Aunque pueda parecer un tema básico, nunca está de más recordar en qué consiste el proceso de composición de una texto y de qué fases consta. La semana pasada ya traté en parte esta cuestión pero no me centré de forma expresa en describir las etapas. Hoy pretendo subsanar esa tara.

A diferencia de lo que cabría suponer, el proceso de redacción no empieza en el momento en que nos sentamos a escribir la primera palabra, sino mucho antes: cuando concebimos la idea original y nos decidimos a escribirla y desarrollarla.

A pesar de las particularidades de cada tipo de texto —de ficción, como poesías, novelas o relatos; textos científicos, textos legales, proyectos de fin de grado, cartas, correos electrónicos o incluso, por qué no, mensajes enviados a través del móvil a un destinatario concreto o a través de las redes sociales—, todos ellos pasan por las mismas fases en su composición:

Fases en la composición de un texto

Preescritura

La preescritura, también llamada fase de planificación es, como bien indica su nombre, todo aquello que se completa antes de que nos pongamos a escribir el texto.

Esta fase engloba diferentes actividades: A partir del momento en que surge la chispa inicial, podemos elaborar una esquema con las ideas en mente para darles una forma previa y asentarlas antes de ponerlas sobre el papel. También es frecuente llevar a cabo cierta labor de investigación o consulta bibliográfica previa a la redacción del texto aunque luego se vaya completando a medida que éste toma forma.

En el caso de que se trate de un texto para un propósito concreto, es frecuente que tengamos que consultar el formato o las condiciones en las que debe ser redactado. Por ejemplo, todos los certámenes literarios tienen unas normas propias y específicas respecto a la longitud del texto, tipo de fuente, tamaño, interlineado, etc. En textos científicos publicados en revistas es que la estructura suele estar prefijada (título, abstract, resumen, texto, conclusiones, bibliografía).

En esta fase de preescritura yo incluiría también la preparación del espacio físico en donde tendrá lugar el proceso de redacción del texto: tener a mano papel para anotar las nuevas ideas que vayan surgiendo a medida que escribimos, asegurar que el ordenador tenga batería o esté conectado a la red eléctrica, desconectar el acceso a internet para no caer en la tentación de las distracciones en línea…

Borrador

Esta segunda fase sería la de traducción, de la que ya hablé en la entrada sobre los beneficios de la escritura en el aprendizaje. La fase de borrador, también llamada fase de traducción, es es el proceso por el que ponemos por escrito las ideas que hemos apuntado o que nos rondan por la cabeza.

Es el momento en que adquieren una forma física y se traducen a palabras, frases y párrafos hasta completar el texto. En general, durante esta fase no prestamos demasiada atención a la corrección gramatical o a la coherencia del texto, más allá de seguir el plan que teníamos previsto. Es una etapa de creación pura, donde lo importante es escribir sin preocuparnos demasiado sobre las incorrecciones.

Un ejemplo muy claro de esta fase sería el reto NaNoWriMo, donde la cantidad es más relevante que la calidad.

Pero está claro que a medida que ponemos por escrito lo que pensamos o sabemos sobre un tema, van a ir surgiendo nuevas ideas que modifiquen la percepción previa que teníamos y nuestro pensamiento se va a organizar de una forma diferente. Salvo que esos nuevos argumentos supongan desechar el trabajo realizado hasta el momento, lo mejor es apuntarlos y dejar para la siguiente etapa la evaluación de la conveniencia de incorporarlas o no.

Revisión

Como también comentaba, la fase de revisión, también llamada fase de repaso, es el momento de distanciarnos de lo que escrito y ponernos en la piel del lector objetivo, viendo si nuestros textos cumplen con sus expectativas y/o necesidades.

Entre las preguntas que debemos hacernos estarían: ¿es correcto desde el punto de vista ortográfico, gramatical y de formato? ¿Necesitamos consultar alguna duda a este respecto? ¿Quedan claras las ideas que queremos expresar? ¿Necesitamos introducir más argumentos o alguna trama secundaria en el caso de que se trate de un texto de ficción? ¿Se entendería mejor si cambiamos el orden de algunos párrafos o lo planteamos de otra forma?

Tenemos que comprender que el texto no es sólido, va cambiando a medida que se revisa y se introducen o eliminan palabras.

La recursividad de la escritura

fases del proceso de escritura, recursividad

Como hemos visto, la escritura consta de tres etapas: la planificación, la traducción y la revisión. Es muy importante darnos cuenta de que estas etapas no tienen lugar de forma sucesiva o lineal, sino que continuamente tendremos que retroceder y avanzar hasta completar el texto.

Hay tres factores que influyen en este ciclo:

  • El estilo personal: Aunque todos los escritores pasan por las tres fases, no todos lo hacen de la misma forma. Hay quien necesita una labor previa de planificación muy extensa, en la que cierre todos los detalles antes de pasar a escribir; otros, en cambio, se ponen a escribir en cuanto les surge la idea, pero es posible que su proceso de revisión sea más laborioso, con más modificaciones. Ninguno de los dos métodos es erróneo, basta con conocernos para saber cuál se ajusta mejor a nuestra forma de actuar.
  • El conocimiento que tengamos sobre el tema que vamos a desarrollar: cuanta más información tengamos, menos tiempo dedicaremos a la planificación; si apenas conocemos el tema del que queremos hablar, es casi imposible que podamos escribir un texto interesante sin una ardua fase de investigación previa.
  • La práctica, ya sea sobre el tema que tengamos entre manos o con la redacción de cualquier otro texto. Cuanto más se escribe, más fácil resulta ordenar las ideas, plantear nuevas formas argumentativas…

Para terminar, dedica un momento a pensar qué tipo de escritor eres: ¿Eres un planificador o te lanzas a escribir? Ser consciente de tus tendencias te ayudará a planificar mejor tu tiempo de escritura, a no agobiarte demasiado al darte cuenta de cuáles son tus puntos débiles y a establecer estrategias para plantarles cara.

¿Eras consciente de que atravesabas todas estas fases al escribir? ¿En qué modelo crees que encajas mejor? tienes los comentarios a tu disposición.

Fotografía de portada: woodleywonderworks (Flickr con licencia Creative Commons BY-2.0)