempre, imprescindibles en la obra del autor, si bien yo me quedaría de tener que escoger con Miedo.
  • La última novela negra de Berna González Barbour con entrevista incluida a la autora: El sueño de la razón.
  • Que empiece la fiesta, de Niccòlo Ammaniti: un despendole a la italiana lleno de de corrupción, situaciones absurdas, equipos desaparecidos de gimnasia rítmica y sectas satánicas.
  • Un libro que sí es novedad en las librerías pero que tenía muchísimas ganas de leer y no me ha decepcionado en absoluto: Rialto, 11, de Belén Rubiano. Sus memorias de la librería que abrió y tuvo que cerrar diez años después están llenas de nostalgia y cariño.
  • Por último, una novela que parece negra, pero que en realidad trata de la soledad, de la percepción de pérdida, de las necesidades afectivas y de las expectativas: Ausentes del cielo, de Álex Oviedo.

Engrosando la biblioteca, que es gerundio.

Como decía, este mes se han incorporado once libros a la librería, pero he leído ya la mayor parte de ellos, así que por una vez no me ha tocado sentirme demasiado culpable al respecto.

bookhaul, abril, 2019, compras, libros, lecturas

  • Desde la editorial Páginas de espuma he recibido la última obra de Eloy Tizón, Herido Leve. Una recopilación de más de seiscientas cincuenta páginas, ahí es nada, que junta textos sobre la lectura, la literatura y las reseñas. Perfecto para leer a sorbitos.
  • Aprovechando que trabajé en el stand librero, me llevé dos breves ensayos publicados por editoriales independientes. El primero de ellos es (h)amor, editado por Continta me tienes. Es un conjunto de textos de diversos autores que reflexionan sobre diferentes aspectos de la maternidad.  Forma parte de una serie que ya tiene publicados dos volúmenes más: el segundo trata de lo sexoafectivo y el tercero los celos y la culpabilidad.
  • EL segundo ensayo es el Manifiesto de las especies de compañía, de Donna Haraway, editado por Sans Soleil, donde indaga sobre la relación que se establece entre animales y humanos a diferentes niveles.
  • En el mundo del fanzine me siento muy perdida, pero de vez en cuando me llegan sonidos de temas interesantes y así es como ha terminado en mi estantería El bibliocausto en la España de Franco (1936 – 1939), de Francesc Tur y editado por Piedra Papel Libros. Es un brevísimo ensayo sobre la represión cultural con el libro como objeto de deseo.
  • En materia de novela gráfica tan solo ha caído el tercer volumen de The Fix, titulado «Golpe de Suerte». El trabajo de Nick Spencer y Steve Lieber me saca más de una carcajada por su humor ácido y poco correcto en esta historia de corruptelas, policías y un perro Beagle. Edita Norma.
  • Por último, dos ensayos de Pilar Pedraza contenidos en un volumen: El salvaje interior y la mujer barbuda. Editado por Antipersona, lo he leído ya y me ha parecido de lo más interesante, además de que se expresa de una forma muy clara. No sé si haré reseña porque se sale un poco de lo habitual.

Con esto cierro el balance del mes. ¿Hemos coincidido en alguna lectura? ¿Has leído alguno de los libros que tengo pendientes y te apetece comentarme tus impresiones? ¿Llevas a cabo algún tipo de balance?