“Está en el lado incorrecto de la historia, piensa confusamente. Siempre en el lado incorrecto, se repite. No sabe bien qué quiere decir eso, pero la idea la acompaña unos minutos, hasta que el taxi se detiene ante la entrada del local y alguien abre la puerta para que baje”.

“¿Dispuestas a qué?, contesta Sonia. ¿A reflexionar sobre qué? Él siempre está dándole vueltas a todo, ¿no se da cuenta de lo agotador que resulta? De lo mismo me acusa M, dice Knut, pero sois vosotras las que dais vueltas y más vueltas. Yo voy en línea recta: rectitud y dureza, tal como determina la simbología masculina. ¿Y cuál es la simbología femenina?, pregunta Sonia. El círculo, obviamente, donde vosotras estáis atrapadas.”

¿Sabes lo que decía Proust de la mentira? Se o ha dicho esa misma mañana. Y es hermoso. Y es cierto. La mentira es esencial porque la verdad es incomunicable. Ahora llueve con más intensidad. Ella se bebería quizá una o dos copas. No puede, no, se dice. Pero sí puede. Claro que puede.”

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