¿No te ha ocurrido en ocasiones que ves un libro y tienes el recuerdo de haberlo leído en algún momento pero eres incapaz de esbozar siquiera el argumento? No digamos ya nombrar a los protagonistas o el lugar en que tiene lugar la historia. ¿Has leído algún libro dos veces porque estabas seguro de no haberlo leído nunca? A mi me ha pasado con algún cómic, lo admito. Aquellas historias que nos enganchan en mayor manera suelen ser más fáciles de retener pero, incluso aunque nos hayan parecido fascinantes, puede ser que caiga en el olvido sepultado por otras lecturas.

Todo esto puede achacarse a una razón: no prestábamos la suficiente atención mientras leíamos. A lo mejor estábamos consultando el móvil cada pocos minutos, o teníamos alguna preocupación que no nos dejaba centrarnos. Puede que esto no te preocupe demasiado porque lo único que buscabas era pasar un rato distraído, entretenido, sin más aspiración que la de ocupar un par de horas.

Pero la cosa cambia un poco si te dedicas, por ejemplo, a escribir, porque ahí —con el consabido leer mucho para escribir bien— estás perdiendo información muy importante que te ayudará a mejorar tu proceso de escritura.

¿Qué es la lectura activa?

La lectura activa, también llamada lectura crítica o consciente, implica, ni más ni menos, entender lo que estamos leyendo.

La lectura activa es un método de lectura que te ayuda a reforzar lo que lees. En vez de simplemente leer un texto, la lectura activa requiere que leas, pienses críticamente sobre que has leído y te involucres  para ayudarte a entender el texto. Es un simple proceso que requiere un poco de tiempo y paciencia, pero la recompensa puede no sólo ser una mayor comprensión de lo que lees, sino también una buena retención de la información.

[bctt tweet=»La lectura activa implica leer, pensar críticamente sobre lo leído e involucrarse con el texto» username=»patmimo»]

Fases de la lectura activa

A la hora de abordar un texto desde la perspectiva de la lectura activa, estos pasos te ayudarán a retener y comprender más información:

1. Entiende lo que lees

Si no comprendes algo, lo olvidarás con mucha más facilidad. Por eso es importante que prestes menos atención a la velocidad de lectura como a la comprensión del texto. Lo más frecuente es que haya alguna palabra cuyo significado desconozcas o que se mencionen aspectos que sean importantes para la narración, como algún hecho histórico o algún aspecto socioeconómico que influyen en la forma de actuar o comportarse de los protagonistas.

Hoy en día buscar el significado de una palabra es sencillísimo, ya no tenemos que ir hasta la librería del salón a por el diccionario —en mi casa el diccionario era una especie de libro sagrado que presidía la librería—: tenemos uno en el bolsillo, es decir, el móvil. Si no tienes descargada una aplicación de diccionario (La Real Academia de la Lengua tiene una disponible tanto para dispositivos Android como Apple), ya estás tardando. La Wikipedia también resulta ser un buen recurso para buscar información de forma rápida y sin profundizar demasiado, aunque no olvides que no todo lo publicado ahí está contrastado.

Pierde tiempo en releer los párrafos que te hayan resultado más difíciles de comprender. Muchas veces una segunda lectura nos permite entender mejor lo que a priori parecía complicado o confuso.

Si en tu caso no quieres dejar de leer porque opinas que, de esa forma, se pierde el ritmo narrativo y se disfruta menos de la historia, te recomendaría una de estas opciones:

  • Si te conoces lo suficiente como para estar seguro de que lo consultarás luego, limítate a apuntar las dudas que te surjan y acláralas después de la sesión de lectura.
  • Si sabes que no lo harás, intenta al menos aclarar en el momento las dudas de vocabulario. (yo soy más de este grupo, aunque luego me arrepiento de no haber buscado más información)

2. Hazte muchas preguntas.

Mientras lees, plantéate cuestiones que te den una idea sobre el texto que tienes entre las manos. Parte de lo más general hacia aspectos más concretos:

  • ¿Qué te ha querido contar el autor con este libro?
  • ¿Puedes hacer una sinopsis breve?
  • ¿Qué te han parecido los personajes?
  • ¿Te parecen realistas o son demasiado planos?
  • Si se trata de lo segundo: ¿Por qué? ¿Dónde crees que fallan?
  • ¿Se mantiene el nivel a lo largo de toda la historia o hay claros altibajos en la narración, ya sea porque no se mantiene el ritmo narrativo o porque hay texto que no aporta nada?
  • ¿Hay alguna escena que te haya gustado o desagradado en especial? ¿Cuáles son las razones?
  • ¿Hay alguna parte que te ha resultado difícil de comprender? ¿Crees que no estás preparado para el nivel del texto o, por el contrario, es un problema del escritor por cómo se ha expresado?

No te limites analizar los libros que te hayan gustado. Es fundamental que te hagas preguntas también con aquellos que no te han llamado demasiado la atención, porque eso te ayudará a descubrir errores de estilo, de lenguaje… que podrás luego ver con más facilidad y corregir en tus propios textos.

3. Busca conexiones

Recuerda tu época del colegio: ¿cómo te enseñaron a multiplicar? Supongo que, como a mí, a partir de sumas, que era algo que ya sabías hacer en ese momento. A tu cabeza se le da bien recordar cosas cuando has construido bajo ellas unos cimientos sólidos de conocimiento. Con la lectura sucede lo mismo: trata de recordar alguna obra anterior del autor, busca similitudes en el estilo, plantéate si algún otro libro que hayas leído escribe de una forma parecida, recuerda si has leído algún libro anterior cuya historia tenga lugar en un mismo espacio físico o época… Todo esto te ayudará a crear un contexto que te permitirá un análisis más profundo y una mayor capacidad de retentiva de aquellos aspectos que te interesen.

[bctt tweet=»Lectura activa: encontrar conexiones te ayudará a un análisis más profundo y a retener mejor lo que lees» username=»patmimo»]

Este punto está muy relacionado con el anterior, así que podríamos incluso juntarlos, aunque he preferido mantenerlo como un punto aparte ya que aquí me refiero más a conocimientos anteriores a abordar la lectura.

Así que pierde unos segundos para pensar en aquello que te viene a la mente inspirado por la lectura.

4. Toma notas

Este punto, como sucede con el primero, puede llevar a cierto rechazo porque puedes pensar que interrumpirá el disfrute de la lectura y el ritmo narrativo, pero, en mi opinión, no puedes confiar en que, al terminar la sesión, te acordarás de todas las ideas que te hayan surgido y sacarás más partido al tiempo invertido si apuntas tus reflexiones. 

Te doy un truco que a lo mejor te sirve: si lo tuyo no es ir a todas partes con una libreta y un bolígrafo, una opción muy útil y que yo practico mucho es tomar una fotografía al párrafo en cuestión. No tardas más de un par de segundos y la información que te interesa queda recogida y lista para ser procesada más tarde. 

Otra forma es subrayar los párrafos, si no te importa dejar marcas en los libros (nunca si son libros de otros o de una biblioteca pública, por favor). Al subrayar un texto estás mandando una señal al cerebro diciéndole que eso merece una atención especial. Pero no deberías limitarte a eso, sino que también estaría bien que añadieras alguna anotación al margen resumiendo qué te ha sugerido.

¿Qué aspectos puedes recoger? Pues aquí te van algunas ideas, pero no dudes en añadir cualquier otra que se te ocurra:

  • Destaca los párrafos que te resulten más interesantes, aquellas porciones de texto que te aportan algo o consideras relevantes. Yo suelo extraer citas que me han gustado, la mayoría relacionadas con la escritura.
  • Extrae conclusiones de lo aprendido durante la lectura y concreta su aplicación: piensa brevemente en cómo podrás aplicar las ideas que has tenido. El conocimiento de por sí es inútil  si no lo pasas a la acción. Detalla un plan de acción o unos usos concretos de lo aprendido y busca la forma de ponerlos en práctica.

Hay dos buenas razones por las que tomar notas te resultará de utilidad:

  1. Escribir esas ideas te ayudará a asimilarlas mejor.
  2. Tendrás al final una versión condensada de lo más interesante del libro que podrás revisitar cuando quieras en unos minutos.
[bctt tweet=»Lectura activa: tomar notas ayuda a 1) retener más 2) obtener una visión condensada del texto» username=»patmimo»]

Estos son, a grandes rasgos, los pasos para lograr sacarle todo el jugo a una sesión de lectura y aprovechar al máximo tu tiempo y tus recursos a través de la lectura activa.

Es tu turno: ¿Practicas esta forma de lectura activa? ¿Qué pasos sigues? Como siempre, tienes el apartado de comentarios a tu disposición.

Derechos de la fotografía de portada: See-ming Lee 李思明 SML via Foter.com / CC BY-SA