¿Sabes que hay distintos tipos de creatividad?

Fuente: Marthadebayle.com

Hace un tiempo participé en un taller de Creatividad para la comunicación. Aunque mi idea de partida  era incorporar ideas para mejorar mi estilo tanto en el blog como en mi trabajo, a lo largo de las sesiones surgieron muchos otros temas interesantes: estrategias para liberar la mente, formas de expresión, técnicas de creación en grupo…

Después de la típica ronda de presentación para conocer a todos los participantes del taller y sus expectativas, comenzamos por la pregunta más básica de todas: ¿Eres creativo? Adivina cuál fue la respuesta tipo.

No, yo no soy una persona creativa

Sí, esa fue de lejos la frase más pronunciada. Observamos que la mayor parte de la gente opina que no aplica la creatividad a ninguna actividad en su vida diaria, no solo en el plano laboral sino también en el personal. Cuando pensamos en creatividad, asimilamos por defecto el término a una disciplina artística. Si no eres capaz de pintar La Mona Lisa de Leonardo da Vinci, de esculpir El pensador de Rodin o de componer El anillo de los Nibelungos de Wagner, no eres creativo.

Todos somos creativos

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua nos da una definición mucho menos precisa pero que tampoco le resta cierta grandilocuencia: Creatividad es “la facultad de crear” o “la capacidad de creación·. Crear es a su vez es “Producir algo de la nada” o “Establecer, fundar, introducir por primera vez algo; hacerlo nacer o darle vida, en sentido figurado” en sus dos primeras acepciones.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

A raíz de esta reflexión fuimos conscientes de que esta visión tan elitista de la creatividad es muy limitada. La verdad es esta: Todos somos creativos. 

La creatividad está en todas partes. ¿Se te ocurren combinaciones para recetas en las que nadie más ha pensado y que a todos les gustan? ¿Eres quien vista de forma original, quien mejor  uso da a sus prendas a pesar de tener un ropero reducido? ¿Eres capaz de ir de un punto a otro por el camino más directo y/o rápido de forma semi instintiva? ¿Propones soluciones alocadas pero viables a problemas en el trabajo? Eres creativo.

De todo el taller, me quedaría sin duda con esta frase lapidaria:

VIVIR SIGNIFICA SER CREATIVO

La creatividad está ahí, en cada una de las decisiones que tomas desde el momento en que abres los ojos por la mañana. Aunque a veces se te olvide. Aunque no seas consciente de ello.

Pero, ¿sabes que no todas las formas de creatividad son iguales?

Los cinco tipos de creatividad de Jeff DeGraff

Jeff DeGraff (EE.UU., 1958), es un profesor universitario, conferenciante, escritor y consultor que lleva años asesorando a grandes compañías sobre la inclusión de metodologías de colaboración, desarrollo de la capacidad de innovación y resolución de conflictos labores, entre otros temas. Además, es también el autor de la teoría de los Cinco tipos de creatividad.

Jeff DeGraff

Jeff DeGraff

Aunque su teoría no es la única que se ha planteado para intentar encajonar o clasificar los diferentes tipos de creatividad —podéis consultar aquí un resumen de las de Maslow, Taylor y Gilford—  es la que voy a exponer aquí.

Según DeGraff, estos son los cinco tipos de creatividad:

  1. Creatividad mimética

Consiste en aplicar una idea que ya existe en otra área para generar un nuevo concepto. Es la forma más básica y que requiere un menor nivel de esfuerzo.

En general, las personas que aplican este modelo no se consideran creativas. Es más, pueden llegar a experimentar un sentimiento de culpa porque consideran que están imitando o incluso “robando” ideas de otras áreas aunque el resultado final

Algunos ejemplos de creatividad mimética: Un director de un hospital que quiera mejorar su atención al paciente podría visitar un hotel de cinco estrellas para tomar alguna de las medidas que se aplican allí; las gafas con cristales tintados hoy en día se usan para protegernos del brillo del sol, pero en su inicio las usaban los jueces chinos para evitar que los testigos intuyeran sus decisiones a través de sus gestos faciales.

2. Creatividad bisasociativa

Es la capacidad de nuestra mente de asociar ideas dispares de las que pueden surgir grandes proyectos. Se coge algo que nos resulta familiar y se combina algo innovador para crear un nuevo producto, servicio o cualquier otra cosa. Este tipo de creatividad se puede potenciar aplicando técnicas como la lluvia de ideas, donde la cantidad importa más que la calidad.

Este modelo es propia de gente muy crítica que siempre busca cosas que mejorar en su día a día y en sus proyectos personales o profesionales.

La creatividad bisociativa se caracteriza por tres factores: fluidez (es mejor tener muchas ideas si pulir que pocas buenas), flexibilidad (“mover” la idea para llevarla a donde encaje mejor) y flujo (disfrutar del proceso de crear y no hacerlo bajo presión).

Un ejemplo de creatividad bisociativa sería el mito de Arquímedes y su ¡Eureka!

3. Creatividad analógica

Implica relacionar cosas diferentes, transfiriendo información de un área que controlamos para ayudarnos a resolver un problema en un tema que desconocemos. Las ideas que se generan se vinculan a un propósito concreto.

Por ejemplo: nuestros padres —yo también— jugaban con distintos pianos infantiles con los que componían (o reproducían siguiendo un esquema de colores o letras) tonadillas conocidas. La empresa de videojuegos ha tomado esa idea de disfrute y música para crear uno de sus kits de Nintendo Labo, una rama la empresa que crea juguetes que se pueden integrar con sus máquinas.

4. Creatividad narrativa

Consiste en entrelazar personajes, acciones y tramas junto con descripciones para construir una historia, un nuevo relato. Cada una de las historias que narramos se componen de infinitas experiencias previas, conocimientos que hemos adquirido, vivencias, cosas que nos han contado…

No es suficiente con juntar todos los elementos. Lo difícil es crear un texto coherente, con un propósito  y que convenza. Para eso es necesario dotarlo de una voz narrativa única y personal. La creatividad narrativa se usa mucho en publicidad —copywriting, storytelling— pero también en ámbitos como el periodismo o en cualquier escrito de no ficción.

Un ejemplo claro lo puedes encontrar si acudes a tu YouTuber de cabecera. Si lo analizas con cuidado, verás que en ocasiones lo que importa no es tanto el contenido, sino su capacidad de transmitir emociones, cercanía, claridad en la exposición.. a todo ello contribuye la creatividad narrativa.

5. Creatividad intuitiva

Es el nivel máximo de creatividad, el que se da cuando se nos ocurre una idea sin necesidad de ayuda o conexiones externas. Es como un estado zen donde la mente fluye. Requiere una enorme capacidad de abstracción.  Parte del principio de que todo tiene solución y por tanto no establece limitaciones de base. 

Se relaciona con técnicas como la meditación, aunque hay otras que también permiten desarrollar este nivel de creatividad, siempre que se alcance un estado de cierto “vacío mental” y relajación.

La creatividad intuitiva se suele encontrar en gente flexible y ambiciosa sin miedo a equivocarse, pero el resto de personas también la tenemos, solo que, al no encontrar una justificación razonable a las ideas, tendemos a descartarlas por miedo.

Un ejemplo sería esa situación en la que sientes una corazonada que no sabes cómo explicar ni relacionas con nada en concreto pero que te indica qué camino escoger o qué acción acometer.

Fuente: lacreatividadweb.wordpress.com

Lo más importante es tener en cuenta que se puede trabajar para aumentar la capacidad creativa, no es algo que nos venga dado sin más. Es posible que te identifiques más un estilo en particular, pero todos estos enfoques están a tu alcance si sigues probando cosas nuevas.

Una vida creativa se construye a medida que avanzas

¿Y tú? ¿Te consideras una persona creativa? ¿Conocías esta teoría de los cinco tipos de creatividad de DeGraff? ¿Trabajas técnicas que te ayuden a desarrollar alguna —o varias— de estas estrategias?