“Llevo a cabo mi habitual rutina nocturna y, mentalmente, empiezo a repasar todas las piezas que voy a interpretar, compás por compás. Reviso todos los ingredientes clave que forman parte de un concierto: la memoria (en mi cabeza, ¿puedo verme tocando, observar cómo mis manos pulsan las teclas adecuadas?), la estructura (qué relación existe entre las diversas secciones, dónde están los cambios y giros destacados, qué unifica y relaciona las partes del conjunto), el diálogo (cuál es la historia que se cuenta y cuál la mejor manera de expresarla), la estructura de los acordes (en un pasaje en el que hay distintas melodías ocultas entre las notas, ¿elijo la más obvia o busco voces internas que digan algo nuevo?), etcétera, etcétera.”

“Llevo siendo así desde que tengo uso de razón. De pequeño, la disociación esra la única manera de que el mundo me resultara levemente manejable. Si no lo recuerdas, el pasado no puede aterrarte. Nuestras mentes son la puta hostia: se han diseñado para lidiar con cualquier tipo de situación, al menos hasta que se sobrecargan y se parten en dos. Y, sin embargo, incluso entonces suele haber una manera de recuperar algo semejante a la funcionalidad.”

[Sobre Shostakóvich] “Fue un hombre muy motivado, poítico, valiente y revolucionario, que dijo una frase preciosa: “un artista creativo se pone a trabajar en su siguiente composición porque no ha quedado satisfecho con la anterior”.

“Pero, sobre todo, me gustaría haber podido conformarme con el aspecto que tenían las cosas, en vez de quedarme con la sensación que me transmitían. Me gustaría haber podido contemplar mi vida y haber dicho: “Sí. Has triunfado. Ponte cómodo, relájate y disfruta”. Cuánto más fáciles habrían sido las cosas sin mi cabeza.”

“Lo mejor de querer suicidarte es la energía que sientes después de decidirlo: como si te hubieran dado alas después de haber avanzado penosamente por arenas movedizas durante varios años. Además, la planificación necesaria es superdivertida, como crear una lista de reproducción musical para alguien a quien quieres: hay que pensárselo mucho, te causa gran excitación cómo quedará y cómo reaccionarán, disfrutas del proceso de creación tanto como del producto final. Llegué a la conclusión de que lo mejor era tirarme de un edificio o ahorcarme. Y, joder, cuánto ayuda Internet en estos temas.”

“Resulta evidente que hay problemas importantes en el mundo de la música. Una estrechez de miras por parte de casi todos los que ocupan posiciones influyentes, una negativa infantil, producto esencialmente del miedo y el conservadurismo, a tratar de llegar a un público más amplio, un desesperado aferrarse a lo conocido a pesar de las pruebas abrumadoras de que están en un barco que se hunde, la aversión y la crítica inmediata a cualquiera que se atreva a probar cosas nuevas con música antigua y, lo que resulta más deprimente, el deseo avaricioso y codicioso de lograr que esa música increíble siga siendo solo suya y de una élite selecta que se ajuste a su criterio de lo que es un oyente válido.”

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